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Control y vértigo a partes iguales

El gran colofón para una temporada excelsa de los equipos ingleses a nivel europeo lo pusieron Arsenal y Chelsea confirmando su presencia en la final de Bakú de la Europa League, después de que Liverpool y Tottenham certificasen su comparecencia en el Metropolitano de Madrid en la final de la Liga de Campeones. No se puede decir que sea una final de consolación para los dos conjuntos de Londres, pero no hay que obviar que en el fútbol inglés la segunda competición europea posee una importancia bastante pobre. En el caso de estos dos conjuntos, el anteriormente denominado título de la UEFA puede convertir una temporada irregular en una aceptable temporada. El Chelsea de Maurizio Sarri engendró unas grandes expectativas con su gran comienzo de temporada. Luego se apreció que ese nivel de juego no lo pudo mantener y acabó sufriendo más de la cuenta para asegurar su presencia en Champions League la próxima campaña. El Arsenal de Emery ha sido más de lo mismo. El conjunto gunner ha estado marcado por la irregularidad y, fruto de ella, no ha podido acceder a la máxima competición de clubes a nivel europeo vía Premier League. De ahí que vencer a su rival londinense adquiera mayor importancia por el pase a Champions que por el propio título en sí.

El Arsenal busca su primer título a nivel europeo casi 25 años después.

El conjunto del norte de Londres comenzó la temporada con un cambio significativo. Después de varios lustros al frente del conjunto gunner, Arséne Wenger dejó un banquillo que ya no imaginaba otro rostro en su área técnica. Unai Emery asumió el cargo de un banquillo exigente de la liga más incontrolable e imprevisible de las grandes europeas. Con el paso de las jornadas, se pudo observar cómo la irregularidad marcó el devenir de un equipo bastante descompensado. Arriba posee dos bestias que han sido el principal argumento que explica la consecución de la final de Azerbaiyán. Aubameyang y Lacazette han sacado las castañas del fuego en más de una ocasión al técnico vasco. El pobre bagaje defensivo de un equipo poco contundente en su área mermó y minimizó el gran rendimiento del punta galo y gabonés. Poco menos de la mitad de los goles del tercer equipo más goleador de toda la Premier League (tan solo por detrás de Manchester City y Liverpool) lo consiguieron los dos delanteros mencionados. Ellos taparon las vergüenzas defensivas de un conjunto tan contundente en área contraria como escaso en la suya.

Tratando de imaginar el desarrollo del encuentro, lo más lógico sería intuir a un Chelsea dominador con balón y queriendo controlar el partido desde la posesión en campo contrario. Para ello es de vital importancia la presencia y buen rendimiento de Jorginho, sin duda uno de los mejores centrocampistas de toda la liga inglesa. Su buen hacer como único pivote puro del conjunto londinense debe permitir a los de Sarri dominar a los gunners. Otro factor determinante en la plantilla del Chelsea es Eden Hazard. El belga afronta, con casi toda seguridad, su último servicio con la camiseta blue y será luchando por un título y en una final, escenarios preparados para este tipo de jugadores. Él y el otro extremo del equipo, que posiblemente sea William, serán los encargados de desarbolar la defensa del Arsenal. Esta tratará de defenderse por acumulación, ya que en fase defensiva se llegan a juntar, mínimo, cinco jugadores en esa línea del campo. Sin embargo, la acumulación no la hace inexpugnable, ya que la temporada ha demostrado ser una línea tendente al error no forzado.

La Europa League puede convertir una temporada irregular en aceptable para los dos conjuntos.

El encuentro significa mucho más para el Arsenal de Unai Emery que un pase para la Champions League. El conjunto del norte de Londres ha sido uno de los más importantes de la Premier League desde su fundación, con varios títulos y temporadas de leyenda. Sin embargo, a nivel europeo nunca ha disfrutado de ese protagonismo. A pesar de sus consecutivas presencias en la Liga de Campeones, nunca llegó a ganarla. Su máximo techo en esa competición es la final que disputó ante el FC Barcelona en 2006 y que perdió por 2-1. Emery puede convertirse en el entrenador que devuelva cierta gloria europea a un equipo sin apenas protagonismo continental. Los únicos dos títulos a ese nivel que ostenta son una Copa de Ferias de la temporada 69/70 y una Recopa de Europa de la temporada 93/94. Más de 25 años han transcurrido desde su último gran logro europeo y el técnico español tiene en su mano conseguir el logro más importante a nivel continental para un club de la historia y peso del Arsenal. El toque romántico de la final lo pondrá Petr Cech. El guardameta checo defenderá la portería del Arsenal en su último encuentro como profesional y cerrará su carrera enfrentándose al club que lo encumbró a la gloria. Será una noche de emociones en Bakú.

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