Balón en Profundidad

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Alfonso Pedraza en el lado débil del Real Betis

Probablemente uno de los factores que desencadenaron el final del estimulante proyecto de Quique Setién en el Benito Villamarín fue la falta de profundidad. Su sistema estaba cargado de mecanismos para manejar el esférico, tanto para sacarlo jugado como para manejarlo en campo contrario. Incluso contaba con piezas en el centro del dibujo con capacidad para incidir en el juego ya no solo en horizontal, sino también en vertical, como Sergio Canales en conducción o Giovani Lo Celso desde el pase. Además, dentro del área nunca hubo una figura sobre la que asentarse dentro de cada partido y a lo largo de las jornadas. Fueron pasando sin dejar constancia de su presencia Antonio Sanabria, Loren Morón, Sergio León e incluso un Jesé Rodríguez que fue seguramente el que más se acercó a lo que pedía su equipo pero que luego, delante del portero, no supo redondear sus actuaciones.

Pero es mirando a los lados donde encontramos un punto de mejora directo que durante la temporada Setién buscó activar con diversas piezas y modificaciones pero que tampoco llegó a constituir una fuente continua de peligro y profundidad. Los carrileros de su 3-4-2-1 parecían clave a la hora de estirar y dar opciones a los exquisitos centrocampistas de los que dispone el cuadro verdiblanco, una amenaza necesaria que rompiera el ritmo y ayudara a girar a las defensas contrarias cuando la velocidad y el sentido de la circulación comenzaban a volverse cansinos. Solo Junior Firpo demostró ser capaz de adaptarse al puesto y cubrir las necesidades que el sistema demandaba del mismo.

Alfonso Pedraza destaca por su capacidad para incidir en todo el carril izquierdo, pero siempre mejor mirando hacia delante.

Y es precisamente en ese carril izquierdo donde el Real Betis ha ido a buscar un refuerzo en este mercado estival. Alfonso Pedraza sale del Villarreal después de un curso irregular, donde nos mostró cómo tenía facultades para amenazar en vertical desde su potencia y timing, pero también ciertas dificultades tácticas para cerrar su banda en defensa y, en definitiva, cierta indefinición a la hora de ajustar su posición en el campo, de intuir desde dónde debían iniciar sus movimientos. De esta manera, y a grandes rasgos, se podría quedar corto en ataque si ocupara la posición de extremo e insuficiente en defensa si le tocara jugar de lateral. Sus características parecen adaptarse más a un puesto que precisamente su actual equipo empleaba el curso pasado y que podría haber ocupado con, en teoría, una adecuada adaptación. Su juego exterior, su conducción pegado a la cal y su velocidad lo acercan a la posición de carrilero, e idealmente en una defensa de cinco hombres que pudiera cubrirle la espalda cuando decidiera unirse al ataque. Pues ahí es frecuente y consistente y una pieza siempre dispuesta a estirar la jugada por su lado en conducción y al espacio.

Sin embargo, Setién ya no está, y con Rubi el sistema aparentemente cambiará. Su gran temporada en La Liga con el RCD Espanyol se caracterizó por emplear las bases del juego de posición en un dibujo 4-3-3 que en campo contrario buscaba la verticalidad y la aceleración con mayor ahínco que lo apreciado en el equipo verdiblanco. El técnico catalán dio la oportunidad al canterano Adrià Pedrosa en el lateral izquierdo, que se asentó a un gran nivel dándole libertad para la participación ofensiva en virtud de sumar muchos hombres al ataque. Eso sí, en una zaga de cuatro defensas que requiere ciertos ajustes diferentes a cuando se emplean tres centrales. Y es precisamente ahí donde Pedraza puede encontrar alguna dificultad, teniendo como competencia -si permanece en Heliópolis- a un Junior más acostumbrado y con unas características más adaptadas a ese puesto. De tal forma que, aun pudiendo ser un recurso habitual para esa demarcación, Alfonso tendría una mayor adaptabilidad al extremo izquierdo, la banda que presumiblemente sea más reactiva a lo que suceda al otro lado del campo.

Con Fekir y Canales absorbiendo balón en el lado derecho, el Betis necesitará velocidad y profundidad en el carril izquierdo para compensarles.

Un extremo izquierdo que actualmente está sin dueño, aunque varios nombres puedan ocuparlo. Tello, Joaquín o Lainez, con sus diferentes perfiles, son opciones para Rubi, aunque ninguno con la profundidad y la afinidad por la línea de cal como Pedraza. La probable relación sobre el terreno de juego que pudieran tejer el flamante fichaje del club este verano, Nabil Fekir, y el futbolista más importante de la temporada pasada, Sergio Canales, tirados a la mitad diestra del campo, garantiza capacidad de gestión de la pelota tanto para controlar como para agilizar cada jugada, sumando pases y contactos con el esférico y aglutinando el juego por ese lado. De esta manera, en la otra orilla el Betis requerirá de piezas diferentes, jugadores que, desde el lado débil, den alternativas al juego interior para meterse hasta la cocina para la asistencia o el gol. Pedraza, estirando a la defensa y amenazando al espacio, podrá recibir más de una diagonal desde la zurda de Fekir o Canales que sirvan para activarle y comenzar a girar a un lado y otro a los defensas rivales para que agitar y desbordar al sistema contrario sea una misión más fácil y menos frustrante para el Betis de lo que llegó a ser la temporada pasada.

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