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Guía BP LaLiga 19/20

Guía BP LaLiga 19/20: Real Valladolid

Un equipo con esperanzas de crecer

El Real Valladolid de Sergio tiene la oportunidad de responder al apoyo de la afición y mostrar que el nivel ha crecido y que le permitirá convivir en La Liga sin tantos sobresaltos como la pasada temporada.

Un texto de Miguel Ruiz (@Migruizruiz)

El Valladolid despierta del sueño de la permanencia en una segunda temporada en La Liga con la esperanza de hacer este año algo importante, sin necesitar de tantos partidos memorables en el punto fatídico de la temporada o sobresaltos por encima de lo normal. Y es que una temporada tranquila por Zorrilla sería el premio perfecto a una afición que sigue afiliada a apoyar al club desde el ascenso de la 17/18, de la mano de un Sergio González que seguirá capitaneando al conjunto albivioleta. Un estadio renovado, una afición entregada y un entrenador que ha sabido entender perfectamente la meta y cómo podía utilizar sus recursos en la búsqueda para conseguir alcanzarla. Su temporada, desde luego, parece destinada a ser más tranquila que la anterior por dos razones fundamentales: es bastante sencillo rebajar los nervios de la pasada campaña y se han mejorado las prestaciones de la plantilla. Sobre todo, se ha potenciado la capacidad del grupo para responder a las necesidades de Sergio como equipo, con dos delanteros de garantías, maniobra que partía de un recurso puntual y que se asentó por su eficacia, y la profundidad de las bandas, tanto a nivel defensivo como ofensivo.

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Con varias piezas nuevas para relevar las bajas o con vistas a poder suplir puestos clave en el once del técnico catalán, el Valladolid podrá mostrar un fútbol con semejanzas a lo visto en la mejor época del año pasado, pero potenciando aquellas áreas que lo hacían fiable. La capacidad para imponer un juego estructurado, estable y con habilidad para salir rápido al ataque es la base de un equipo que es capaz de adaptarse a los diferentes escenarios de juego, minimizando las flaquezas y potenciando aquellos ataques que puedan sorprender. El Valladolid será, como quiere Sergio, un equipo incómodo que encuentra las heridas y las presiona con astucia. Un buen punto de partida para seguir creyendo en un proyecto que sigue subiendo escalones, sin prisa, pero con la necesidad de no quedarse instalado en los temblores de la parte baja de la tabla.

Pucela se viste este año de permanencia pero con la intención de disfrutar más y sufrir menos, con la esperanza de que el viaje sea plácido, lejos de los nervios y las malas épocas, de las conspiraciones y de las quejas. Lejos de todo lo que no tiene que ver con fútbol, pues es donde empiezan a gestarse las tragedias. Este Valladolid sonríe con el gesto feliz del Ronaldo Nazario más joven y anotador, sabiendo que tienen idea, proyecto y plantilla, por encima de las dudas y de los gastos y, sobre todo, alzados por unas sensaciones en el césped que parecen reconfortar a los que dudan y motivar a los que creen.

Sergio González

Sergio González se ha convertido en uno de los secretos de este Pucela a la hora de encarar dos temporadas milagrosas. Primero con un ascenso por medio del playoff mostrando un juego a un nivel inesperado y al año siguiente consiguiendo la permanencia con una jornada de margen cuando todo pintaba mal para el equipo blanquivioleta. Su forma de adaptarse a los problemas y a los rivales, sacando oro de donde parecía no haber nada más que dudas, convierten al técnico catalán en parte fundamental del proyecto del Valladolid en La Liga.

Pragmático, ordenado y con gusto por el ataque en ráfagas, llegando con velocidad desde las bandas, ha sabido aprovechar las habilidades de algunos jugadores olvidados hace bien poco y potenciarlos hasta el punto de ser hoy irremplazables. Su gestión de la plantilla y su idea clara de cómo enfrentarse a los retos que plantea cada rival lo hacen un entrenador perfecto para un equipo que busca crecer paso a paso, disfrutando del viaje y siendo conscientes de las limitaciones y los objetivos.

