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Calero: destino Barcelona

El culebrón acabó. Fernando Calero ha terminado firmando por el Espanyol en un mercado en el que su nombre siempre estuvo ligado al equipo blanquiazul. Tras la poca intención del jugador de firmar por algún equipo fuera de La Liga, el club catalán tomó ventaja en la negociación, que finalmente ha tenido final feliz sin recurrir a la cláusula de rescisión. Ocho millones para el Real Valladolid y una notable mejora salarial para el jugador han cerrado la historia, con un movimiento presumiblemente influido por la marcha de Mario Hermoso del equipo espanyolista hacia el Atlético de Madrid.

La definición del nuevo central del Espanyol bien podría pasar por la del típico central expeditivo. Rápido al corte, listo en la anticipación y con buen pie para iniciar el juego, Calero llega para cubrir una posición en la que ha destacado con creces en el José Zorrilla, llegando desde el filial y haciéndose pronto con la confianza de sus entrenadores para liderar la defensa blanquivioleta. Un defensor que, a pesar de su rápido crecimiento, destaca precisamente por lo poco común de sus desconexiones, demostrando una madurez en lo que se espera de él en defensa que lo coloca como uno de los centrales a seguir en los últimos años.

A pesar de su altura (1’83m.) se le ve sufrir por alto en algunas situaciones que consigue paliar con su buen posicionamiento, compensando sus errores de criterio a la hora de decidir el momento del salto y que, además, añade opciones en el área contraria en aquellas jugadas que permitan sumar al ataque al defensa vallisoletano. El que fuera central del Valladolid llega para dar criterio a la zaga, pero también a ser importante en la capacidad de enlazar con el mediocampo, facilitando la salida de balón y permitiendo la construcción de juego desde campo propio. Con la costumbre de disputar sin reparo cualquier balón dividido y muy correcto en su capacidad de salir jugando, el central de Boecillo es un seguro que seguirá creciendo al amparo de las indicaciones del que será su nuevo entrenador en la entidad perica; un David Gallego que deberá entender y potenciar las habilidades del central.

Rápido al corte, listo en la anticipación y con buen pie para iniciar el juego, Calero llega para cubrir una posición en la que ha destacado con creces en el José Zorrilla.

El Espanyol consigue con el jugador del 95 un nuevo recurso en defensa, siendo esta la línea menos reforzada en el mercado actual del Espanyol, pero que se ve compensada con este movimiento tras las salidas de Hermoso, Duarte y Rosales y la necesidad de añadir opciones de seguridad en la posición del central, tras la única llegada de Bernardo (Girona). A priori apunta a ser una pieza importante para la confección de la zaga espanyolista, acompañando a Javi López y Dídac Vilà en los laterales, la elección en los puestos centrales variará entre los dos recién llegados, Naldo y David López, con la posibilidad de que Lluis López, llegado para la cantera, pueda optar a un puesto en el primer equipo. Lo que es seguro es que Calero, con su experiencia como central zurdo en el Valladolid, dota de un escalón más a la defensa del Espanyol para poder afrontar la temporada que viene con garantías, en un previsiblemente complejo curso, en el que la cantidad de partidos (de entrar en Europa League) de unos y de otros pueden ser clave para la plantilla.

Con Calero, el equipo de David Gallego crece, por la siempre difícil posibilidad de conseguir cubrir la sensible baja de un pilar del equipo como era Mario Hermoso, acoplando un perfil de central muy similar, con gran parte de sus habilidades y con capacidad de crecimiento y mejora cercanas, con la posibilidad además de seguir cuidando la conexión con hombres como Marc Roca, para que el balón siga siendo protagonista. Fernando Calero es una pieza importante para sumar a un Espanyol que se permite soñar con Europa un año más y que, a pesar de las bajas y dejando los complejos a un lado, pueda completar un buen año de fútbol para los suyos.

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