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El gran reto de Jasper Cillessen

La consecución de un título al final de una temporada que comenzó con más sombras que luces siempre es motivo de satisfacción en cualquier equipo de fútbol. Más si cabe en el Valencia, un equipo de los llamados a dar que hablar en La Liga y que dormitaba en una travesía desértica que ya duraba demasiados años para la historia que le precede. La Copa del Rey engrosó las vitrinas de Mestalla, pero la gran labor de algunos jugadores del plantel valencianista y su gran final de temporada llamó la atención y atrajo demasiado pronto la labor de confección de la plantilla para la campaña siguiente. Neto, fijo en la portería en los dos años de Marcelino en la capital del Turia, saltó del barco en una decisión que bien podía dejar ciertamente tocada la portería del campeón de Copa. Nada más lejos, pues el meta brasileño entró en una operación de cambio de cromos: Neto tomaba rumbo hacia el norte, a la ciudad condal, y desde allí aterrizó en Valencia Jasper Cillessen.

En el FC Barcelona demostró estar por encima de las circunstancias.

El meta neerlandés se incorpora a la disciplina valencianista buscando ser importante en un equipo de bastante entidad. Después de casi tres años a la sombra de Ter Stegen, sus grandes actuaciones demostradas con cuentagotas clamaban por un puesto titular en caso cualquier equipo del viejo continente. Mestalla será su nueva casa y llega a ella con la exigencia de sustituir a un Neto que dejó el pabellón muy alto en las dos últimas campañas. Siendo el Valencia un equipo que con Marcelino se ha construido desde la solidez defensiva, el portero debía estar preparado para intervenir, en principio, en pocas ocasiones durante los noventa minutos, pero con un alto índice de acierto. Después de demostrar en Ámsterdam que podía defender el arco de cualquier equipo, a Cillessen le ha llegado el momento de asumir la presión y la exigencia y defender la meta de un conjunto que en los últimos años ha funcionado a altibajos. De su comienzo de temporada depende el ganarse el respeto de una afición que tenía a Neto como uno de los hombres fijos en el once titular.

Las comparaciones son odiosas y, en ocasiones, motivo de discordia, pero en este caso Cillessen comenzará la temporada vigilado y en constante comparación con su predecesor. Algo que se tornará positivo en las primeras sesiones de entrenamiento será su competencia con Jaume Doménech, el otro meta de la plantilla de Marcelino. El valencianista es un portero de garantías y que perfectamente podría ocupar la portería de su equipo, por lo que el neerlandés necesitará evitar relajaciones si este desea mantener el puesto de titular con el que parece llegar a la entidad. Algo que siempre ha destacado en el meta nacido en Nijmegen es su juego con los pies. En la palpable evolución contemporánea de la portería, Cillessen es un adelantado a su tiempo, ya que se ha adaptado sin problema a los nuevos requerimientos futbolísticos en su posición. El neerlandés acabó en el FC Barcelona, además de por otras cuestiones, por ser uno de los porteros con mejor trato de balón con los pies que existe en el mundo. Marcelino deberá sacar provecho a esta nueva fortaleza que se le abre en la portería, pudiendo potenciar ese gran toque de balón para favorecer la salida rápida al contragolpe característica del juego del asturiano y de este Valencia de autor.

Llega con la exigencia de sustituir a un Neto que dejó el pabellón muy alto en las pasadas dos campañas.

La concentración es otro de los puntos fuertes de Cillessen. Las veces que pudo ocupar el puesto en el FC Barcelona demostró estar por encima de las circunstancias y dejó un nivel como si no adoleciera de falta de minutos. Siempre atento a cualquier balón que necesite de su intervención alejado de su zona de seguridad, también posee una gran frialdad al tener que intervenir en contadas ocasiones, pero con acierto. Sin ser un portero excesivamente alto, domina el juego aéreo con ese saber estar antes comentado que parece no desprender inseguridad alguna. En Valencia será importante dar pocas oportunidades al contrario después de alguna intervención y eso el neerlandés lo domina bien, ya que suele blocar más balones de lo habitual. Ese hecho, además de impedir segundas jugadas, favorece la salida rápida al contragolpe aunándolo a su gran golpeo de balón. Después de llegar a la final de la Liga de Naciones con la Oranje deberá enfundarse de nuevo el naranja, pero un naranja con una tonalidad que conlleva una exigencia mayúscula.

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