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Guía BP LaLiga 19/20

Guía BP LaLiga 19/20: Real Madrid

Proyecto inacabado bajo sospecha

El Real Madrid afronta una temporada muy importante a nivel de proyecto tras una 18/19 muy complicada y además con la duda sobre la calidad y profundidad de la renovación que el club estaba obligado a realizar.

Un texto de Andrés Sánchez (@Sancleracot)

La temporada 2019/2020 del Real Madrid comienza, ya desde el mes de agosto, con más dudas y preocupación que ilusión. El recuerdo de la etapa de las cuatro Champions League empieza a desvanecerse, dadas las características de este club por las que se le exige ganar siempre y por las que los éxitos se olvidan pronto. A cambio, pesa y mucho la nefasta temporada pasada, en la que el vestuario no estuvo a la altura y además no fue ayudado al haber sido dirigido por hasta tres entrenadores.

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Tras la marcha de Cristiano Ronaldo, el club optó por un técnico que pudiera dar un plus desde la pizarra que intentara tapar la pérdida absoluta de calidad y determinación que supuso la salida del astro portugués, y para eso contrató a Julen Lopetegui. Los resultados no acompañaron al técnico vasco mientras construía su proyecto, y fue sustituido por Santiago Solari. El argentino llegaba desde el Castilla para revitalizar el proyecto y darle la intensidad perdida. Consigue ganar el Mundial de Clubes y deja como única herencia la subida definitiva al primer equipo de Vinícius Junior. Tras la contundente eliminación en octavos de Champions League frente al Ajax de Ámsterdam, Solari se despide del banquillo para dar paso de cara a terminar la temporada e iniciar el siguiente proyecto de nuevo a Zinedine Zidane, que termina La Liga tercero a 19 puntos del primer clasificado, el FC Barcelona de Ernesto Valverde y Leo Messi.

Y, al final de este verano, que parecía el momento ideal para refrescar la plantilla con caras nuevas, el sistema con mecanismos nuevos y, en definitiva, poner los cimientos de un nuevo Real Madrid, queda la sensación de trabajo inacabado. A pesar de haber realizado un gasto económico muy fuerte, el arranque de esta 19/20 nos dejan protagonistas muy similares ya no a los que protagonizaron la primera etapa de Zidane como entrenador, sino que incluso recuerdan a alineaciones de hace hasta cinco años. Con estos mimbres tendrá que trabajar el francés. Unos jugadores con una calidad y, sobre todo, jerarquía, fuera de toda duda, pero cuya capacidad para reinventarse y transmitir ilusión es una incógnita. O no tanto, pues ya demostraron la temporada pasada que sus mejores momentos en el club probablemente ya hayan pasado.

Como estrategia, el club ha decidido apostar por la búsqueda de pequeñas promesas a nivel mundial a un precio moderado para que completen su formación bajo su supervisión con el objetivo de que sean las estrellas que el Real necesita a medio plazo. Mientras, solo Eden Hazard llega como figura contrastada y terminada, dispuesta a aportar y marcar diferencias desde el primer momento, una vía de escape a través de la cual tratar de reencontrar ese punto competitivo, sobre todo en La Liga, donde se encuentra indeterminado y perdido, incluso lejos de sus máximos rivales y que coloca al equipo en una situación incómoda de gran presión sin prácticamente haber empezado a jugar esta temporada pero que ya trabaja bajo miradas desconfiadas que aventuran dificultades y frustraciones para los retos que el Madrid debe afrontar desde ya.

Zinedine Zidane

Zinedine Zidane, tras rechazar el verano pasado continuar al frente del Real Madrid tras conquistar su tercera Copa de Europa y transmitir signos de cansancio y preocupación por el futuro inmediato de la que era su plantilla, acudió al rescate de Florentino Pérez la pasada temporada y en marzo aceptó volver como entrenador para ayudar a reformular el proyecto. A pesar de expresar el deseo e intención de cambiar jugadores y sistemas, de hacer cosas diferentes a las que le llevaron al éxito, su trayectoria y decisiones durante este verano apuntan en otra línea.

Ante la falta de fichajes de entidad que le permitieran cambiar las referencias sobre las que asentar nuevos mecanismos o automatismos, está volviendo a confiar en los que le llevaron a la gloria en su anterior etapa. Sergio Ramos y Marcelo fijos en defensa, Luka Modric como pieza esencial para gestionar el centro del campo, y Karim Benzema y Gareth Bale como punta de lanza. Y, en este punto, continúa sin decidirse a dar el paso de confiar en jugadores muy jóvenes que el club ha ido incorporando con la intención de que se conviertan en importantes en el equipo a medio y largo plazo. Así, Llorente y Ceballos salieron a equipos de primer nivel, Lunin ha vuelto a salir cedido y las principales apuestas del club, los brasileños Vinícius y Rodrygo, no parecen llenarle el ojo como para darles de verdad la alternativa para ser activos importantes en su Real Madrid.

