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La transición llega a Alemania

Todo en la vida es transición y el fútbol no es inherente a la vida. Sobre el verde también hay transición y no de un solo tipo. El tiempo provoca el tipo de transición más conocida. La renovación que conlleva el paso de los días afecta de forma importante a este deporte. En la región germana de Baviera han asistido a una transición esperada este mercado estival. La pareja RobbenRibery puso punto y final a su carrera, dejando un hueco difícil de tapar en los costados del Bayern de Múnich. Una transición complicada para los de Kovac que, sin embargo, sufrieron otro tipo de transiciones en el fútbol en el partido de la Supercopa de Alemania. El Dortmund de Favre se impuso en el Signal Iduna Park. Los aurinegros cabalgaron en cada contraataque y se reagruparon cuando en el lado contrario se escuchaba el toque de corneta. Los de la cuenca del Ruhr dominaron las dos transiciones claves en el fútbol, mientras que los bávaros naufragaron a la hora de armarse como bloque en las salidas contrarias. Y, entre tanta transición, podemos estar presenciando (o no) otro tipo de transición en el fútbol alemán: esa que cambie el dominio bávaro aplastante en los últimos años por los obreros mineros de Lucien Favre.

Weigl cuajó un encuentro soberbio en cuanto a efectividad de pase y sangre fría a la hora de solventar la presión.

La temporada ha dado comienzo en Alemania. A falta de esperar hasta mediados del mes de agosto para el comienzo de la Bundesliga, el telón futbolístico germano se ha alzado con la disputa de la Supercopa que enfrentó al Bayern de Múnich y al Borussia Dortmund en el Signal Iduna Park. Pese a significar, de forma simbólica, el comienzo de la temporada, este tipo de torneos aún adolecen de cierto ritmo de pretemporada, pese a que en Alemania se le conceda una importancia relevante a este entorchado. Fue curioso en este escenario observar el once inicial de Favre. El entrenador helvético alineó a un único refuerzo de los realizados en todo el mercado estival. Nico Schulz saltó al once titular ocupando el carril izquierdo. El ex lateral del Hoffeheim se encargó de recorrer todo el costado izquierdo, ya que no tuvo ningún jugador fijo en banda por delante. Reus partió como enganche con mucha libertad de movimientos y Guerreiro tampoco estuvo anclado en banda, más bien cumplió una notable función como interior en un centro del campo de tres jugadores que parecían seis.

Alcácer también fue titular y se vio las caras con una pareja de centrales bávara algo desacertada en la toma de decisiones, sobre todo Boateng, que acumuló una significativa cantidad de errores tanto de entrega como de medición. El Bayern adoleció de cierta apertura de campo por la banda izquierda. Alaba no se pudo sumar en demasía y Coman tendía casi siempre hacia dentro, donde se llegó a estorbar por tramos con Goretzka y Müller. El sempiterno capitán bávaro también interiorizó mucho su posición, dejando las llegadas por banda a un Kimmich que aglutinó la mayor parte del fútbol que produjo su equipo. Thiago y Tolisso en el doble pivote se convirtió en algo bastante anodino. El español no tuvo un día inspirado. Protagonizó varias pérdidas fatales para los suyos –carencia muy tendente– y Tolisso estuvo meramente testimonial. Neuer en portería sí que se hizo notar. Una mano salvadora a los cincuenta segundos de encuentro evitó lo que pudo haber sido un comienzo terrorífico para los de Kovac. A esa mano hay que añadir alguna que otra intervención importante y una de esas acciones de las cuales es preso el meta alemán y de las que alojan más dudas que certezas a su pasada treintena de edad.

La salida de ambos equipos al partido fue bastante autoritaria, protagonizando llegadas al área que se fueron calmando a medida que el cronómetro iba avanzando y elevando el encuentro a una situación más acorde a la época del año en la cual nos encontramos. Ambos equipos asumieron riesgos en la salida de pelota desde atrás, denostando la opción de balones largos hacia la zona de ataque. En ese ecosistema favorable para la presión, ambos trataron de morder muy arriba para forzar el error en forma de pérdida y realizar un ataque en pocos metros y con el equipo contrario defensivamente desubicado. Ahí es donde el Dortmud comenzó a ganar la batalla al Bayern. Weigl cuajó un encuentro soberbio en cuanto a efectividad de pase y sangre fría a la hora de solventar la presión. El centro del campo aurinegro protagonizó una mejor ocupación de los espacios y una menor tendencia al error, además de llevar a cabo una reordenación en campo propio más fugaz. Replegado bajo un 4-4-2 claro, el conjunto de Favre fue muy difícil de batir, formando un bloque férreo contra el que se estrellaron los de Kovac.

La primera parte llegó a su final con un ritmo bajo que al inicio de la segunda mitad se aceleró de golpe con un tempranero gol local. Alcácer inició la temporada como acabó la pasada: goleando. Los aurinegros aprovecharon una mala entrega en la banda derecha para transitar a lomos de su mejor purasangre. Jadon Sancho condujo y se zafó de la presión de hasta tres defensores para finalizar con una asistencia, caño incluido, a Paco Alcácer. El Bayern trató de reaccionar, pero volvió a chocarse ante un bloque bajo bien organizado por parte de los locales. No se hizo esperar la nostalgia de recordar a Frank Ribery y Arjen Robben driblando rivales y atacando espacios con decisión, ya que al conjunto bávaro le faltó esa pizca de genialidad que al francés y al neerlandés les sobraba. Y de la que tampoco anda escaso el inglés, que está haciéndose un nombre en la cuenca del Ruhr. Sancho se encargó de liquidar al equipo de Kovac en una conducción por banda derecha que finalizó por debajo de las piernas de Manuel Neuer. Ese espacio no hubiera sido tan sencillo de atacar si no hubiera sido por el gran pase que Weigl le sirvió.

Kimmich aglutinó la mayor parte del fútbol que produjo su equipo, mientras que el doble pivote Thiago Tolisso estuvo testimonial.

Jadon Sancho dejó claro de nuevo que atesora una calidad fuera de lo común. Después de una primera parte anodina, le bastaron 25 minutos de la segunda para declinar el partido a favor de los suyos. El Dortmund alzó en su casa un nuevo entorchado ante la apisonadora alemana, dejando un ligero aire a posible transición de campeón en Bundesliga. Los de Favre leyeron mejor casi todas las situaciones del juego y supieron acelerar y aunar esfuerzos cuando se necesitaba. La transición bávara tras la salida de Robben y Ribery ha comenzado con mal pie, pero confía en el paso del tiempo para que este le ayude a superar esta amarga transición.

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