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Fútbol hasta la línea de gol

Guía BP LaLiga 19/20

Guía BP LaLiga 19/20: Deportivo Alavés

Nueva cara, misma vida de siempre

El Alavés enfrenta su cuarta temporada en La Liga con la esperanza de volver a formar un proyecto sólido e identificable con una manera de ser.

Un texto de Pau de Castro (@decastrojep)

Desde su retorno a Primera División, el Alavés ha cambiado de técnico y, por tanto, propuesta, hasta en cuatro ocasiones, pero la diferencia no ha sido significativa. Equipos que estaban bien asentados en campo propio y crecían a partir del espacio. Planteamientos con especial ahínco en las bandas y un claro sentido vertical de la transición. Con toque pero no demasiado. La marcha de Abelardo suponía dejar de ser toda una serie de cosas para dar margen a la expectativa de lo que sucedería. La marcha en enero de Ibai, junto a la de Jony y Maripán han desvirtuado a un Alavés muy definido que no va a bajar la tensión competitiva con su nuevo entrenador. Asier Garitano no es un desconocido y supone una de las mejores opciones para reemplazar al Pitu Abelardo por contexto más allá del momento. El 1-4-4-2 es el principio de una larga lista de similitudes.

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El técnico vasco se va a encontrar en Menditzorrotza al tipo de plantel de actores que no tuvo en su periplo por la Real Sociedad y esto, de por sí solo, ya va a sumar. Aunque ha habido tres marchas sensibles, el grupo de antaño es sólido y se han reforzado con piezas coherentes a la idea. El fútbol de Garitano es el de cavar unos buenos fundamentos en campo propio para después progresar a partir de los espacios y las virtudes de los hombres más adelantados, asociadas a la velocidad. Si hace falta, utiliza el sistema de tres centrales y dos carrileros. En esa intención defensiva reside una incógnita que el nuevo técnico deberá resolver.

La actividad del equipo en campo contrario. El equipo aún no es suficiente conexo en la transición entre ambos territorios porque carece de elementos en el centro del campo que sirvan de vínculo y automatismos que activen la tercera línea, donde hay más capacidad creativa. El conjunto babazorro es más determinante y seguro desarrollando la jugada por fuera para instalarla en zona de tres cuartos. Aun así, no hay una continuidad en la intención: falta recorrido y solidez en esta. En esta línea, el 1-4-3-3, también usado por el entrenador vasco, gana sentido, porque añade un elemento en el centro del campo con el que fortalecer el carril central en la transición.

Que en tres jornadas solo le hayan metido un gol habla bien de este equipo pero que sea el menos goleador de los diez primeros clasificados no tanto. Los fundamentos están puestos, ahora falta construir la casa.    

Asier Garitano

Asier Garitano ascendió dos categorías al Leganés con un método que fue desarrollando y que supo evolucionar durante estas dos promociones. El 1-4-4-2 con capacidad para hacer daño por fuera y al contragolpe, marcado por una rigidez defensiva encomiable, se convirtieron en patrimonio de los pepineros. Con actores a los que confiar su plan, el técnico vasco hizo fortuna y se sumó a la tendencia de entrenadores que tienen un sistema de juego personal y eficaz, aunque priorice los espacios.

En su aventura en la Real Sociedad, no tuvo actores que respaldaran su obra y se ahogó en la distancia que los separaba. Seis meses después, Garitano tiene nueva casa y el contexto para renacer con su manera de entender el fútbol. Con el 1-4-4-2 tanto con balón como sin él, el de Vergara entiende la base por los cimientos y rige su juego a partir de un plan defensivo sólido y meditado más allá del balón. En el mediocampo tiende a repartir funciones en la sala de máquinas para no tener que recurrir a la iniciativa ofensiva con balón. En campo contrario se basa más en los volantes que en los laterales y la pluralidad de la doble punta en el momento de darte recursos en el apartado ofensivo, ya sea con movimientos como atacar el espacio u ofrecerse en el juego de espaldas.

Joselu

La predisposición defensiva en las dos primeras líneas de juego dan más responsabilidad creativa a las últimas líneas del ataque. En este escenario, Joselu se presenta como una de las referencias en dar cuerpo a la transición. Sus características futbolísticas le permiten incidir con y sin balón gracias a su agilidad en el pase y, en menor medida, el momento de atacar el espacio. Orientar la jugada hacia la banda o devenir tercer hombre para los mediocampistas, aunque menos asociativos, van a ser jugadas asiduas puesto que va a ser el miembro de la pareja de puntas más intervencionista en este sentido.