Karim Benzema

La carrera de Karim Benzema en el Real Madrid ya no puede plantear dudas. Su rendimiento global lo coloca como uno de los delanteros más importantes de la historia reciente del club, fundamental en el planteamiento de sus entrenadores y pieza capital para conseguir los objetivos alcanzados. La pareja que formó con Cristiano Ronaldo sentó cátedra y, después, con su marcha, evolucionó y mejoró a nivel de determinación y responsabilidad.

La temporada pasada fue el mejor jugador del equipo, se lo echó a la espalda y fue de los pocos sobre los que crecieron algunos brotes verdes que pudieran dar esperanzas a la afición. Y ahora, en el nuevo proyecto de Zidane, sigue siendo el nueve titular y un jugador en el que confiar, pero cuyo rendimiento dependerá en gran medida de cómo le acompañe su entrenador a nivel de sistema y plan, para que no tenga que estar generando y rematando, algo para lo que ha demostrado estar preparado pero que puede quedarse corto para todo lo que tiene que afrontar el equipo esta temporada.

Un once conocido y con Eden Hazard

El once titular que va dibujando Zidane como referencia para su segundo proyecto al frente del equipo blanco no dista de forma significativa del que le llevó a conquistar todos los éxitos que logró en su primera etapa. De hecho, la defensa y el centro del campo que viene eligiendo están protagonizados por los mismos hombres, con la consecuente pérdida de ritmo y energía que ya hemos podido vislumbrar en los primeros encuentros oficiales del equipo. El peso del ataque va a recaer, en principio, sobre un Karim Benzema que firmó la pasada campaña una de las mejores desde que está en el Madrid a nivel goleador y de liderazgo, precisamente tras la marcha de Cristiano rumbo a la Juventus. El francés, a este nivel élite, sigue sumando tanto en elaboración de juego y espacios como en remate dentro del área, labores que deberían ser compensados por sus compañeros en esa línea.

Tras estar en la rampa de salida, Gareth Bale finalmente se ha hecho con un puesto de titular para ser ese punto de determinación y agresividad frente a portería cuyo déficit tanto daño está haciendo a la plantilla y al sistema. En la izquierda, será Eden Hazard el que deba dinamizar la posición, ofrecerse para enriquecer el juego interior, aportar desborde y verticalidad y ser ese jugador que coloque al equipo siempre cerca de poder marcar un gol. Todo en un 1-4-3-3 que parece ser el principal sistema elegido por Zinedine para competir desde las primeras jornadas, a pesar de haber probado en pretemporada otros como el 1-4-2-3-1, 1-4-4-2 o incluso una defensa de tres centrales. En el banquillo, como principales recursos, dispone de piezas de reciente adquisición que, bien motivadas y orientadas, podrían ayudar a completar la propuesta siempre que los titulares pongan el listón alto. Militao y Mendy podrían discutir la titularidad de los intocables en su línea, Vinícius y Jovic deberían aportar frescura e intimidación arriba e Isco Alarcón podría recuperar su mejor nivel bajo las órdenes del técnico que mejor le ha entendido, algo que parece fundamental para que la propuesta del francés tenga el vuelo que desea ante la falta de alternativas en el centro del campo.

Un mercado áspero y con resultado incierto

Acaba de terminar uno de los mercados de verano más complejos de los que se recuerdan en el club de Concha Espina. La mala temporada pasada pedía a gritos cambios sustanciales en la plantilla, algo que no ha llegado a ocurrir y que ha puesto bajo sospecha el entendimiento a nivel deportivo de entrenador y club. Tras una inversión de en torno a 300 millones de euros, solo una incorporación, Eden Hazard, parece llegar como jugador sobre el que hacer girar una evolución palpable del sistema y el estilo. Junto al belga han llegado secundarios para completar la plantilla pero que, por experiencia, nivel o complicidad con el entrenador, quedan lejos por el momento de dejar su sello en el equipo, como son los casos de Ferland Mendy, Eder Militao o Luka Jovic.

Y, mientras el nombre de Paul Pogba como petición expresa de Zidane planeaba por las oficinas del Bernabéu, se enquistaba otro asunto a resolver: el capítulo de salidas. El club colocó sin problema a algunas piezas codiciadas como Kovacic, Ceballos, Reguilón o Llorente. Pero no ha conseguido finalmente traspasar a piezas tan especiales como Gareth Bale o James Rodríguez, jugadores que querían fuera tanto entrenador como club con el objetivo de refrescar el vestuario y de aliviar la economía, algo que se antojaba como fundamental a la hora de afrontar un último fichaje de relumbrón. Los dos, lejos de salir, se postulan ahora como jugadores importantes en el proyecto y que, de volver a bajar su rendimiento, dejarían en problemas a Zidane para construir un equipo con garantías para ganar partido tras partido.

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