Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

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Se buscan nuevos registros

La versatilidad no solo táctica, sino también de registros a la hora de poder plantear y adaptarte a los diferentes contextos que te exige el deporte, y más en concreto el fútbol de élite, es primordial en la consecución de éxitos en una disciplina cuya competencia crece en constante evolución. Estilos de juego y modelos hay infinidad, y acoplar tan solo uno de ellos no es sencillo, pero en la dificultad de una competición de élite como La Liga, contar con una única idea o plan nunca es sinónimo de garantías. Algo que parece estar ocurriéndole a un Celta de Vigo de Fran Escribá que en cada jornada nos está dejando sensaciones contrapuestas.

La apuesta veraniega y su planteamiento del mercado de fichajes, con las incorporaciones realizadas, parecía marcar una línea muy clara en cuanto a intenciones sobre el terreno de juego. La vuelta de jugadores conocedores de la casa no solamente sumaba desde el aspecto motivacional, sino que parecían compartir un patrón: juego ofensivo y gusto por el balón. Así, el aficionado celeste podía vislumbrar en los días previos al arranque liguero un centro del campo con jugadores de muy buen pie como Brais Méndez, Denis Suárez, Lobotka o Fran Beltrán que buscarían hacer las delicias en asociación a la magia de Iago Aspas y el desempeño de Santi Mina. Una plantilla de ensueño y que, salvo el caso del punta gallego por lesión, ha sido la apuesta en firme de Escribá en este inicio de La Liga.

La parcela central del Celta es una de las principales atracciones de La Liga 19/20.

Sin embargo, aunque la propuesta de juego ha sido atractiva con balón, especialmente en la conexión Denis – Aspas, y con tintes ofensivos, el Celta está viviendo una montaña rusa de resultados y sensaciones en tan solo tres jornadas de Liga. Ante el Real Madrid pudo dominar el balón, pero no el contexto de partido más allá de unos minutos entre el 0-1 y el 0-2 en un partido en que volvieron a penalizarle los fantasmas del pasado: la poca seguridad defensiva. En una nueva reválida en Balaídos ante el Valencia de Marcelino el conjunto celeste sí fue capaz de mostrar sus capacidades con balón, desactivando al cuadro che y comandando en todo momento el ritmo del partido. El único encuentro completo hasta la fecha de los de Escribá.

Y es que en Sevilla vivió seguramente su peor noche en estas tres primeras jornadas. Los de Julen Lopetegui mandaron en todo momento con balón, y aunque el Celta logró generar una leve sensación de peligro con algún centro lateral, el peso total del juego pasaba por las botas de los hispalenses. Solo un participativo Denis Suárez, que ha empezado de forma excepcional la temporada, se salvó de un Celta que prácticamente pasó desapercibido por el Sánchez Pizjuán. Únicamente tras la acción del gol del Mudo, el cuadro vigués consiguió reaccionar, trenzó su primera jugada con poso y sentido en el partido y con la colaboración de todas sus piezas interiores, desde Lobotka hasta Denis -y el propio Mina-, logró anotar el tanto del empate en una reacción inesperada, dejando al Sevilla sin un margen de maniobra que sí aprovecharon los celestes.

El no ser capaz de dominar la posesión del cuero en Sevilla le terminó borrando completamente del partido.

A pesar de lo importante de sumar un punto en un feudo tan difícil y ante un equipo en buena dinámica como este Sevilla, las sensaciones del partido distan de aclarar el panorama para los de Fran Escribá. El Celta necesita recursos más allá del balón, porque sin él parece un equipo completamente plano y perdido. Quizás la solución a esto esté por llegar y lleve el nombre de Santi Mina, un futbolista más autosuficiente y capaz de atacar al espacio y no tanto en posicional, generando otra serie de automatismos en transición con un Iago Aspas más añejo, más liberado. Veremos si tras el parón liguero y con la inclusión del punta gallego el Celta consigue ampliar su ramillete de recursos, porque falta le hará para poder hacer frente a esos equipos o situaciones de partido en los que la pelota no esté en sus pies.

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