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La zurda de Sergio Gómez

España le sigue sacando rédito a la magnífica generación del año 2000 que ya alcanzó la final del Mundial Sub-17 y que se alzó campeona de la Eurocopa de esa misma categoría. En un nuevo alarde de cohesión grupal y talento individual, los de Santi Denia obtuvieron ayer un billete para Ereván, capital armenia en la que se disputará la próxima final del Europeo Sub-19 con total color ibérico.

Y es que el último escollo de la Selección Española para alzarse campeona de Europa Sub-19 serán nuestros vecinos de Portugal. Los lusos son también expertos en sacar el máximo rendimiento al talento que acumulan en las categorías inferiores, y lo demuestran una vez más en torneos internacionales al más alto nivel. Será la segunda vez que se enfrenten estas dos selecciones en este mismo Europeo, y es que ambas se vieron las caras en la fase de grupos con un empate a uno que dejó a las claras la igualdad entre estas dos potencias futbolísticas. Posiblemente Portugal haya sido la única selección en este campeonato capaz de arrebatarle el balón a España y el dominio del partido en ciertos tramos del mismo.

La Selección Española se ha mostrado a lo largo de este Europeo como un equipo que gusta de mandar desde la posesión del balón. Sin embargo, más allá de pecar de ser demasiado pesado con el esférico, los pupilos de Santi Denia se han mostrado con la capacidad de hacer circular la pelota con fluidez y calidad. Importante en este sentido es el papel de unos extremos que han sido claves a lo largo de todo el torneo al dotar de amplitud al sistema de los españoles sobre el campo. Sin embargo, sería injusto no reconocer su mérito a la parcela central de esta Selección.

El papel de los extremos ha sido clave, tanto en la construcción de juego, como en el protagonismo ofensivo, siendo el foco de peligro constante de la Selección.

Al gran trabajo de Moha, Antonio Blanco y Álex Orellana en la medular hay que sumarle el gran juego de espaldas a portería y lejos del área de Abel Ruiz y sobre todo el nexo entre el capitán barcelonista y los anteriormente citados: Sergio Gómez. El mediapunta del Borussia Dortmund, con pasado en las canteras de Espanyol y FC Barcelona, ha vuelto a brillar con luz propia en este Europeo como ya hiciera en la Sub-17 de la mano, una vez más, de Santi Denia. Su juego entre líneas y su velocidad a la hora de girarse y conectar con todos los jugadores que tenga su alrededor han dotado a esta selección del dinamismo que necesitaba para darle sentido a sus largas posesiones.

Habiendo crecido alternando posiciones interiores con el rol de extremo izquierdo, algo que le permite a día de hoy lucir grandes cualidades en el uno para uno, Sergio Gómez parece haber nacido en lo futbolístico para ser mediapunta. Su capacidad asociativa, tanto viendo el fútbol de espaldas como de cara, con facilidad para mover el balón hacia el lugar adecuado así como para asistir a través de un último pase filtrado, hacen que su influencia en tres cuartos de campo sea total. A todo esto hay que sumarle su amplia movilidad, más orientada a estar constantemente interviniendo en el juego que no a generar espacios, y un pie zurdo exquisito a la hora de colgar balones al área, filtrar pases a la espalda rival o definir con disparos a media distancia.

Su influencia desde el carril central es absoluta, y la aparición de Bryan Gil ha ayudado a poder verlo en esa zona del campo con España.

En este punto, la aparición de Bryan Gil ha supuesto un balón de oxígeno para Sergio. Sin el sevillano, el del Dortmund se había desempeñado con asiduidad en el flanco izquierdo de Santi Denia ante la falta de recursos en ese carril en la Sub-17. Ha sido en este Europeo Sub-19 de Armenia cuando más hemos podido disfrutar de sus cualidades desde la mediapunta. Sin embargo, ese pasado como extremo y su calidad para poner centros precisos con su zurda lo han llevado a caer en muchas ocasiones a ese costado izquierdo. No es llamativo por este hecho que sea el encargado de botar -y con gran eficacia- los córners de la Selección.

Interviniendo prácticamente en cada jugada que España trata de trenzar en campo contrario, las soluciones que aporta al doble pivote y su entendimiento con un Abel Ruiz al que conoce a la perfección, su papel en este europeo está siendo clave para entender la fluidez y calidad de las posesiones de la Selección, aunque le esté faltando el premio del gol. Con tan solo 18 años ya suma la experiencia de dos estilos de fútbol tan distintos como los que se desarrollan en las categorías inferiores de España y de Alemania. Una capacidad asociativa que desarrolló en La Masia y que cada vez se ve más complementada con un juego más físico como el que desarrolla en Dortmund. Sergio Gómez es cada vez un jugador más completo, acumulando vivencias que le sirven para crecer como jugador en un proyecto de futbolista llamado a hacer grandes cosas. La última, poder alzarse campeón de Europa Sub-19. El sábado sabremos si lo consigue.

Tomàs Martínez ya entrevistó al joven talento del Dortmund durante este Europeo en la excepcional cobertura de MarcadorInt.

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