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La presentación del Inter de Antonio Conte

El Inter de Milán nos mostró por fin las primeras pinceladas del que es uno de los proyectos de la Serie A 2019/2020 más estimulantes y que más miradas viene atrayendo desde que Antonio Conte fuera confirmado como entrenador del equipo nerazzurro. La primera jornada del campeonato italiano nos sirve como punto de partida, como primera toma de contacto con el sistema que el técnico ha ido planeando durante el verano y que respeta varios de sus preceptos habituales durante su trayectoria: orden, concentración y defensa de tres. El Lecce no pudo aguantar muchos minutos y terminó entregando la cuchara ante unos jugadores que sorprendieron por competir con confianza y seguridad, virtudes fundamentales para la construcción de un equipo ganador y que no siempre (casi nunca) se ven reflejados en los proyectos del equipo del Giuseppe Meazza.

Marcelo Brozovic dio una exhibición y se erigió como capitán general del Inter.

Conte planteó por delante de sus tres centrales un dibujo simétrico con dos carrileros, un mediocentro, dos interiores y dos delanteros para completar un 3-5-2 que dejó muy buenas sensaciones. Y, dentro de este esquema, destacó sobre el resto un Marcelo Brozovic muy maduro. Posicionalmente excelente, aunque no le faltó movilidad, siempre respetó su lugar en el mediocentro, tanto en el repliegue defensivo como a la hora de sacar el balón, así como para el juego en campo contrario. Gracias a su precisión táctica, sus compañeros permanecieron siempre ordenados, sobre todo porque su gestión de balón daba tiempo a todos a ubicarse y a hacer crecer al sistema a partir de la circulación de un lado a otro, siempre con sentido y haciendo avanzar al bloque. A su izquierda, a decir verdad, siempre tuvo una ayuda muy útil. Stefano Sensi le apoyaba en el inicio de la jugada y le daba a la misma ritmo y verticalidad desde el pase y la conducción cuando se acercaba a la frontal del área rival. Ni uno ni otro perdió el balón con facilidad, y eso dio mucho empaque a cada contacto de los locales con la posesión. Su complementariedad, junto a la sobriedad y suficiencia del trío defensivo, no podía sino facilitar las funciones y los movimientos de su fantástica pareja atacante.

Porque Lukaku y Lautaro parecieron conocerse de hace mucho más tiempo del que en verdad han coincidido en el fútbol de élite. Desde una clara doble punta, se repartieron el espacio con precisión quirúrgica y fueron capaces de ayudarse mutuamente y de ayudar al sistema a colocarse en campo rival. Empujaron a la defensa del Lecce hacia su propia portería, dando el espacio necesario a Brozovic y Sensi para que manejaran la pelota en la frontal con cierta comodidad, con lo que ello redunda a nivel de generación de ocasiones y de facilitar la recuperación tras pérdida. Cuando el ataque ya estaba construido, ocupaban el área rival para imponer su capacidad de remate. Y, en transición ofensiva, se separaban para ofrecer apoyos tanto atrás como con un movimiento de dentro a fuera (sobre todo el delantero belga), dando una referencia para el pasador y liberando el espacio para que el otro acudiera al remate. Su entendimiento podrá otorgar muchas ventajas al sistema y alegrías a sus aficionados, con la variante de un Alexis Sánchez que podría añadir matices y mecanismos a esta línea de ataque.

Los carrileros y el tercer centrocampista, puntos de probable mejora para los que Conte deberá buscar respuestas.

El resultado final colmó las expectativas de la grada de San Siro, y engancha a muchos aficionados a seguir de cerca la evolución de este equipo. Sin embargo, Conte tiene algunos puntos de clara mejoría hasta optimizar al máximo su plantilla. La mayoría de piezas que participaron contra el Lecce transmitieron mucha comodidad en su puesto, característica imprescindible que el técnico italiano suele asegurar y que le permite sacar el máximo de cada uno de sus hombres. Sin embargo, ni los carrileros ni Matías Vecino tuvieron el mayor impacto posible durante el encuentro. El club no ha esperado al último momento y ya ha incorporado a dos piezas para estas posiciones: Cristiano Biraghi y Nicoló Barella, uno de los principales fichajes de este mercado que mejoró ante el Lecce las prestaciones del centrocampista uruguayo. En definitiva, una puesta en escena que viene a confirmar la interesante paleta de opciones de la que dispone Conte y a partir de la cual deberá estirar al máximo la propuesta si quiere, de verdad, asaltar la hegemonía de la Juventus o la estabilidad del Napoli.

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