Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

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Atacando zonas imposibles

La evolución del fútbol ha hecho crecer en complejidad física y especialmente táctica este deporte. La innovación en roles de jugadores así como de sistemas tácticos pioneros en su momento han dado paso a una revolución tecnológica y un análisis más concienzudo de cada lance del juego. Esto no ha hecho más que evidenciar un equilibrio en la superioridad física y habilidosa a través de la táctica. Aunque el talento, por sí mismo, siempre busque imponerse.

En este contexto de un fútbol más analizado y complejo, la lectura táctica, no solo del entrenador, sino también de los actores principales sobre el césped, cobra especial relevancia. Y, aunque los títulos al final traten de encasillar o etiquetar la gloria y el fracaso, podríamos dedicar el resto del artículo a enumerar grandes estrategas de este deporte dejándonos a muchos seguro por el camino. Pero es a raíz de una reciente entrevista en GOL y unas interesantes declaraciones que se han visto plasmadas este mismo fin de semana, lo que nos empuja a centrar nuestras miradas en Pep Guardiola.

El técnico de Santpedor dejó caer en una de sus respuestas que, por muy complejizado que esté el fútbol en la actualidad, siempre ha habido una zona imposible de defender si generas el contexto adecuado para que aparezca. Algo que atrajo la atención de los presentes en aquella sala y especialmente de una Natalia Arroyo que, más allá de ser la única entrenadora allí sentada junto a Pep, es una amante de todo lo relativo a la táctica. No lograron sonsacarle más detalles al entrenador del Manchester City, pero numerosos analistas y entrenadores no tardaron en hacer sus cábalas de algo ya conocido.

Extrayendo algunas reflexiones pasadas de Juanma Lillo, el cual supone una referencia para el catalán, muchos ya pusieron sobre la mesa cuál era esa zona indefendible a la que se refería Pep. No es algo oculto para cualquier entrenador, nada que no se haya estudiado ya, pero igualmente supone una zona también compleja de atacar y aprovechar, aunque esta sea la principal fuente de peligro de sus equipos. Lo importante de su declaración, más que la sentencia en sí, es la premisa que hace: «teniendo los extremos bien abiertos, hay una zona que es imposible defender». La potencia de la frase muchas veces nos hace pasar por alto un detalle que termina siendo de gran importancia y que se acaba diluyendo en el inicio de la misma.

La zona indefendible a la que hacía referencia Pep Guardiola tiene su origen en la amplitud de los extremos a pie cambiado.

En los extremos encontramos el origen de ese espacio, esa zona indefendible, y cuya actuación genera esa acción de peligro indetectable. El pasado sábado, inaugurando su nueva temporada de Premier League en el Estadio Olímpico de Londres ante el West Ham, el City dio muestra de un gran repertorio de acciones ofensivas. Sin embargo, nos detendremos únicamente en un gol, aquel que mejor viene a reflejar lo que Pep quiso decir -o eso se cree- en dicha entrevista. El tercer gol de los Skyblues, segundo en la cuenta particular de Raheem Sterling esa tarde, fue un tanto de bellísima factura, no solo por la definición, sino por la maravillosa asistencia de Riyad Mahrez picando el balón por encima de la defensa.

La precisión y preciosidad de dicha acción quizás nos impidió ver que el desarrollo de esa jugada fue el ataque a esa zona indefendible que mencionaba Pep. Partiendo con Mahrez muy abierto en el costado diestro, premisa fundamental que da inicio a todo, el argelino hace que la defensa tenga que estirarse un poquito más, que el lateral tenga que abrirse acercándose a la banda más de lo que querría, pero en un movimiento que debe hacer para no quedar descolgado y ofrecerle todo el carril exterior a su marca. En esa situación se produce una leve basculación hacia ese lado para cuando el balón llega al extremo. Ahí, en el triángulo que se genera entre el interior (o pivote), lateral y central de ese lado se crea la zona objetivo. Jugando a pie cambiado, como en este caso, la tendencia natural del extremo será ir hacia dentro, jugar con su pierna hábil. En esa conducción horizontal a la espalda del pivote se deben producir una serie de movimientos complementarios que generen distracciones para dejar libre el espacio necesario para lograr dar la estocada.

Empieza entonces a sonar la melodía, como si de una orquesta se tratara, con variedad de piezas entrando en acción en el momento justo para que todo salga como estaba planeado. El lateral dobla por banda, para así fijar la atención del homólogo rival, el pivote no salta a la presión para no liberar al interior y el central de ese lado tiene que medir a la perfección cuándo saltar sobre el poseedor para evitar hacerlo antes de tiempo y dejar un espacio irreversible a su espalda que el nueve, que se encuentra fijando al otro central, podría aprovechar. Ante toda esa situación de caos, miedos y dudas, transcurriendo todo a una vertiginosa cámara lenta, aparece la otra pieza clave del engranaje: Sterling entra desde segunda línea bien entre centrales o a la espalda del ubicado en el costado opuesto, el que está fijado por el punta, sabiendo que su marcador inicial, el pivote rival, no le va a seguir hacia el interior del área, para, al final de su carrera, recibir un preciso balón bombeado que le deja solo ante el portero.

Tan importantes son aquellos que ejecutan la jugada como los que ayudan a generar los espacios suficientes sin balón.

Se desató la tormenta. Toda la acción se ejecutó a la perfección. Cada una de las piezas entendió su rol en una jugada en la que intervienen hasta cinco jugadores pero solo dos tocan el balón. Tres de ellas; lateral, interior y delantero, se encargan de distraer, de fijar, de ayudar a crear ese espacio, mientras extremo y mediapunta se encargan de ejecutar. Mahrez ataca el espacio indefendible, espera el momento justo en que Sterling, que merodea en la frontal, emprenda su carrera al espacio libre de marca y con un preciso envío deja al inglés solo ante el gol.

Una jugada que lleva repitiéndose a lo largo de la carrera de Guardiola y que ha encontrado su forma de ser especialmente desde el costado diestro. Con Messi en el FC Barcelona, Robben en el Bayern Múnich y ahora con una pieza aún por determinar entre los Mahrez, Bernardo o Silva. Una acción de elevada complejidad que viene a mostrar la dificultad del juego moderno desde lo táctico. Una forma de encontrar el gol que se basa en generar y atacar una zona indefendible. Ni más ni menos.

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