Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Partidos

Y esto fue solo el comienzo

Liverpool y Manchester City se volvieron a ver las caras. Esta vez en Wembley, en la primera fecha oficial de la temporada en Inglaterra, la Community Shield estaba en juego. Otro título doméstico que viaja al Etihad, pues Guardiola y los suyos siguen con su hegemonía. Pero el partido que pudimos ver en Wembley fue una bendición para todos: ritmo alto, grandes actuaciones individuales, detalles clave de Klopp y Pep, gran nivel físico y, sobre todo, buen fútbol.

De Claudio Bravo a De Bruyne pasando por Rodrigo.

El Liverpool, como de costumbre, fue a presionar muy arriba la salida de balón del Manchester City. Pero, una vez que Firmino, Origi y Salah adelantaban líneas, se encontraron ante un Claudio Bravo que fue la clave para superar dicha presión. Salah con Otamendi, Origi con Stones y Firmino flotando entre Bravo y Rodrigo -que actuaba entre Roberto y Fabinho-. Así se estructuraba el Liverpool en la presión. Pero la masterclass que Bravo ofreció con los pies, y Walker y Zinchenko que adelantaron posiciones, valió para saltar esta presión y crear superioridades arriba. Y el chileno no solo fue decisivo en este aspecto, sino que dejó paradas clave en momentos muy importantes del partido, además de detener un penalti en la tanda.

Rodrigo dio ayer una de cal y otra de arena. Guardiola todavía tiene cosas que arreglar del exjugador del Atlético de Madrid. La precisión en el pase fue perfecta. De hecho, las mejores jugadas del City nacían o pasaban por sus botas. Pero la manera que tenía de leer e interpretar el juego le costó alguna que otra pérdida al City y obligó a Bravo a jugar un balón directo a las bandas. Al español se le vio lento y dudoso, pero esto, bajo las órdenes de Guardiola, no tardará mucho en mejorar.

Otra de las claves del Manchester City fue la figura de Kevin De Bruyne para crear superioridades en campo contrario. Cada vez que Bernardo Silva recibía el balón abierto a banda, el Liverpool, y sobre todo Robertson, daba un paso al frente, y ahí aparecía Kevin. Aparecía para atacar los espacios que se generaban entre central-lateral; entre Van Dijk y un Robertson que salía a por Bernardo. En esta situación, Rodri conectaba siempre con De Bruyne, haciendo que este llegara y creara superioridades en esa zona. De esta asociación nacían las jugadas de mayor peligro del cuadro de Manchester.

De las botas de Salah nacieron las mejores jugadas del Liverpool.

La segunda parte de Mohamed Salah, y del Liverpool por extensión, fue excelente. El egipcio partía desde la banda derecha, e incluso vimos a Firmino caer a la izquierda para liberarle el carril central dejando la derecha para Shaqiri. Salah recibía en banda o aparecía entre líneas a la espalda de un Gündogan descolocado e impreciso con balón. Pero partiese de donde partiese, Salah siempre creaba el mismo peligro. Recibir, girarse y atacar; todo mecanizado, iba a otro ritmo. El único escollo que tuvo Salah fue Claudio Bravo. Generaba, conducía, llegaba al área del City y, allí, se encontraba siempre al muro chileno.

Manchester City y Liverpool, Klopp y Guardiola, nos regalaron un partido memorable a estas alturas de la temporada. Un duelo en el que ambos equipos tuvieron tramos de dominio y de ocasiones para haber resuelto el encuentro sin necesidad de llegar a los penaltis. No parecía que fuese la primera fecha oficial en Inglaterra, pero qué vamos a decir los espectadores ante semejante encuentro a estas alturas. Esto es solo el comienzo, el comienzo de una gran temporada que se nos avecina en Inglaterra con City y Liverpool como claros favoritos para levantar la Premier League. Esto no ha hecho nada más que empezar.

¿Algo que añadir?