Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

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Héctor Herrera desde el minuto uno

No cabe duda de que Diego Pablo Simeone ha intentado en los últimos años subir el listón de su equipo en nivel de competitividad y resultados buscando variantes o matices a su propuesta inicial, aquella con la que en la temporada 2013/2014 conquistó La Liga Española y se quedó a dos minutos de ganar la Champions League frente al Real Madrid de Carlo Ancelotti. Un equipo rocoso, tácticamente muy trabajado para cerrar líneas y jugar junto, con piezas muy específicas que le ayudaran a manejar la pelota con cinismo y efectividad, y caminos muy marcados para llegar a la portería contraria las veces justas y necesarias para marcar ese gol que le diera la victoria final. En los últimos tiempos la llegada de determinados jugadores y los apuntes de su entrenador nos han hecho atisbar un cambio en el rumbo que finalmente no se ha visto corroborado con los resultados. Los fichajes de Rodrigo Hernández o de Antoine Griezmann aportaron registros con el balón, y la ubicación de Koke Resurrección en el doble pivote en ciertas fases de la temporada arrojaban intención de controlar el contexto a través de la posesión más que del espacio. Sin embargo, ahora, da la sensación de que Simeone podría retomar su libreto básico para, volviendo a los orígenes, volver a molestar a los grandes del continente.

El nuevo doble pivote del Cholo promete refrescar las ideas que le llevaron a lo más alto.

El cambio más paradigmático se ha producido en la posición de mediocentro. La salida de Rodrigo buscando un estilo que fuera más acorde con sus características trajo de seguido la llegada de Marcos Llorente para ser el corrector del sistema y el pegamento de todas sus líneas, un jugador con otros movimientos y actitudes ofensivas y defensivas diferentes a las del flamante fichaje del Manchester City. Este intercambio trae de la mano un vacío a la hora de manejar la pelota en la medular colchonera, algo para lo que el club se ha encomendado a Héctor Herrera, una incorporación que se antoja fundamental para el nuevo proyecto del conjunto del Wanda Metropolitano. El mexicano llega con 29 años en plena madurez física y táctica y, desde el primer momento, se le aventura voz y mando para ser el que equilibre todas las fases del juego desde una posición centrada tanto en espacio como en jerarquía. El verdadero heredero de Gabi Fernández a la hora de trasladar al campo todo lo que elabore el cerebro de su entrenador.

Porque, a priori, podemos advertir una buena conexión entre ambos. Las bases del Cholismo, aquellas que promueven la intensidad, la solidaridad y la concentración, están bien asentadas en los principios del juego del ex del FC Porto. Su carácter y competitividad encajan también con la hinchada, y son aportaciones que se verán reflejadas desde sus primeras intervenciones sobre el césped. Pero es que, además, el reto para Herrera va más allá. Deberá ser ese gestor de juego que tanto le ha costado a Simeone encontrar desde la salida de Gabi. Aunque en sus inicios fue un jugador que pisaba con más asiduidad campo contrario, su evolución le ha convertido en más responsable y cerebral para con la generación del juego en la zona del círculo central. Desde ahí participará en la salida de balón y dará continuidad a la circulación, sin olvidar que será el encargado de mantener el bloque compacto para que el control de las transiciones sea siempre favorable.

Herrera podrá tejer interesantes asociaciones con los demás centrocampistas del Atlético de Madrid.

Y si el feeling del mexicano con afición y entrenador parece será productivo, no se espera menos de su relación con sus compañeros, sobre todo los que ocupen el centro del campo del Atlético. Su capacidad de sacrificio y compromiso serán claves para la ascendencia que ejercerá sobre los que lo rodean, dándole libertad y liderazgo por igual para montar y desmontar lo que considere. Y, para paliar su falta de virtuosismo, aquella que le haga quedarse corto cuando el rival se encierre y no regale espacios, tendrá que habilitar a las piezas que floten por delante suya. Que no serán pocas ni faltas de calidad ni riqueza. Koke para guardar el balón, Saúl para sumar números cerca del área e incluso Lemar o João Félix para acelerar, Héctor tendrá líneas de pase y opciones de envío suficientes para que la transición ofensiva sea ágil y eficiente, algo básico en el libreto de Simeone. Porque para frenar el contraataque rival ya cuenta con Llorente, con el que tendrá que formar una dupla infranqueable tanto desde lo físico como desde lo táctico, para que Felipe y Giménez puedan defender de cara y en ventaja y el Atlético de Madrid pueda volver a ser ese equipo tan difícil de batir tanto en La Liga como en Europa.

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