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Waldo Rubio; aire fresco en Zorrilla

El Real Valladolid halló el año pasado, casi de forma fortuita, a una de las perlas que siguen sonando aún como una de las sorpresas de la temporada y que puede seguir mejorando hacia su explosión final en esta 2019/2020, el extremo Waldo Rubio. El jugador de veinticuatro años es una casualidad maravillosa que llegó en el mejor momento para aportar desequilibrio, frescura y habilidad a un equipo que sufría. Hoy, el jugador pacense es uno más, que querrá ganarse un puesto en un Valladolid que luchará un año más por ganarse un puesto en La Liga para el curso que viene con menos sobresaltos que la pasada campaña.

Nacido en Badajoz en 1995, Waldo llegó en junio de 2018 al Real Valladolid Promesas procedente del Córdoba B, con buen cartel y con la meta de sumar como jugador de ataque. Con apenas medio año de experiencia, las lesiones de Toni Villa y de Hervías le abrían la puerta del primer equipo, tras veinticuatro partidos con el filial blanquivioleta, dos mil minutos jugados, seis goles y una asistencia en el grupo I de 2ª división B. La velocidad de este extremo, su capacidad para encarar y sus buenas habilidades de cara a portería en disparos lejanos lo hacían una pieza interesante para sumar en un equipo lastrado por las lesiones y con multitud de dudas y nerviosismo por los resultados. Su inclusión en el conjunto blanquivioleta no pudo ser mejor, llegando a sumar un gol importantísimo en el José Zorrilla ante el Athletic Club en una de las duras pruebas finales del equipo de Sergio de cara a la permanencia en La Liga. Ese partido, coronado con un gol inolvidable para quienes lo vivieron y celebraron, le dotaron del siempre importante apoyo de la grada y del equipo técnico.

Hoy se trata de uno de los jugadores más interesantes en el equipo de Sergio González, que incluso ha adelantado en la carrera por la titularidad a hombres como Toni Villa, demostrando que sus cualidades son más que valoradas en el cuerpo técnico pucelano. Es un extremo que facilita la incorporación del lateral, algo importante tratándose de Nacho, dejando espacio suficiente para sus incursiones y ocupando espacios interiores, asomándose al pico del área desde la izquierda y facilitando, bien el disparo a puerta tras recorte (jugada calcada a la lograda ante el Athletic en Zorrilla en la 18/19) o bien buscar el pase a Nacho (para propiciar el centro) o a cualquiera de los delanteros que puedan encontrar espacios delante de él. Gusta de conducir y encarar y suele abusar del recorte, pero su zancada le permite a menudo sacar metros al defensa y poder armar la jugada desde la banda, buscando el centro o la segunda jugada, abriendo el campo y generando espacios para la incorporación en el carril interior. Un futbolista que no tenía el equipo vallisoletano en banda zurda, a pesar de contar con el citado Toni Villa, un recurso más asociativo y técnico, con menos habilidad para el desborde en velocidad, o Hervías, un jugador más inclinado a jugar en largo, buscando el centro al área.

Junto a Jorge de Frutos, recién llegado cedido desde el Real Madrid Castilla y con cualidades parecidas en el otro perfil, Waldo Rubio se trata de un extremo veloz, capaz de encarar y de generar jugadas desde la banda con múltiples opciones, ya sea aprovechando la misma para encarar y mirar a puerta como para buscar un jugador con mejores opciones de disparo. Un soplo de aire fresco que llega a Zorrilla para dotar de electricidad a los planes de Sergio y suponer un plus a su juego, poniéndole las decisiones más complicadas en la banda izquierda y provocando que el filial, junto a la incorporación y recientes titularidades de Salisu, tome peso dentro del primer equipo.

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