Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

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Artillería para defender El Sadar

El fútbol del norte de España tiene un sabor y un color muy particular. Una visita a cualquier equipo del litoral cantábrico siempre suele ir acarreada con no regresar con los tres puntos de rigor. Uno de los focos más calientes de esa parte tan especial de la geografía futbolística española ha estado, quizá demasiado tiempo, alejado del primer nivel del fútbol nacional. El Sadar, ese campo que no alardea en tamaño y que la presión de su ambiente acaba haciendo más agónico el duelo para el contrario, ha regresado a La Liga después de una campaña para enmarcar en una competición tan complicada como la división de plata española. Siendo el primer objetivo la salvación de cara a la siguiente campaña, Osasuna tiene claro que lo primero que necesita para afrontar un complicado e ilusionante año es gol. Pero no un perfil cualquiera, sino aquel que asegure y testifique rendimiento y haber acumulado ciertos minutos en la máxima categoría. Chimy Ávila y Marc Cardona han sido los seleccionados para apuntalar una línea atacante que ya fue determinante en la temporada del ascenso.

Arrasate tendrá que gestionar bien todo el peso específico que posee la línea atacante de este Osasuna.

Dentro de que se trata de dos jugadores encuadrados en una misma parcela del campo, poseen características muy específicas y diferentes uno de otro. Chimy Ávila es un merodeador del área. El argentino se mueve bien por gran parte de la parcela atacante, incluidos los costados, lo que le hace ser difícil de marcar y ciertamente dañino por su capacidad de oler el peligro. Aterrizó en Segunda División hace dos campañas y con el Huesca cuajó una notable campaña con 7 goles en 35 partidos en el histórico ascenso del club oscense. Ya la pasada temporada, en Primera División, mejoró su rendimiento aumentando sus guarismos: 10 goles en 34 encuentros. El descenso le colocó en una difícil situación, ya que pese a haberse dejado la piel sobre El Alcoraz en todos los partidos, su nivel demandaba ser miembro de las filas de un Primera División. Osasuna llamó a su puerta y no se lo pensó dos veces a la hora de afrontar un reto mayúsculo, pero ciertamente similar al que vivió el año anterior en Huesca sin éxito.

Su homólogo en la delantera es muy distinto. Marc Cardona es un “nueve” más al uso. Sin ser excesivamente alto, su gran físico le hace fuerte en la brega y lucha con los centrales rivales. Sin embargo, esa faceta de su juego no le hace estar exento de calidad en sus botas. A destellos, pero en los guadianescos minutos que disputó la temporada pasada con el Eibar, pudimos observarle detalles que entreveían su buen trato de balón. El ilerdense posee mucha experiencia en categorías de bronce y plata, lo que le ha permitido evolucionar paulatinamente hasta el jugador que hoy en día es. En Segunda División “B” dejó 15 goles en 25 encuentros, en Segunda División convirtió 7 tantos en 29 partidos y en Primera División, el año pasado, tan solo hizo 3 dianas en 17 oportunidades. Después de un año cedido en Eibar, Cardona se ha desvinculado del FC Barcelona para iniciar su primera temporada sin estar ligado al conjunto catalán desde que lo contratara en el año 2016.

Después de dejar claro que estamos tratando a dos jugadores de perfiles bastante diferentes, hay que destacar la posible compatibilidad de ellos sobre el campo. El hecho de que cumplan, dentro de su parcela, misiones diferentes, hace de Marc Cardona y Chimy Ávila un pack muy suculento para Osasuna. El sistema de juego más utilizado de Jagoba Arrasate en este nuevo ascenso del técnico de Berriatua ha sido el 4-2-3-1. Dentro de ese entramado táctico, Marc Cardona tendrá que disputarse con los Villar, Xisco y compañía un puesto en el once titular o, en su defecto, ser la primera opción para la punta de lanza desde el banquillo. El Chimy Ávila también podría ejercer como jugador más adelantado en ese sistema de juego, sin embargo, sus características le harían ser más dañino entrando desde atrás como el enganche o, incluso, por una de las bandas, preferiblemente la izquierda. Alguna vez durante la temporada pasada en Segunda División pudimos ver a Arrasate optar por un 4-4-2 en vez de su habitual 4-2-3-1. Ese sistema sería idóneo para ver sobre el campo a la pareja Chimy-Cardona sobre el campo, cumpliendo cada uno una función distinta y, seguramente, complementándose adecuadamente.

Chimy Ávila es un merodeador del área mientras Marc Cardona se presenta como un «nueve» más al uso.

Comiencen como titulares o no, el plantel de Osasuna es el que sale reforzado con dos contrataciones como las de Chimy y Cardona. Su parcela atacante cobra un importante nivel y variabilidad sumando a estos dos jugadores al núcleo duro de la temporada del ascenso, que tuvo a Juan Villar como punta de lanza habitual en el conjunto navarro y sexto máximo goleador de toda la competición. Arrasate tendrá que gestionar bien todo el peso específico que posee la línea atacante de este Osasuna, la cual tendrá que estar compensada con una defensa sólida en su vuelta a la competición más importante a nivel nacional.

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