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João Félix: un águila para Simeone

Tras años sin pescar en tierras lusas, el Atlético de Madrid se ha lanzado sin dudarlo al país vecino para tentar a la nueva perla del fútbol portugués, João Félix, quien a sus tan solo diecinueve años se ha convertido en un fenómeno de masas en Portugal tras una temporada de ensueño con el Benfica y dando sus primeros pasos en la selección absoluta. Delantero creativo, con gusto por inmiscuirse en las jugadas y con olfato para el último pase y el gol, el joven de Viseu se ha convertido sin dudarlo en una de las sensaciones de este mercado de fichajes y en la gran baza de un equipo colchonero que, con su fichaje, pretende hacer olvidar a Antoine Griezmann. La llegada de João Félix al equipo madrileño añade un capítulo más al idilio Atlético por los delanteros portugueses, tras Mendonça, Futre o Simão. Aun sabiendo que la dimensión del jugador es aún la de un futbolista en clara progresión, la onda expansiva creada en Lisboa con respecto a las habilidades de su nueva perla llegó lo suficientemente lejos para que en las oficinas del Atlético de Madrid se dudara poco acerca del pago de los 126 millones de euros que les ha costado. Pero, ¿encaja João Félix en lo que sabemos del Atlético de Madrid a nivel de juego?

Durante los años de Diego Simeone en el Atlético de Madrid se han podido ver diferentes esquemas, sistemas y dibujos que reflejan algunos patrones comunes y que describen de alguna manera las intenciones posicionales y de rol que componen la idea futbolística, no solo del ‘Cholo’, sino de cómo ha conseguido acoplarla al Atlético en los últimos años, tanto en La Liga como en Champions. Uno de los puntos en los que podemos encontrar más semejanzas es la delantera. Desde su llegada en 2012, el entrenador argentino ha empleado en cada temporada una pareja de delanteros con habilidades parecidas, facilitando que los roles, si bien adornados por las diferentes habilidades de unos u otros, pudieran estar bien representados. Un jugador con más movilidad, con gusto por la asociación con extremos/interiores y con velocidad y visión para jugar con los compañeros, sobre todo con su pareja en ataque, más fijo y con más dedicación a la presión, al trabajo en el área y a generar situaciones ventajosas, bien para convertir o bien para facilitar el gol. En este sentido, tras los Adrián, Villa o Griezmann, llega João Félix para ocupar ese rol móvil dentro del ataque colchonero.

En ese sentido, el jugador luso viene de desempeñar sus labores en un escenario similar, en el que su hasta ahora entrenador, Bruno Lage, solía utilizarlo en un rol parecido en el club lisboeta. Acompañando siempre a un segundo delantero, abriéndose a banda incluso para facilitar la asociación con los extremos, y generando espacios que pudieran ser aprovechados por alguno de sus compañeros. En ese rol de delantero móvil es donde aparecen sus tremendas habilidades, demostrando una visión de juego espectacular, sabiendo filtrar pases precisos al hueco y encontrar incluso asociación por alto, recurso que utiliza a menudo, sorprendiendo con esto a las defensas más exigentes. Además, su zancada y su facilidad para fintar y esconder el balón le convierten en un futbolista difícil de marcar, con capacidad para entrar a menudo en contacto con el balón y que tiene criterio para mantenerlo, facilitando jugadas asociativas más cerca de la zona de finalización. Con su 1’78 de altura, su juego aéreo es más que interesante y gracias a su técnica consigue, cuando no ejecuta de primeras, controlar balones complejos en situaciones límite para seguir jugando.

La clave estará en la forma de combinar las habilidades de João Félix con la capacidad y el rol de Diego Costa y Morata en la delantera del Atlético de Madrid.

Por tanto, se trata de un futbolista capaz de integrarse en varios sistemas y, aunque no sea recurrente, no parece incómodo pegado a la banda, tratando de romper por velocidad y regate. Sí destaca su finalización, bien en espacios reducidos o probando suerte de lejos cuando le dejan hueco, siendo un delantero con un repertorio amplio de ejecución, que es capaz de sujetar al equipo mediante el gol (la eliminatoria de Europa League ante el Eintracht Frankfurt es un buen ejemplo de ello), pero también siendo importante como escudero de un delantero goleador, aumentando la posesión de balón en zonas de definición y generando situaciones de peligro para el aprovechamiento de sus compañeros. De ahí que la función que más se adapta al sistema con el que se encontrará en Madrid sea la de segundo delantero, acompañando a otro punta y con la libertad de acompañar la creación de la jugada más que como único punta o jugador más pegado a banda.

Recurriendo a ese rol, la clave estará en la forma de combinar las habilidades de João Félix con la capacidad y el rol de Diego Costa en la delantera del Atlético de Madrid. Parece inmejorable la unión, por tratarse de dos futbolistas con perfiles distintos y que, a priori, se sentirán cómodos el uno junto al otro, aprovechando ambos las situaciones que crearán juntos en el campo. En una parcela tan básica como la del ataque, jugar con dos delanteros puede ser un reto para aglutinar la ambición, los espacios y las necesidades de dos futbolistas, pero en el caso del Atlético de Madrid y del ‘Cholo’ Simeone, parece una tarea recurrente en la que suelen tener éxito. De cómo se sepa gestionar la habitabilidad del área rival dependerá en gran parte que ninguno de los talentos del nuevo ‘7’ atlético y del veterano ariete se puedan perder por el camino.

Sin duda, la unión de João Félix y el Atlético de Madrid vendrá marcada por el precio, la edad y las expectativas creadas en torno a su figura, pero lo que está claro es que el Atlético ha logrado firmar a un futbolista de un nivel altísimo y que responde a la necesidad inmediata que creaba la salida de un futbolista tan difícil de definir y reemplazar como Griezmann, por su rol en el campo y por su especial entendimiento de las vías para potenciar el juego de sus compañeros en ataque. En esa función tan compleja y ambiciosa parece que tendrá que lidiar la nueva esperanza del fútbol portugués, con la responsabilidad de contentar a una grada entregada a la calidad de los diecinueve años de João Félix y de los que vengan con la camiseta rojiblanca.

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