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Una nueva oportunidad para Sandro Ramírez

El Real Valladolid fue uno de los equipos de La Liga la pasada temporada, el que más incluso junto al Getafe SAD, que más exprimió cada gramo de talento y calidad que tenía en su limitada plantilla. A partir de ahí consiguió la permanencia en Primera División, merced a un exquisito trabajo desde la pizarra y el vestuario de Sergio González para que el equipo jugara siempre junto y fuera capaz de defender su campo mientras sacaba el máximo partido a los movimientos de sus delanteros en terreno rival. Sus puntas, ubicados en un 4-4-2, fueron siempre un termómetro del rendimiento global del grupo, de modo que cuanto mayor acierto presentaban en el juego, mejor desempeño alcanzaban el resto de líneas.

La llegada de Sandro Ramírez pretende dar otros matices a la doble punta de Sergio González.

Precisamente fue el fichaje de un ariete en el mercado invernal, el mallorquín Sergi Guardiola, uno de los hallazgos más efectivos del equipo para la consecución del objetivo final. Mejoró las prestaciones de Enes Ünal y Duje Cop dando más presencia ofensiva y siendo referencia en punta para que las líneas posteriores pudieran tenerle como faro. Tal fue su efecto que se presume comience como titular esta temporada en el equipo de Pucela. Y junto a él, a Sergio le han ofrecido la posibilidad de ubicar a Sandro Ramírez, una pieza con la que no contaba el año pasado y que le da opciones y posibilidades tanto para variar los mecanismos y procesos en transición ofensiva como para, directamente, subir la apuesta alternando las características de Guardiola con las del canario, diametralmente opuestas. Aunque, eso sí, el ex jugador de la Real Sociedad no llega en su mejor racha goleadora, pues no ha conseguido marcar en el campeonato nacional desde hace ya más de dos años, allá por el siete de mayo del 2017.

Y es que, a priori, ambos delanteros se deberían entender bien. O al menos, comprender y gestionar la complementariedad que sus virtudes reflejan. Mientras Guardiola podrá fijar centrales, recibir envíos en largo y gestionar la frontal, dará espacio para que sea Sandro el más móvil de la pareja. Tiene capacidad para caer a ambas bandas donde recibir el balón y comenzar la jugada, tanto en combinación como a través de una conducción, y ser capaces entre los dos de sujetar el balón arriba mientras que sus compañeros pasan de posiciones defensivas a ofensivas. Además, el nuevo fichaje del Valladolid aporta una agresividad tanto en la presión como en el desmarque y la aceleración en carrera para intimidar en el espacio abierto que escaseaban en el plantel, algo que da aire a su entrenador a la hora de planificar diferentes situaciones y alternar estrategias según el partido o incluso dentro de uno mismo. Al final, su autosuficiencia para crearse el espacio y la jugada podrá ser siempre una herramienta a la que agarrarse cuando toque defenderse en repliegue.

El sistema que se encontrará Sandro dista ampliamente del que tan bien le sentó en el Málaga.

Sin embargo, no se antojan solo facilidades en su llegada al José Zorrilla. En definitiva, el mejor y más letal recuerdo que tenemos de Sandro Ramírez es el que nos dejó en la temporada 2016/2017 en el Málaga CF de Míchel. Allí encajó como un guante en su 4-2-3-1, siendo punta de un sistema copado por el talento de Fornals, la frecuencia de Jony o la jerarquía de Camacho. Desde el ariete gestionaba a placer los ataques, sirviéndose de un estado físico exuberante y una confianza abrumadora, que no ha vuelto a recuperar. En Valladolid encontrará otra forma de buscar el control del partido, otra gestión del balón y otra forma de acompañamiento y organización de los ataques. Además, no podrá disponer de todo el frente del ataque para disponer lo que su inspiración le empuje a hacer. Inspiración que andará deseoso de reencontrar para recuperar las sensaciones que le llevaron a dominar en Liga Española y que probablemente pueda volver a sentir en su nuevo destino, donde sin duda encontrará los metros alrededor que necesita para desarrollarse, aunque el contexto no se parezca demasiado a aquel que tanto disfrutó en 2017.

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