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Enric Gallego en Europa

Si hay una historia que merece ser contada una y otra vez es la del catalán Enric Gallego, quien ha pasado de Segunda División B a jugar, esta próxima temporada, en Europa League en apenas año y medio. A sus 32 años, Gallego fue una de las mejores (sino la mejor) noticia del Huesca, que a pesar de no poder evitar el fuego de la división de plata, encontró en Enric un argumento más que interesante para convertir lo imposible (la salvación) en una posibilidad más que real. Ahora, llega al Getafe de Pepe Bordalás para sumar goles y juego.

Si en algo ha destacado el Getafe de Bordalás en La Liga las últimas dos temporadas ha sido en que el ritmo y el por qué de todo lo han marcado sus dos delanteros, dos figuras que han actuado de jerarcas en el durísimo entramado de Bordalás. Jorge Molina y Ángel o, esta temporada, un Jaime Mata inspiradísimo, han sido los nombres encargados de convertir el agua en vino. Dos perfiles que siempre han sido divergentes; Molina era el que fijaba la posición, recibía los balones (mucho envío largo) y «ponía a jugar» a sus compañeros; Ángel/Jaime Mata eran los que atacaban el espacio y buscaban sacar provecho de las ventajas creadas previamente. Enric Gallego es, por perfil y fútbol, el complemento ideal para Jaime Mata.

La dupla de delanteros ha sido el epicentro del fútbol del Getafe de Bordalás. Y ahí, Enric viene a sumar más pólvora.

En la SD Huesca Gallego ejercía de «faro», por decirlo de alguna forma. Una figura que casó a las mil maravillas con el «Cucho» Hernández, porque le dio el espacio necesario para que este pudiese brillar. Gallego es un futbolista muy capacitado para jugar lejos de la portería rival, pues su envergadura (1,90) le permite aguantar y esconder el esférico con facilidad. Tiene mucha sensibilidad para detectar dónde y cuándo soltarla, además de ser un magnífico definidor. Porque Enric Gallego no solo suma juego fuera del área, sino que es una amenaza considerable atacando el área rival, ya sea por el centro o cayendo hacia un costado tirando diagonales. Ofrece un abanico muy amplio de posibilidades de las que Bordalás podrá tirar. El Huesca agradeció cada vez que Gallego se quedaba en mano a mano, y así lo va a hacer el Getafe.

El conjunto de Bordalás va a ofrecerle a Gallego un contexto idóneo para que saque a relucir su arsenal de movimientos y dejadas; el Getafe ataca muy, muy bien. Es un equipo que tiene cuello abajo los automatismos y es capaz de generar ventajas desde una situación sencilla; pase largo de Antunes o Damián para la prolongación del punta y, a partir de ahí, un ataque vertical en el que cada jugador sabe qué hacer. En esa situación, Gallego va a hacer uso de su sapiencia en cuanto a movimiento, poniendo una hoja de ruta parecida a la de Molina pero con un plus de físico (aunque cuenta con 32 primaveras, el catalán tiene un cambio de ritmo poderoso). El Getafe continúa moviéndose muy bien en su vuelta a Europa, y si bien no ha sumado a nombres «importantes», sigue aglutinando piezas que, en el sistema de Bordalás, se convierten en doblemente apetecibles.

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