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Luka Jovic; camino al gol

Un artículo de Shark Gutiérrez (@SharkGutierrez)

El Real Madrid cerró un ciclo en 2018. La marcha de Cristiano Ronaldo a Turín y la de Zinedine Zidane hizo cambiar la concepción de lo que se quería por Concha Espina. El conjunto blanco era un equipo que había digerido mucho en poco tiempo, habida cuenta de la dimensión de los dos personajes que habían sido importantes en la última década; el entrenador galo por conseguir levantar tres Champions en tres años consecutivamente, y Cristiano Ronaldo por ser la referencia por excelencia en el vestuario. Un jugador que no solo era el camino más cercano y certero al gol, sino también sobre el que se asentaba toda la estructura (sobre andamios) a la que está adscrito al Madrid: ganar de cualquier manera para seguir adaptándose al momento.

Para cambiar eso, y dar una certidumbre sobre lo que se quería hacer en Chamartín, la dirección deportiva consideró que, para reemplazar el gol que daba Cristiano, lo mejor era darle más vías de entrada al área: más fútbol asociativo, más jugadores asentados en campo contrario y más altura de los laterales. También extremos que tenderían a ser participativos en zonas interiores. En definitiva, generar más espacios a partir del balón. A priori, un discurso que no termina de asimilarse bien por Madrid desde hace años, habida cuenta que el Madrid no consigue ser regular y competitivo en La Liga, siendo la Champions la solución a muchos de sus problemas.

Julen Lopetegui toma el mando y se instala en el 1-4-3-3 sobre en el que, a priori, los triángulos para intentar tener superioridad zonal, siendo más estrecho y rápido en su orden sin el esférico, eran la base para construir los ataques. Sin embargo, y a pesar de los primeros momentos donde el equipo deja buenas sensaciones, pronto empieza a fracturarse y el Madrid no es capaz de tomarle el pulso a la competición regular. Ni Kroos, ni Modric, ni Isco, ni Asensio, ni Marcelo, ni la personalidad de Sergio Ramos e, incluso, la titularidad de Courtois son suficientes para evitar que el Madrid se desplome. Todo esto choca, sin embargo, con el nivel individual de Karim Benzema. El galo quiere ser el líder, haciendo bueno aquello de “entre los ciegos, el tuerto es el rey”. Tras la destitución de Lopetegui, Santiago Solari no consigue dar certezas y comienza a preguntarse más cosas que las que consigue responder en sus meses al frente. El Real Madrid es un equipo roto, con dudas, con cambios de direcciones, con lecturas cuestionables sobre el terreno de juego. Algo que terminó viéndose, especialmente, tras caer en Champions de manera estrepitosa ante el exuberante Ajax de los de Ligt, de Jong, Tadic o Neres. Es decir: ya no solo gana sin brillo, sino que el Madrid no consigue resolver preguntas para las que, el año anterior, sí había respuestas que, equivocadas o no en el fondo, las seguía teniendo en la figura del ‘7’.

El Real Madrid se topó en la 18/19 con una serie de incógnitas nuevas a las que no logró encontrar respuesta.

Esto motivó la vuelta de Zinedine Zidane al club. Más respuestas, menos preguntas. El francés gestiona, como buenamente puede, la transición hacia un final de temporada que se anunciaba desde marzo. Mucho tiempo diciendo adiós al año: sin Liga, sin Champions y sin Copa del Rey. Así que las perspectivas para esta próxima temporada es conseguir que el equipo tenga más respuestas que cuestiones por resolver. En el club blanco eso se hace a golpe de talonario y con nombres que ilusionen al público. Ya no solo basta con Benzema, con un desastroso Bale, con un esperanzador Vinícius Jr., un veterano Luka Modric, la fantasía “guadianesca” de Marcelo o la excelencia al corte de Casemiro. Para ello, el Real Madrid y Zidane deben contestar preguntas en julio y darles una contesta contundente y acorde a las posibilidades de luchar por todo en el Santiago Bernabéu. ¿Qué faltó? Gol. ¿Qué problema persiste en el imaginario colectivo? La sensación de ser grande y repetir aquello que dijo Luis Aragonés: “Ganar, ganar, ganar…y volver a ganar.”