Míchel Herrero

Míchel sigue siendo el norte en un equipo que, cuando busca dirección, le busca a él. A pesar de no tener la regularidad que ha mostrado en otros años, nadie como el valenciano es capaz de dirigir el ataque del Real Valladolid. Con 31 años y un par de temporadas marcadas por las lesiones y la bajada de rendimiento, Míchel espera poder sellar una campaña más en el Pucela dejando clara su clase y su entendimiento del juego, siendo el faro que guíe la construcción de juego blanquivioleta y permitiéndole dotar a la medular de verticalidad, asociación y descaro, ya sea buscando el hueco hacia los delanteros o encontrando la posición de tiro perfecta para intentar marcar. Un lujo que debe ser importante en el Valladolid y cuya afición, compañeros y técnicos, a pesar de sus altibajos, temen perder su chispa cada semana. Un futbolista insustituible que sigue luchando por hacer que este Pucela carbure en La Liga.

Una idea clara para avanzar con seguridad

El Valladolid se presenta en la 19/20 con cartas parecidas, pero reforzadas con algún que otro as y comodín. Sergio partirá, salvo sorpresa, con un 1-4-4-2 claro, con varios movimientos que evolucionen en un 1-4-2-3-1 o incluso un 1-4-3-1-2 en las diferentes fases de juego. Defensa estructurada, con gusto por salir jugando y con laterales largos que permitan la entrada de los extremos al interior, la clave del Valladolid será la eficacia a la hora de lograr convertir las ocasiones en goles, asignatura pendiente el año pasado que les puso en apuros sobre todo en la primera parte de la temporada. Un equipo que buscará la reacción y el contragolpe como arma esencial, pero que tendrá recursos para manejar el balón si el rival lo permite.

En la portería, Masip reinará un año más custodiado esta vez por un Lunin que buscará meter presión al catalán, con gran cartel y condiciones prometedoras. En la defensa, la baja de Calero ha trastabillado la posición de central zurdo, pero ha logrado aupar a un Salisu que parece partir con ventaja como pareja de Kiko Olivas y custodiados por Nacho y Pedro Porro en los laterales, otro de los nuevos y que mejora claramente la banda diestra. En mediocampo, Míchel y Alcaraz con la batuta, pero bien atentos a Fede San Emeterio y Anuar, que pueden ir entrando para aliviar minutos o crear nuevos escenarios. En banda, posición muy poblada, parte con ventaja Waldo por la zurda por delante de Toni, acompañado en la otra banda por el incombustible y eficiente Óscar Plano. La pareja de delanteros parece firme, tras la llegada de Sandro, autosuficiente y capaz de generar velocidad, profundidad y oportunidades y la importancia de Sergi Guardiola como “nueve” referencia, con Enes Ünal como herramienta para cambiar los planes de la delantera.

Una plantilla mejorada a base de cesiones

El mercado de verano del Real Valladolid se ha dado sin las urgencias del anterior. Tener muchas de las incorporaciones firmadas desde el pasado año ha hecho que los deberes en algunas zonas estuvieran hechos y han facilitado que las gestiones por otras se pudieran realizar de manera más fluida. Con las bajas de Verde, uno de los ídolos de la afición el año pasado, por las altas pretensiones de la Roma para liberarlo, como principal duda durante todo el mercado han tomado importancia las relaciones de la secretaría técnica para lograr cesiones favorables que armaran a la plantilla en aquellas áreas en las que se necesitaran efectivos.

Así se entienden las llegadas de Sandro, Pedro Porro, Javi Sánchez y Lunin, los cuatro cedidos desde Everton, Manchester City y Real Madrid. Un delantero con movilidad, un lateral diestro con recorrido, un defensa central con buen uso de ambas piernas y un portero de alto potencial. Del Real Madrid llegó también Jorge de Frutos, un joven extremo con calidad para intentar dar guerra y disputar el puesto a Plano y Hervías. En la defensa llegó también Fede Barba, un central italiano que encandiló al staff pucelano por su solvencia también como lateral zurdo. En el apartado de altas destacan también los fichados la pasada temporada Fede San Emeterio, un mediocentro con capacidad para regir el mediocampo y coordinar ataque y defensa y Aguado, un mediapunta con calidad en el que se puede ver un posible heredero de Míchel, siempre que su progresión siga como se espera. Otros repiten, como Enes Ünal, que eligió de nuevo Pucela buscando las sensaciones que le hicieron ser de los mejores el pasado curso. Solo la salida de Calero parece enturbiar las aguas de un mercado que, a pesar de vivir de cesiones, mejora la plantilla de Zorrilla.

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