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Junior Firpo con el pase de Leo Messi

La diagonal que traza el envío de Leo Messi a Jordi Alba ha constituido el alimento principal del ataque del FC Barcelona desde hace cuatro o cinco temporadas. El temple y la genialidad del argentino unidos al timing y el pulmón de Jordi Alba han sido el argumento ofensivo de principal mención para los culés. Uno que, paradójicamente, les ha limitado en Europa a la hora de buscar otras alternativas. Junior Firpo aterriza en un equipo y un contexto muy especiales para un lateral, con la misión de, sin dejar de ser Firpo, aprender y mirar mucho a Jordi Alba para entender qué necesita Leo Messi de un lateral.

EL FC Barcelona llevaba tiempo pidiendo un refuerzo en esta posición. Jordi Alba ha sido, durante toda esta temporada, el único jugador con el cartel de «lateral zurdo» del primer equipo. Desde la llegada de Ernesto Valverde, el rol del de Hospitalet ha crecido en peso e importancia. Ya no solo por la ausencia en el primer año del Txingurri de un extremo izquierdo, sino por el nivel que Jordi ofrecía y la conexión con Messi. Dicho esto, jugar con una sola carta hace que cualquier imprevisto típico en una temporada se convierta en una pesadilla difícil de gestionar por el entrenador.

El Barcelona no solo necesitaba tener un recambio en el lateral izquierdo, necesitaba encontrar un perfil que se asemejara a Jordi Alba.

Junior Firpo es, a sus 22 años, uno de esos jugadores por los que vale la pena apostar. En el Betis de Quique Setién, quien apostó por él en febrero de 2018, Junior ha actuado siempre como carrilero en el esquema del cántabro. En una posición tan especial en el modelo de Setién, Firpo ha tenido que desarrollar distintas funciones en su rol como carrilero: en salida de balón ha sido un jugador que ha tenido bastante peso, siendo capaz de aguantarlo y dar sentido y continuidad a la jugada desde el costado, algo muy importante en un equipo como el Betis y que va a ser trasladable al FC Barcelona. Para el Barça va a ser positivo contar con un jugador dinámico y agresivo sin balón como Junior, sobre todo a la hora de enfrentarse ante equipos que presionen muy arriba. Ya en campo contrario, el jugador hispano-dominicano, cuenta con algo que lo hace realmente bueno: su tacto para el último gesto. Bien desde el pase o desde el tiro, Firpo suma mucho en el último tercio, rompiendo al espacio y sabiendo leer lo que pide la situación.

En clave FC Barcelona, Junior Firpo viene marcado por el nombre de Jordi Alba. La titularidad del canterano culé es incuestionable tanto en La Liga como en Champions, y el ex del Betis viene para ser una garantía desde el banquillo así como para ofrecer tesituras distintas al engranaje de Valverde. Este Barça sigue siendo un equipo con limitaciones en cuanto al juego al espacio se refiere. Sin capacidad para sacudir la espalda de la defensa rival, Firpo se une a Alba en el listado de jugadores «potencialmente peligrosos» al espacio. De hecho, es su mayor virtud. Cuando hay espacios -tarea del equipo saber encontrarlos- él puede llegar liberado por banda para activar el último pase o el disparo. Tiene la agilidad, cambio de ritmo, técnica y velocidad para ello.

Al espacio Firpo puede ser diferencial, pero sin ellos, su rendimiento es claramente inferior.

El mayor debe de Junior Firpo viene cuando tiene que buscar soluciones individuales a campo cerrado, sin espacios, algo que no deja de ser lo normal en un lateral de su edad, y algo que solo tienen los «mejores». El guion marca que Junior comparta sus minutos con Griezmann o Dembélé en banda izquierda, dos jugadores diametralmente opuestos. Valverde tendrá que decidir con qué pareja de baile le pone primero, y todo apunta a que la virtuosidad de Antoine en la detección de espacios libres y la creación de situaciones de gol con su primer toque y movilidad le ofrecen un contexto sobre el que crecer. Firpo necesita carril para brillar, y con Griezmann lo tendría. El FC Barcelona se ha movido en el mercado en busca de un jugador que, siendo distinto a Jordi Alba en muchas cosas, comparte la gracilidad a la hora de entender la diagonal desde el lado débil. Algo que, en este Barça y con Leo Messi, parece casi obligatorio.

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