Eden Hazard es un nombre que ilusiona a la parroquia blanca, tras consagrarse en el Chelsea. Militão ataja el problema de buscar “un sucesor” de Pepe, ante la tímida respuesta de Varane, Vallejo o Nacho. Mendy es el lateral hiperactivo y competencia para un Marcelo al que le empieza a pesar la edad. Y aún por resolver, también, cuál es la incógnita de Dani Ceballos, habida cuenta de su Eurpeo Sub-21 en Italia: el líder de una generación que vuelve a apuntar hacia los cielos futbolísticos de una selección española que bien le hace falta ante los nuevos desafíos. Rodrygo aún es una pronta respuesta y una promesa en firme para los próximos años, junto a Vinícius o Kubo. Sin embargo, como al Madrid le ha faltado gol, el club puso las miras en uno de los chicos que más han impactado a Europa en los últimos dos años. Tiene un apellido balcánico desde hace 21, pero marca goles como si se tratase de un delantero centro que llevase toda la vida haciéndolo. De nombre de pila conocido, pero con un apellido fresco y que, si todo va como debiese, debería ser uno de los ídolos más reconocibles del, como mínimo, próximo lustro. Las preguntas que, quizás, deba resolver Zidane en el Madrid son: “¿Quién es Luka Jovic? ¿Qué le puede dar al Real Madrid?” Ambas preguntas pueden tener una respuesta muy simple y certera para el lector, pero exige una profundidad y una atención mayor a su evolución.   

Jovic tiene 21 años y solo la temporada pasada fue titular indiscutible en gran parte del campeonato. Problemas extradeportivos le impidieron tener oportunidades previas en Benfica y Eintracht, con una cesión de dos años y opción a compra en el segundo, la cual se hizo efectiva. En lo relativo a la personalidad en el campo, el serbio de origen bosnio no es un jugador que se esconda. Pese a no pedirla y a intervenir poco en los partidos (baremos entre 40-60 toques por partido), es un delantero que siempre se ofrece. En Frankfurt no le supuso ninguna molestia retroceder 15 metros del área grande, ir hacia la zona de tres cuartos y activar diferentes líneas de pase y toda clase apoyos que daban continuidad a la jugada. De hecho, lo normal es que intente sacar a los centrales de zona en esos movimientos sin balón. Bien cayendo hacia su izquierda, para buscar el área y rematar con la diestra, como viceversa. No es un elemento estático, pero se mueve poco. Y cuando lo hace, trata de hacerlo de manera inteligente. Maneja muy bien la ruptura corta (velocidad de reacción en un espacio corto) y permite apoyarse en zonas próximas a la frontal, entre central y lateral rival. Notable fue la sociedad que él y Kostic mostraron en Frankfurt. Movimientos concretos y determinados, no se trata de un jugador hiperactivo o que vaya al pressing. No trabaja mucho la recuperación, más allá de intentar, a veces, estorbar la salida rival.

Jovic no es un delantero que entre demasiado en juego, pero sí que interviene para generar espacios con un amplio abanico de movimientos.

Mapa de calor de Luka Jovic.
Fuente: whoscored

El mapa de calor resalta las zonas de intervención de Luka Jovic a lo largo de la temporada. Se puede apreciar que interviene en alguna ocasión en tres cuartos, tal cómo se comentaba en el anterior párrafo. Sin embargo, una vez hecho eso, la ruptura corta tiene una clara dirección y sentido: el área grande y, más concretamente, el punto de penalti. Es ahí donde el internacional balcánico destaca: en el remate. No es un punta autosuficiente, ni lo pretende (a tenor de su juego), sino un delantero que está habilitado para el remate a un solo toque. Su toma de decisiones suele ser buena en lo que a la definición se refiere: permite que todo se mueva a su alrededor mientras él va a buscar la finalización al primer o segundo palo, o bien se queda plantado en el punto de penalti, donde casi siempre va a encontrar un hueco donde habilitarse bien con una finta o un regate y colocarla con cualquiera de sus dos piernas, aunque al primer toque también usa la cabeza, pese a no ser un jugador excesivamente alto, su timming en el salto y liberarse de la marca de los centrales, le suelen permitir rematar en ventaja en la mayoría de las ocasiones.

En carrera no es un futbolista que marque diferencias, pero con terreno por delante y con la pelota al pie, suele superar cualquier obstáculo que se le ponga por delante en su carrera hacia el gol. Bien a base de fintas y regates en carrera o bien anticipándose a quien le salga por delante o definiendo con múltiples recursos en dichas oportunidades. Tiene una infinidad de recursos y ser ambidiestro le hace ser más difícil de defender. Tampoco es un jugador excesivamente egoísta, dado el rol que ejercía en Frankfurt y la estructura de ese Eintracht semifinalista de la Europa League. Esas cinco asistencias como cómputo total, y teniendo en cuenta que es un finalizador y no un habilitador, entra como un añadido más de un delantero algo limitado en su zona de movimientos, pero con una definición de élite. O al menos potencial de ello, porque Jovic aún no es un delantero de gran nivel mundial, sino que apenas salta a la palestra por un año destacado en un equipo que se quedó a un gol de la final de Europa League y que ha terminado quedándose fuera de Champions League la temporada que viene. Si bien es cierto que la ausencia de Sebastian Haller (nuevo jugador del West Ham) ha influido mucho a nivel colectivo en el Eintracht, también lo hizo la forma de jugar y un pico descendente en comparación con los anteriores cinco meses, tal como refleja OptaFranz.

