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Sergio Busquets y la presión de Ernesto Valverde

El FC Barcelona se estrenaba en la temporada 19/20 ante su afición en un Camp Nou dubitativo tras el tropiezo liguero en San Mamés que daba inicio al nuevo curso. El conjunto dirigido por Ernesto Valverde necesitaba redimirse de su mal comienzo ante un Betis que prometía dar más guerra de la que finalmente terminó presentando en el feudo blaugrana. Un contundente 5-2 que sirve para ir cerrando heridas a la vez de establecer algunas de las certezas individuales más importantes antes de la vuelta de Leo Messi.

Colectivamente, el Barça mostró una cara ciertamente diferente a la que pudimos ver en Bilbao en su debut en La Liga. Desde los primeros compases del encuentro los de Valverde se mostraron rápidos en la circulación de balón, que fue mucho más fluida que en esa primera jornada, y especialmente se mostró seguro con y sin la posesión, tanto a la hora de jugarla como de protegerla. En este sentido fue clave la aportación individual de dos piezas que, si sobre el papel se encuentran muy alejadas, en la práctica Antoine Griezmann y Sergio Busquets estuvieron más próximos que nunca.

La movilidad de Griezmann y la altura de Busquets en la presión tras pérdida mostraron una cara muy diferente del Barcelona en esta segunda jornada.

El francés, lejos de las dudas de su actuación en San Mamés, donde estuvo anclado en banda izquierda en un inicio y ocupando el pasillo central después, despejó todas estas incógnitas mostrándose mucho más participativo y móvil en el juego y combinaciones culés desde el primer instante de partido. Recibiendo mucho de espaldas, a la altura del balcón del área pero algo escorado a un carril zurdo de nuevo clave en el sistema blaugrana, y acelerando el juego en la menor cantidad de toques posibles, también cuando se acercaba a la base de la jugada, Griezmann fue la nota sobresaliente para combinar con De Jong, Alba, Busquets y Rafinha en esa zona y así dar altura al bloque. Un sector izquierdo que aglutinó todo ese talento, desplazando al neerlandés más a la cal de lo que nos acostumbra, para permitir que el radio de acción del galo se amplificara y permutando zonas de influencia con el hispanobrasileño. Un rol que quizás ensombreció el papel del ex jugador ajacied, pero que funcionó en virtud del funcionamiento colectivo.

En esa situación de gestión del juego desde el carril zurdo, Busquets, que como en San Mamés volvió a encontrar a los dos interiores blaugranas muy alejados de él, encontró en Alba al mejor socio para combinar y generar las posesiones del FC Barcelona que salió jugando mejor por fuera ante el planteamiento del cuadro dirigido por Rubi. El Betis aglutinó a sus hombres por dentro, colocando a Loren y Fekir en una doble punta en fase defensiva orientada a tapar la conexión entre los centrales y Busquets, a diferencia del marcaje individual que planteó Garitano sobre De Jong, algo que favoreció la salida de balón blaugrana por fuera para conectar con el catalán en una acción y escalón posterior. El rendimiento de Sergio no fue tan destacado a la hora de elaborar la jugada, donde se mostró a un nivel muy por encima de la media pero habitual en él, con un 95% de acierto en el pase, sino que brilló especialmente a la hora de presionar y recuperar el balón en campo contrario, seña identitaria de lo que buscaba Valverde.

En el último podcast de ‘La Puerta 20’ hablamos sobre rol y papel de Busquets ante el Betis.

La salida de balón limpia del Barcelona, además de su ya citada fluidez con balón fruto de las conexiones establecidas en el carril izquierdo, permitió al cuadro culé instalarse con facilidad en campo contrario, encerrando al Betis cerca del área de Dani Martín. En ese contexto, Busquets se liberó de la cadena, saltó a la presión en la mitad de tapete rival y ejerció un clínic a la hora de recuperar, tanto en anticipación como en robo, que hacía tiempo no lograba firmar. El de Badia del Vallès, al que con los años le veíamos ir reduciendo cada vez más su velocidad gestual, encontró en la parcela verdiblanca, más cerca de Griezmann que de Piqué, su hábitat natural para brillar. Anticipación, recuperación, y salida rápida en corto. Las tres acciones que más repitió el pivote catalán en el encuentro y que no hicieron más que dinamizar el juego del Barcelona. Vivir en campo contrario ejecutando una presión tras pérdida tan eficiente nunca fue tan fácil como la noche en la que Busquets volvió a vestirse de líder en un partido en el que otros, previo paso por el gran trabajo de Sergio, se encargaban de lanzar el confeti al aire.

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