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Dudas de Valverde ante las certezas del Valencia

Ernesto Valverde se encuentra ante uno de los retos más complejos y, a la vez, estimulantes de la presente temporada. Afronta la final de la Copa del Rey 2019 con la necesidad de una victoria que palie el dolor que siente la afición tras la remontada sufrida en Anfield, ante un rival en un gran estado físico y mental y con bajas importantes para el choque, que afectan principalmente a la zona ofensiva. Luis Suárez y Ousmane Dembélé no podrán participar, dejando a Lionel Messi solo arriba en cuanto a jerarquía junto a piezas de ataque sin confianza ni continuidad como los brasileños Philippe Coutinho y Malcom. Las elecciones para el once inicial del técnico blaugrana marcarán el dibujo y las intenciones de su equipo en el Benito Villamarín.

Sin Suárez ni Dembélé, Valverde deberá formar un ataque inédito para buscar otro título en su palmarés.

Dos opciones principales se pueden aventurar para acompañar a Messi arriba, asumiendo la titularidad de Malcom y teniendo en cuenta los diferentes esquemas que ha venido utilizando Valverde durante la temporada. El primer escenario coloca a Arthur Melo en el equipo titular para formar un 4-4-2 con cuatro interiores en el medio. Sin duda, es la opción que más control aporta, algo apreciado por el Txingurri y además en apariencia bien adaptado a lo que demandará el Valencia CF de Marcelino García Toral. El conjunto che llega con más certezas que el culé y se espera que forme su esquema habitual 4-4-2 a partir del cual se ordena. Y, para ello, cuenta con su figura más importante durante la presente campaña y que ha adquirido un valor especial en los últimos meses. El nivel alcanzado por Dani Parejo desde el mediocentro, como líder absoluto del ritmo de juego, lo coloca como uno de los mejores centrocampistas del país, si no el mejor de ellos. Personalidad, responsabilidad y pulcritud técnica son sus armas y, con ellas, se postula como uno de los principales argumentos con los que Marcelino tratará de derribar el sistema blaugrana. Valverde, con sus cuatro centrocampistas en el campo, tendrá más opciones de neutralizarlo a través del pase de Arthur y la intensidad de un Arturo Vidal que deberá ser la sombra del 10 valencianista.

Con esta opción el Barça podrá sumar argumentos para defender el fútbol interior que buscará tejer Rodrigo Moreno a espalda de Sergio Busquets. Y, además, facilitarse la labor de defender el látigo más determinante del Valencia: su banda izquierda. La verticalidad de José Luis Gayà y Gonçalo Guedes puede ser la llave de Marcelino para atacar con continuidad el área de Jasper Cillessen. Tanto en transición, donde el extremo portugués domina por pura potencia y determinación, como en ataque posicional, cuando ambos se coordinan y reparten el espacio con precisión, Guedes al pico del área y Gayà a línea de fondo, constituyen el filo del ataque de su equipo. Con Nelson Semedo en el lateral como probable opción frente a Sergi Roberto para amortiguar el impacto físico de Guedes a partir de su velocidad para la corrección y un interior con funciones de volante derecho que pudiera ser Arthur por delante para suponer un doble apoyo, Valverde podría controlar esta variable che y hacer que se estrelle una y otra vez contra un imposible, permitiendo además a Gerard Piqué defender de cara y dentro de su área.

Una vez más, acompañar bien a Messi se antoja fundamental en el rendimiento del sistema blaugrana.

Pero, claro, esta opción deja caer sobre Messi todo el peso creativo en ataque. Compartir la punta con Malcom se antoja complicado por la dificultad para amoldar los movimientos de ambos y por el poco feeling con balón que pueden notar a la hora de combinar. Y, partiendo de este razonamiento, aparece la otra opción táctica de Valverde para esta final: Coutinho titular y Arthur al banco para formar un más versátil (y arriesgado) 4-3-3 con el que rodear a Messi de una forma más armónica, darle opciones de pase y llegada y sumar intimidantes a Ezequiel Garay y Gabriel Paulista. De esta forma, Malcom podría caer con naturalidad a banda derecha desde donde su movimiento hacia dentro en ataque puede ser más productivo y su posición más ventajosa a la hora de equilibrar el sistema defendiendo el perfil de Gayà y Guedes, sumándoles además una distracción en su desempeño defensivo. En el otro lado, el Barça tendría que volver a encomendarse al inconstante pie derecho de Coutinho para relacionarse con Messi y condicionar desde el pico del área, dejando el carril para un Jordi Alba que deberá ser una vez más el arma definitiva para que su equipo pueda poner a Messi de cara a la portería rival.

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