En la imagen extraída de este análisis de BundesligaFanatic, se puede observar que, sin ser obviamente perfecto, Luka Jovic tiene una media alta de grandes ocasiones debido, principalmente, a la producción ofensiva del Eintracht Frankfurt, un equipo eminentemente vertical en el uso de sus posesiones, con pressing en bloque-medio y relativa tendencia a partirse; más reactivo que propositivo y con más capacidad de intercepción que de robo o quite. Castigó mucho el error rival, sobre todo en la ejecución del segundo o tercer pase tras salida. En esos momentos, Jovic y Haller compartían (y se repartían) referencias, mientras Rebic partía desde más atrás y buscaba el espacio no ocupado por los rivales. Una vez conocido esto, el índice de efectividad de Jovic no es tan alto como cupiera esperar, pese a su capacidad rematadora. Es preciso en la finalización a un toque (hasta cuatro goles de volea), pero no a la hora de transformar en gol siempre.

Las estadísticas muestran los jugadores que fallan más oportunidades de gol en la Bundesliga, siendo algunos de ellos los principales anotadores de la competición. Con lo que se podría llegar a deducir que “a mayor muestra, mayor error.” Esto también pone en valor la producción ofensiva del Eintracht Frankfurt y una trayectoria a lo largo del año.

El porcentaje de gol, aún siendo bueno, es inferior a algunos de los restantes delanteros de la Bundesliga. Esto recalca que Jovic no puede generarse por sí mismo las oportunidades de gol, demostrando así dependencia, sino también que aún le falta algo más precisión en los remates en equipos que producen mucho ofensivamente, como será en Madrid. En un club como el blanco, donde hay tanta producción ofensiva (aunque sea solo por nombre y por la configuración de la plantilla para la próxima temporada), Jovic debe ser aún más preciso constante y regular en el plano goleador. Porque eso es lo que le va a dar al Real Madrid: más gol.

El encaje y la titularidad en un equipo como el blanco no va a ser, a priori, cuestión de dos días. Benzema, Hazard, Vinícius, Bale, Rodrygo y los pasadores que tiene detrás (Kroos, Modric, Isco, Ceballos -si finalmente se queda-), le pueden surtir de lujo al delantero. En el plano posicional y de formación, el Madrid podría jugar con un solo punta y dos bandas muy concretas donde, el 1 vs 1 de Hazard, la ruptura de Gareth Bale o Vinícius o los minutos de Rodrygo le pueden complicar mucho la papeleta al balcánico. El contexto con respecto al Eintracht será sumamente diferente, aunque cuente con un perfil como el de Benzema, que produce más fuera que dentro del área, y con Hazard estirando el juego por el costado contrario donde se coloque Jovic.

Ubicar a Jovic en el sector izquierdo, entre lateral y central zurdo, para mezclar con Marcelo o Mendy y poder llegar desde segunda línea, podría ser una buena solución para el Madrid. Sin embargo, eso podría limitar algo más el sector izquierdo. El 1-4-4-2, obligando a Zidane a prescindir de un jugador en el medio campo y apostando por otro más exterior podría descompensar un poco al cuadro merengue ante rivales que intenten tener la pelota y generarle superioridades zonales, creándole más problemas a la espalda de los dos interiores o volantes con los que juegue el club blanco. En cualquier caso, si Jovic empieza como suplente en el actual Real Madrid, tampoco sería algo muy extraño. En un principio, el delantero debe demostrar, como ya hiciera en Frankfurt, que está listo para retos grandes. Y eso, en el Bernabéu, solo se consigue con goles que den victorias, puntos y confianza a un Real Madrid que ha perdido ese gol que abre la lata, ese desatasque o esa finalización que antes se focalizaba en la figura de Cristiano Ronaldo. Con un jugador como Luka se deberá tener paciencia, se le deberá dar oportunidades y, sobre todo, se le deberá acondicionar bien para que su juego y su rol sea el que todos esperan debido a su coste. No se está fichando a un jugador de rendimiento inmediato, se está fichando un goleador que marque la diferencia para la próxima década y las esperanzas en encontrar ese camino al gol, son muy altas.

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