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Fútbol hasta la línea de gol

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La cuarta corona en el horizonte

El fútbol (femenino) español se despidió de una temporada histórica cuando sonó el pitido final en Reims. Ante 19.633 espectadores, las futbolistas cerraron un año histórico con un último partido en el que compitieron a muy buen nivel ante Estados Unidos, que pocas semanas más tarde se llevaría la Copa del Mundo. La imagen dada no fue casualidad, sino fruto del gran trabajo que se está haciendo tanto a nivel de clubes como de selecciones. Desde el Mundial Sub-17 hasta la final de la Champions alcanzada por el Barcelona, todo es resultado de la apuesta que se está haciendo en nuestro territorio para potenciar este deporte. Un camino que no se detiene y que continuará con la participación de la Sub-19 en el Campeonato de Europa que arrancó el pasado martes.

Un torneo en el que España ha campeonado en tres ocasiones (2014, 2017, 2018) y que quiere revalidar por tercer año consecutivo. Tras rubricar una fase de clasificación perfecta, con 12/12 puntos posibles, nueve goles a favor y dos en contra, la selección entró con buen pie tras conseguir la primera victoria ante Bélgica por 2-0. Un encuentro que ‘La Roja’ dominó claramente, pero la falta de ideas en ataque hizo que los tres puntos fueran más sufridos de lo esperado. Finalmente, un penalti transformado por Claudia Pina y un saque de esquina perfectamente rematado por Laia Aleixandri certificaron el buen inicio del equipo en el campeonato. Las sensaciones son mejorables, pero la calidad y fondo de armario que tiene este equipo son motivos de sobra para esperanzarse con un nuevo triunfo.

Pedro López no solamente tiene un once titular de mucho nivel, sino que dispone de variantes para cambiar el plan de partido.

Pedro López no solamente tiene un once titular de mucho nivel, sino que dispone de variantes para cambiar el plan de partido. De hecho, lo intentó en el estreno tras una primera parte en la que España no pudo abrir el marcador. Bélgica planteó un bloque bajo con pocos espacios por dentro, algo con lo que tuvo que lidiar el combinado español, que buscó soluciones constantes para romper el entramado defensivo. La primera fue ahogar a las belgas con una presión alta. La segunda fue la constante movilidad de las interiores – muy avanzadas para acumular efectivos en zona de tres cuartos– y las extremos, respaldadas por la lectura de los espacios y los desmarques de ruptura de Claudia Pina, que tuvo hasta cuatro ocasiones ante Bastiaen.

En defensa, las españolas apenas sufrieron gracias al triángulo formado por las dos centrales (Berta Pujadas y Laia Aleixandri) y la pivote (Anna Torrodà). La presencia constante de interiores y laterales en zonas altas es incomprensible sin estas tres futbolistas, que son el engranaje que sostiene el sistema del técnico. Además, en fase ofensiva son las principales responsables de la –limpia y segura– salida de balón que tiene el equipo. Por lo tanto, lo ocurrido en el primer choque del campeonato se puede achacar a la toma de decisiones en zonas de peligro, que no fueron las más acertadas. Algo que no debe ser síntoma de nerviosismo, puesto que es más fácil crecer a partir de una victoria que de una derrota.

España crece a partir de las dos centrales (Laia Aleixandri, Berta Pujadas) y de la pivote (Anna Torrodà)

Este viernes España se medirá a Inglaterra, quien ‘a priori’ le pondrá las cosas más complicadas que Bélgica. Las inglesas no deberían cerrarse tanto en defensa, situación que facilita el juego que plantea la selección. La clave para este encuentro y el del próximo lunes ante Alemania será mantener el nivel mostrado hasta la fecha, además de recuperar la zona atacante del equipo. Una de las incógnitas será ver si Pedro López apuesta por el mismo once u opta por introducir cambios, pero con el banquillo del que dispone, cualquiera puede rendir cuando salga. Me quedo con lo que dijo Marcos G. Rayado en Twitter, España suele ir de menos a más en este tipo de torneos. Esa es la mejor de las noticias, sin duda.

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