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Fútbol hasta la línea de gol

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El Mundial del cambio

Han pasado 30 días desde que comenzó el Mundial de Francia 2019. Un mes entero de fútbol que ha culminado con la victoria de Estados Unidos, que suma su cuarta estrella (segunda consecutiva) en ocho ediciones. Dominio absoluto para un equipo que desde el inicio mostró el camino que querían conseguir. Las pupilas de Jill Ellis nunca escondieron sus intenciones y finalmente han tenido premio. Lo han hecho con polémica, quizás demasiada para una selección tan superior al resto –aunque ya no tanto-. Y esto es porque las otras federaciones están trabajando de manera muy intensa para acercarse al nivel de las norteamericanas, algo que está cerca; probablemente, en la Copa del Mundo de 2023 su hegemonía se romperá en favor de otros equipos, entre los cuales –por qué no decirlo– se encuentra España.

Más gente se sentará frente a la televisión, encenderá la radio o se desplazará al estadio de su equipo para seguir la Liga Iberdrola, la Division 1 Féminine, la FA Women’s Super League o cualquier otra competición femenina de fútbol.

A parte de la cuarta estrella americana, nos quedamos con la actuación de una Italia que llevaba 20 años sin clasificarse y ha sido una de las grandes revelaciones; el tercer puesto de Suecia, ofreciendo una gran imagen y superando a todo un equipo como Inglaterra; la competitividad que mostró España ante la número uno o la lucha de Argentina en cada minuto que estuvo en la fase de grupos. Son solamente algunos de los grandes momentos que nos ha dejado este torneo. Se podría escribir un artículo entero hablando sobre sobre qué selección nos ha gustado más, quién ha sido la gran sorpresa, etc, pero siempre se pueden sacar otras lecturas más allá de lo puramente futbolístico, y en este caso, Francia 2018 va mucho más allá de todo esto.

Rapinoe representa la lucha por seguir avanzando en el fútbol femenino | Foto: Getty Images

Quien consigue llevarse la victoria tras los 52 partidos disputados es el deporte, hoy un poco más cerca de ser justo. El fútbol (femenino) ha dado otro paso más hacia su meta; en un año histórico en todos los sentidos, el Mundial culmina un crecimiento que no para y que seguirá su camino la próxima temporada. Desde la final de Champions que consiguió alcanzar el FC Barcelona hasta la entrada de clubes históricos a las grandes ligas (Manchester United, Eintracht de Frankfurt o Real Madrid), pasando por los 60.739 espectadores que llenaron el Wanda Metropolitano. Todos ellos, logros que nos llevan al siguiente nivel, porque a partir de agosto más gente se sentará frente a la televisión, encenderá la radio o se desplazará al estadio de su equipo para seguir la Liga Iberdrola, la Division 1 Féminine, la FA Women’s Super League o cualquier otra competición femenina de fútbol. Y qué decir de las niñas que van a empezar a practicar este deporte, sin miedo, sin temores, con unos referentes marcados como siempre ha tenido el fútbol masculino. Porque a partir de hoy tendremos más presencia de Jennifer Hermoso, Ludmila da Silva, Lucy Bronze o Vivianne Miedema entre muchísimas otras que ocuparán el primer plano futbolístico y mediático.

Pese a las tantas reflexiones positivas, la Copa del Mundo ha de servir para dar cuenta de que todavía queda mucho camino por recorrer.

Pese a las numerosas reflexiones positivas, la Copa del Mundo ha de servir para dar cuenta de que todavía queda mucho camino por recorrer. Es bonito hablar de que las futbolistas cada vez son más conocidas o que las niñas empiezan a tener referentes, pero ahora falta que Federaciones y clubes hagan una apuesta firme acorde a lo que ha supuesto el último torneo de la temporada. Y no hablamos de que se equiparen salarios con el fútbol masculino, sino de que se reconozca el trabajo por igual y haya unas condiciones mínimas. Sin ir más lejos, en España todavía no ha salido adelante el convenio colectivo que prometía mejorar las condiciones de las protagonistas; el conflicto, a día de hoy, sigue sin solucionarse y podría afectar al inicio de Liga Iberdrola previsto para el 8 de septiembre. Esto es solamente un ejemplo de tantos otros. Los pasos que se están dando dentro del campo tienen que verse reflejados fuera de él, sino es imposible avanzar.

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