Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Jugadores

Eden Hazard para volver a sonreír

Hay determinados perfiles que cada vez marcan más las diferencias en el fútbol de élite. El que probablemente se lleve la palma sea el del regateador, ese jugador capaz de sortear y eliminar rivales sin importarle el cómo, es decir, el contexto, solo basándose en su instinto natural, en su forma de ser. Pero luego está otro perfil que bebe directamente de la figura del regateador pero lleva incorporada una serie de ventajas tácticas que hacen que no solo no importe el cómo sino que es él el que gracias a su combo de lectura táctica, técnica y talento dibujan el cómo va a atacar y, en definitiva, ser su equipo. Ahí entra Eden Hazard.

El Real Madrid 2018/2019 ha sido un equipo muy poco reconocible. tres entrenadores, tres propuestas distintas pero siempre los mismos problemas, unos que ya se divisaban cuando el pasado mes de julio Cristiano Ronaldo saltaba del barco y el club blanco decidió ser paciente y confiar en lo que ya tenía en plantilla; al fin y al cabo venían de hacer algo histórico en Europa. Si a algún equipo le pertenecía la confianza era al Madrid. A medida que avanzaba la temporada, el Real Madrid se encontró con no solo el enorme hueco de Cristiano, sino que las ausencias a la práctica de hombres como Isco Alarcón, Gareth Bale, Luka Modric o Marco Asensio hicieron aumentar la sensación de no gol. El Real Madrid vivió en una -media- mentira; no marcaba porque no regateaba, porque no tenía desequilibrio, no porque no tuviese gol, que lo tenía. La baja de Cristiano debilitó por completo la parte final del plan, pero no fue la causa, más bien la consecuencia de perder el trabajo previo, el de superar marcas individuales y generar superioridades desde la conducción y el regate.

El problema del Real Madrid 18/19 no era la falta de gol, sino de generación del mismo unos metros por detrás.

El Real, en un ejercicio de autoconsciencia poniendo sobre la mesa sus déficits y carencias, ha visto en la figura de Eden Hazard una respuesta a -gran- parte de sus problemas. El belga es, a sus 28 años, uno de los jugadores más desequilibrantes del mundo. Una estructura en sí mismo. Capaz de sujetar a un equipo, como lo ha hecho con un Chelsea falto de talento en muchas posiciones, con su inteligencia sobre el verde, su capacidad asociativa y un talento absolutamente diferencial. En pocas palabras; Eden viene a ser lo que el Real Madrid no pudo ser el pasado curso. Su capacidad para entender qué demanda la acción en cada momento sumada a su habilidad en el 1×1, bien desde la potencia y el cambio de ritmo o desde el talento técnico, hacen que su impacto en el Madrid tenga un efecto balsámico. En un año en el que nadie más que Karim Benzema ha entendido el cuándo y el cómo, su llegada es casi redentora para hombres que comparten su sector y que este curso, bien porque su nivel no ha sido el esperado y porque no han tenido intérpretes que trasladaran su juego, no han encontrado su ritmo habitual; hombres como Marcelo o Toni Kroos. Hazard les dará juego, algo que nadie les ha dado en todo este curso. Vinícius Jr, a pesar de sumar mucho, solo ha aportado velocidad, pero nunca habló el mismo lenguaje que sus compañeros.

Con Maurizio Sarri el belga ha crecido mucho como futbolista.

¿Cómo va a encajar Hazard en este Real Madrid? A priori no hay respuesta más fácil; la banda izquierda es suya. Suponemos que el belga va a tener la libertad total para moverse hacia el centro -las que se vienen con Karim…- y combinar con quien le dé la gana. Zidane, si en algo destaca por encima del resto de mortales es en crear estructuras que parecen funcionar por pura sinergia, donde cada jugador está donde necesita, con su espacio y sus galones necesarios -si no que se lo digan al Isco de 2017 para el que Zizou creó una posición específica con aquel rombo-. El Real Madrid no ha sabido rellenar esa parte del lienzo, que ha quedado emborronada por los movimientos impetuosos pero útiles de Vinícius y las probaturas con Bale, Asensio e incluso Isco. No hubo un jugador que le diese forma a una zona tan sensible como aquella. Y Hazard no es que le de sentido, sino que le da forma y fondo, porque sus movimientos son siempre los correctos, su intencionalidad es siempre la peor para el rival y llega en ese puntito de madurez necesaria para ser el referente de un equipo que está para todo.

Eden Hazard no es un goleador, pero su influencia en este apartado es muy alta; tiene recursos de sobra para sumar muchos tantos.

A priori, su zona de influencia va a estar muy ligada con las subidas de Marcelo, el primer pase de Kroos y las caídas de Karim Benzema. Es decir, en la mejor zona del campo. Si el Real Madrid quiere, ya no ganar, sino construir, deberá hacerlo desde su sector izquierdo. Eso sí, tener una delantera con dos jugadores tan dados al dámela al pie que me espabilo como Benzema y Hazard pone sobre la mesa quién debe ser el tercer integrante de la delantera. Ahí estará muy probablemente el jugador que le dé sentido a todo lo anterior, que rompa al espacio, amenace y ofrezca el oxígeno necesario para que Hazard pueda moverse con libertad. ¿Quién puede hacerlo?

Asensio, Vinicius Jr y Gareth Bale son los tres extremos que, a día de hoy, están en plantilla. Ninguno de ellos cumple con este perfil, pero el brasileño, por edad, molde y virtudes, sí puede ser un jugador a explorar con el objetivo de perforar la banda contraria a Hazard. No solo sería la manera de rentabilizar su progresión, de darle minutos y continuidad, sino que es la opción más viable que tiene el Madrid para potenciar a Hazard en izquierda. Tan importante es cómo le llega la pelota que cómo puede soltarla.

Eden Hazard sea probablemente el único jugador comparable por tipología de juego e incluso gestualidad, a Leo Messi -guardando las distancias, eso sí-. Eden tiene el cambio de orientación para activar el lado débil, la conducción con la cabeza levantada y una capacidad de generar juego prácticamente inigualable en el panorama internacional. Eso sí, es más mediapunta que extremo, como prácticamente todos los extremos de más de 27 años que son muy buenos (Neymar, Messi, y el mismo Gareth Bale, en otro escalón). Y ahí el que, personalmente, no creo que le siente bien la llegada de Hazard a Isco. El malagueño es un jugador muy particular y que siente el fútbol incidiendo constantemente con el balón controlado. En España y en el Real Madrid con Zidane el proceso fue el de, poco a poco, darle los galones, darle la pelota y situarlo en la mediapunta. Esto, con Hazard, va a ser complejo.

En un momento en el que el talento puro, el que te hace ganar partidos y mejorar equipos, escasea, el Real Madrid se hace con un Hazard que llega en el momento justo, cuando su carrera le exigía un cambio de planes. El belga ha pasado ya muchas pantallas, sobre todo tras su pasado Mundial en Rusia, donde demostró, ante los más escépticos que se escudaban tras las palabras irregularidad/frío, que estaba preparado para dar ese siguiente pasito. Club y jugador se encuentran cuando debían. Ahora solo toca esperar.

¿Algo que añadir?