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El reto de Rubi

En una fantástica entrevista de los compañeros de GOL, Pep Guardiola trató, entre los temas que mencionó, la sensibilidad del juego de posición. El nivel de perfeccionamiento que necesita para ser eficaz. “Un solo error te obliga a reconstruir toda la jugada”, sentenció. Este tipo de juego más total en tanto que menos especulativo, demanda de una acotación tan minimalista que exige muchísimo, tanto en aquel que lo transmite como en el que lo lleva a cabo. En esta responsabilidad con el balón es básica una composición de jugadores determinada y una estructura singular que puede dejar de tener sentido en caso que el técnico no continúe. El fútbol de autor, cada vez más defendido por su solidez y el profesionalismo que ha ganado el apartado táctico, se estanca cada vez más mientras el entrenador no tenga continuidad.

Cuando esto sucede, el club queda vulnerable a expensas del fútbol del nuevo técnico. La línea continuista no es solo importante por el aspecto deportivo sino por el vínculo emocional que se genera. Si bien no sea la misma manera exacta de hacer que el anterior entrenador, el hecho de mantenerse el fundamento principal, la esencia troncal, permite al colectivo identificarse con algo que va más allá del entrenador pero que al mismo tiempo conecta con este.

La opción de Rubi tiene un vínculo extradeportivo que va a facilitar la tarea del entrenador en el transmitir su sensible idea futbolística.

Joan Francesc Ferrer “Rubi” llega al Betis después de dos experiencias que han disparado su estatus. El ascenso del Huesca y el retorno del Espanyol a Europa han dicho muchas cosas sobre la efectividad del sistema de Rubi, sobre su acertada lectura táctica y su capacidad de adaptación. A partir de aquí, ¿cómo será el Betis de Rubi en La Liga?

Su Espanyol estaba estructurado en una serie de funciones y roles con más o menos solidez posicional. Quien sí debía tener rigor ahí es una pieza que el técnico de Vilassar va a echar de menos: Marc Roca en el mediocentro. El jugador catalán era un elemento básico en el esquema por su calidad posicional, su contribución defensiva y por dar sentido al segundo pase de la jugada y, así, al juego. Rubi lo va a echar en falta tanto por su singularidad en esa posición como por el representante bético actual, William Carvalho. El portugués llegó al Villamarín como factor esencial en la elaboración y supo corregir su mal inicio de temporada. Los problemas con Carvalho no son tanto con balón, que se pueden resolver, como sin él. El ex de Sporting es limitado en el contexto defensivo por su pesadez física y también en el escenario posicional, donde manca de orientación y pierde su terreno concreto más fácilmente de lo que debería.

El luso será uno de los primeros elementos en dar dirección a la transición. Generalmente lo hará por dentro, donde el equipo verdiblanco gozará de más dinamismo que antaño. Entonces, fue el equipo que tuvo más el balón pero no fabricaba lo suficiente arriba. El cuadro verdiblanco no tenía toda la profundidad y amplitud que requería y generaba espacios y movimientos a partir de lo que hacía con el balón, la mayoría de ocasiones. De esta falta de ritmo, la tarea de subir la jugada era más complicada. La figura vital en este epicentro del juego va a volver a ser Sergio Canales, siendo algo más de lo que fue el Darder del Espanyol. El cántabro va a volver a ser ese corazón y cerebro del juego que late pases e imprime el ritmo que necesita la jugada. Aunque el número de estos no vaya a ser el mismo que con Setién. La propuesta de Rubi irá más encaminada a la verticalidad, a estirar el equipo de forma pautada, dando sentido a cada movimiento de balón aunque la finalidad sea siempre ir hacia delante. Esa combinación entre esférico y espacio.

El medio del campo seguirá siendo importante pero con más predisposición vertical.

De este modo, no solo serán importantes los elementos sin balón del medio campo, como los jugadores que sobre todo estarán por delante el esférico. Juanmi o Fekir se han unido a un plantel que ya tenía a hombres como Tello, que permitían girar al rival y que el ataque ganara metros a partir de su individualidad, que pasaran cosas más allá del balón. Sin duda, la expectativa del Betis de Rubi se centra en esa delantera. En esta reorientación en la que el equipo gane naturalidad en campo rival, esa imprevisibilidad que obligue a la estructura rival a girarse. A falta de saber si finalmente viene ese ‘9’ que complete la delantera, el conjunto bético parece mejorar su propuesta atacante solo con el fichaje de Rubi. Su Espanyol siempre estuvo predispuesto a la llegada, siempre jugaba con ese afán; algo que careció, y no poco, en el Betis de Setién.

En esta intención más vertical también serán importantes los laterales. Ambos más largos de lo normal, Rubi suele estructurar sus ataques para que tengan un papel importante no solo para dar profundidad sino también amplitud en caso que se requiera. El técnico de Vilassar suele jugar con un extremo pegado a la cal y otro más móvil que deje el costado libre. El alta de Pedraza, sumada a la calidad técnica y física de Junior Firpo y Francis, pueden ser elementos con mayor protagonismo ofensivo por fuera que con Setién partiendo desde un sistema diferente.

Sin saber aún todas las piezas que compondrán el engranaje, la máquina bética sí que va a saber a lo que va a jugar desde el principio. Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’ va sumando ambición a su carrera y el Betis, por contexto y momento, va a ser un reto, además de exigente, muy estimulante.

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