Cuando hablamos de piernas, el Alavés cuenta con un plantel preparado para correr, para llegar, pero no para estar. Tanto los hombres del centro del campo como los de la banda guardan esta característica, de aportar desde lo físico antes que desde lo técnico. Joselu va a ser ese elemento contracultural que agite también a partir de su criterio con el pie. A esa función táctica se le debe añadir una capacidad goleadora que va a ser referente para Asier Garitano. El futbolista gallego tiene el don del remate, tiene la virtud de anticipar la jugada y el gol. Un punta diferente para el nuevo proyecto del técnico vasco.

Variabilidad sistémica

Asier Garitano siempre se ha sentido atraído por su emblemático 1-4-4-2, pero tampoco ha renunciado a otras dibujos como el 1-3-5-2 o el 1-4-3-3. En esta línea, es más complicado concretar unos actores determinados porque las funciones no van a ser las mismas.

En el 1-4-4-2, el insustituible Pachecho sería el protagonista bajo palos. Delante suyo le acompañarían Víctor Laguardia y Rodrigo Ely, que, ante la marcha de Maripán, se erige como baluarte defensivo. En los laterales estarían ubicados Martín Aguirregabiria en el costado derecho y Rubén Duarte en el izquierdo. El primero destaca por su predisposición defensiva antes que sumar en campo contrario mientras el segundo es más equilibrado en ambos sectores, más cumplidor sin ser muy determinante.

En la sala de máquinas estarían Pere Pons y Tomás Pina con la opción de colocar a Manu García, Wakaso o Fuchs. Los dos primeros comparten un carácter defensivo del agrado de su técnico aunque andan bastante limitados en la creación.

De esto se encargarán más los protagonistas en campo contario. En las alas, Aleix Vidal y Luis Rioja. Los dos comparten agilidad en la transición y profundidad por fuera. Un activo al contragolpe y una amenaza en el ataque posicional. En la punta de ataque compartirán funciones Joselu y Lucas Pérez. El primero es audaz con balón y va a vitalizar la posesión babazorra desde la mediapunta mientras el segundo es delicado en el toque y el desequilibrio y mejor relacionado con el espacio.

Refuerzos concretos

Un cambio de entrenador exigía un modelo de plantilla distinto aunque no muy distante de la anterior por las similitudes tácticas. El fútbol de Garitano y Abelardo comparte más cosas de las que las diferencia, pero en una nueva propuesta las caras nuevas son obligatorias. Se han fichado a doce jugadores: menos la de portero, todas las líneas reforzadas. El nuevo Alavés es un conjunto con muchas piezas y poco engranaje pero tienen a uno de los mejores ingenieros en eso de adaptar cada parte a su necesidad.

En el sector defensivo ha aterrizado Alberto Rodríguez, procedente del Atlético B, que en principio va a sumar desde la rotación. Central dotado físicamente pero que le falta recorrido. Más futuro que presente. Aunque sin duda el refuerzo estrella para esta demarcación llegó en los días finales de mercado. Lisandro Magallán llegó cedido del Ajax en una gran operación para los vascos en la búsqueda por suplir la sensible salida del chileno Maripán.

En el mediocampo han habido dos incorporaciones fieles al perfil de Garitano y que van a sumar desde el principio. Un Pere Pons que encaja perfectamente con lo que pretende su nuevo entrenador: destreza en el contacto, eficiencia desde la emergencia defensiva y capacidad para devenir una alternativa al contraataque. De un corte parecido es el camerunés Jeando Fuchs, del Sochaux francés, que va a aportar músculo defensivo, determinación en el corte y rigor posicional.

Finalmente, es en la parcela ofensiva donde ha habido más movimiento. Seis jugadores de todas las posiciones del frente de ataque que van a reforzar la propuesta de Garitano desde el remate pero también en la construcción. En las bandas han llegado tres piezas desequilibrantes, con recorrido y profundidad: Aleix Vidal, Luis Rioja y Oliver Burke. En la punta de ataque, tres elementos que, juntos, aportan recursos asociativos y llegada al área aunque la opción de Joselu se conciba como la de mayor impacto.

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