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Potencia para el esquema de Diego Martínez

Un artículo de Daniel Guillén (@Danigcc_11)

El que ha sido probablemente uno de los futbolistas más determinantes en la segunda vuelta de la categoría de plata regresa a tierras nazaríes. Tras un breve periplo por Udinese y un destacado paso por la Tacita de Plata, a lo que hay que sumar una Copa América con más sombras que luces, su incorporación implica un incremento de la competitividad de este Granada de Diego Martínez, que se viste de gala para volver a los estadios de La Liga. Más maduro y más rodado, Darwin Machís es uno de los discursos más sólidos en el elenco rojiblanco.

Hablar de Darwin Machís es hablar de un jugador potenciado desde el físico: su aceleración, velocidad y fuerza le otorgan un punto de superioridad en los duelos individuales. Partiendo siempre desde una posición abierta en el sector zurdo del ataque, los movimientos del internacional vinotinto son algo imprevisibles porque alterna la diagonal hacia dentro con el desborde por fuera. Además, posee desequilibrio y se asocia con cierto criterio en el eje central del ataque. El venezolano es atrevido, descarado y posee la capacidad de condicionar un sistema por sí mismo, pero no es un extremo al uso. Tácticamente es un jugador algo anárquico por su constante movilidad sin balón y tendencia a perder la posición en ciertas fases del juego.

Darwin Machís representa exactamente el perfil de futbolista que Diego Martínez busca para completar su mediapunta.

Para tratar de entender qué supone Machís es inevitable hacer referencia a la figura del mediapunta. Una posición cada vez menos frecuente en el fútbol moderno. O almenos un perfil que juegue a la espalda del ‘9’ y se mueva en las proximidades del mediocentro rival. Darwin necesita que le aclaren la zona a través del movimiento para brillar en los duelos individuales y asomarse a las inmediaciones del área para desequilibrar a través del regate o el pase. La liberación de los espacios le otorga múltiples oportunidades para desquebrajar el bloque del contrincante a través del balón.

A las órdenes de Álvaro Cervera actuó, en su gran mayoría de minutos, como tercer mediapunta escorado a banda izquierda dentro del 4-2-3-1 tan característico y definido del Cádiz. Aunque lo cierto es que se le exigió tareas sobre todo de extremo: profundidad, verticalidad y explosividad para potenciar los costados y, en consecuencia, cargar el área. Con Aketxe o Manu Vallejo (e incluso Jairo Izquierdo en momentos puntuales) jugando como enlace y la figura del ‘9’ fijando a los centrales, el venezolano también se asomó con cierta frecuencia a zonas intermedias para asociarse en el balcón del área y potenciar su gran disparo desde la larga y la media distancia.

El venezolano reúne las condiciones para encajar en el esquema de Diego Martínez y en lo que será (o por lo menos se presupone) este Granada 2019/20. La optimización de los recursos por parte del técnico gallego vislumbró una pizarra que osciló entre el 4-3-3 y el 4-2-3-1 y que le otorgó un gran rendimiento en la segunda mitad de la temporada. Es por ello por lo que no hay evidencias de que vaya a ver un cambio drástico en su sistema; de hecho, las llegadas de Roberto Soldado, Fede Vico o el propio Darwin Machís refuerzan la idea. Desequilibrio, potencia, energía e ímpetu con la intención de ser competitivo en una dura temporada en La Liga Santander.

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