Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Jugadores

Morir para sobrevivir

Ni hay dos futbolistas iguales, ni el fútbol es una ciencia exacta. Philippe Coutinho llegó al Camp Nou para compartir los últimos meses de Andrés Iniesta como jugador del Barcelona y tratar de relevarle en un futuro. El brasileño era algo que en el Barça no existía, que podría llegar a amoldarse a varias posiciones, siempre respetando su esencia. Pero nunca llegó a ser él mismo. La relación entre el carioca y los azulgranas, con picos puntuales de esperanza, nunca llegó a ser completa. Ni Coutinho supo ofrecer a los catalanes su mejor versión ni tampoco Ernesto Valverde consiguió dotarle un espacio en el que pudiese brillar. Y una pregunta en el aire: ¿existía dicho espacio?

Philippe Coutinho nunca llegó a encontrarse en la pizarra de Valverde.

En el primer ensayo de Ernesto Valverde, sin retocar el equipo para que Coutinho brillase, el brasileño partía desde la banda derecha. Jugar a pierna natural le limitaba, pero tras la irreparable marcha de Iniesta regresó al costado izquierdo. En la segunda temporada del Txingurri, el ex del Liverpool partió como interior, el lugar en el que Robert Fernández, ideólogo de su fichaje, pensó que encajaría. Si bien es cierto que, tanto en Anfield como con la selección, Philippe había tenido sus mejores actuaciones en una posición híbrida entre el interior y el extremo, como elenco, en Barcelona ese espacio no pudo ser ocupado por el brasileño. En primer lugar, porque el único rara avis del juego posicional del Barça -si aún se le puede seguir denominando así- es Leo Messi, en cuanto a libertad de movimientos se refiere. Y en segundo lugar, porque Valverde priorizó tener a Jordi Alba como vía de entrada al área rival.

La banda izquierda, en la que llegaron a coincidir Jordi Alba, Coutinho y Ousmane Dembélé, aunque en el apriorismo tenía recursos varios para desequilibrar y generar, desapareció rápidamente. Ninguna pieza salió potenciada y el equipo sufría para establecerse en campo contrario. Las pérdidas no forzadas, con el equipo mal posicionado para robar a posteriori, y la ruptura de la pareja Sergio BusquetsIvan Rakitic de la primera temporada, hacían del Barça un equipo vulnerable en transiciones defensivas. 

El FC Barcelona no ha podido esperar a Coutinho.

De inicio a fin de temporada, Valverde pasó de apostar por Coutinho a hacerlo por Arthur Melo. Perfiles muy distintos para una misma posición que marcaron la hoja de ruta en el largo plazo. Philippe no mudó de piel para convertirse en un interior de posición, su cuerpo le pedía situarse más arriba y su cabeza, aceleración. El Barcelona, que hace tiempo inició la cuenta atrás para la despedida de la generación de Leo Messi, ni quiso ni pudo esperar a que Coutinho ‘llegase a ser’. El proyecto, con tintes tarantinianos, que aglutina jugadores de rendimiento inmediato, tiene como fin la Champions League. Siempre como consecuencia del transcurrir de la temporada en La Liga, y con las cicatrices que siguen doliendo cada vez que aparecen los recuerdos de Roma y Liverpool. Las prisas por potenciar los últimos años de la columna vertebral de la plantilla han propiciado una precipitación desmesurada a la hora de construir un proyecto estable, de más blancos y negros que de grises intermedios.

Uno de los aspectos clave, a la par que imposible de analizar desde fuera del entorno, es el factor psicológico con el que Coutinho ha combatido. El brasileño se tenía de enemigo a sí mismo. Del penalti que Leo Messi le cedió a aquella celebración ante el Manchester United en la que se encerró dentro de sí mismo y confundió contra quién debía combatir. Coutinho se desvaneció entre la desesperanza, pero siempre con la posibilidad de recuperar a la estrella del Liverpool presente. El paso del brasileño por el Camp Nou es la historia de un desamor que desembocó en un agujero negro de caos y desilusión. 

Coutinho y el Bayern de Múnich se han encontrado en un punto de doble necesidad. El brasileño necesita a los alemanes para volver a sentirse a la cabeza de un proyecto importante y los bávaros precisan de aquel talento del Liverpool para volver a acercarse al pico de Europa. Nico Kovac puede ofrecerle un espacio que, esta vez, sí existe en el Allianz Arena. Tras la vorágine de decepciones, Coutinho decidió morir para sobrevivir. 

¿Algo que añadir?