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Guía BP LaLiga 19/20

Guía BP LaLiga 19/20: Villarreal CF

Reconstruirse con cimientos

El Villarreal de Javi Calleja vuelve a ponerse el mono de trabajo después de un verano donde ha ganado más de lo que ha perdido y con la ambición de sumar más coherencia a la propuesta que el curso anterior.

Un texto de Pau de Castro (@Decastrojep)

Después de casi tres temporadas en el Estadio de la Cerámica, Javi Calleja comenzará una nueva andadura con un plantel ambicioso. Desde la marcha de Cedric Bakambú en enero de 2018, el conjunto groguet ha sufrido marchas de calidad que no se han sabido reemplazar. Estas desvinculaciones no solo han deteriorado la competitividad del proyecto y han restado impacto a los perfiles estructurales que se han quedado (Manu Trigueros), sino que han limitado la propuesta táctica del técnico de Alcalá de Henares. El testimonio del fútbol es de los jugadores, ellos limitan la idea racional del técnico, son el final de la idea del entrenador.

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Con bajas sensibles, la temporada pasada fue un reto desde la pizarra para Calleja. La falta de calidad en la plantilla produjo una inestabilidad en este terreno durante la mayor parte del curso. El problema de personalidad era con balón y el cambio hacia un método vertical, priorizar los espacios a la posesión, era claro. Asimismo, el equipo no tenía argumentos en el ataque posicional. Le costaba generar cosas sin balón y con él era plano y previsible. La gestión descoordinada con el esférico deshabilitaba la actividad sin él y el Villarreal entraba en un bucle de juego. Las individualidades florecían pero no era suficiente. La indecisión en la idea no solo minimizaba la imagen del equipo en territorio rival sino también en el propio, en concreto en la defensa del área. Mientras Calleja intentaba encontrar los caminos hacia el gol, la estructura defensiva era frágil e insegura.

El nuevo Villarreal ha cambiado. Es un conjunto más fundamentado, sin las mismas bajas sensibles que antaño (Pablo Fornals), y con piezas nuevas que van a potenciar un esquema táctico más concreto desde el principio. El año pasado, Calleja respondió tácticamente a las carencias de plantilla de su equipo: este curso va a ser más proactivo que reactivo. Y en esa mejor baza para crecer desde la pizarra, más allá que gane coherencia defensiva, va a tener que ver Santi Cazorla. Si el submarino amarillo ya no es lo que era con balón, sí que va a tener que responsabilizar a algún titular la tarea de acariciarlo, de dar otro ritmo a la jugada a partir del esférico, de aportar oxígeno y sentido a la transición tanto de forma posicional como al contraataque. Al lado del asturiano hará falta un mediocentro de corte más posicional que le permita liberar su área de acción, un rol que aún busca dueño.

En el 1-4-2-3-1 con el que Calleja acabó el curso pasado, el juego por bandas seguirá a cargo de los laterales, representando amplitud y profundidad sin balón, mientras los extremos pisarán más zonas interiores, construyendo vías de pase por dentro. El punta fijará y atacará el espacio para que el mediapunta gobierne el ataque con balón. El Villarreal tiene argumentos para ser lo que pretende ser y seguir construyendo los fundamentos que situó la temporada pasada.

Javi Calleja

En su segunda aventura a la cabeza del proyecto, el plantel poco ambicioso tanto por calidad como acomodación a su idea no fructificó y, tras su salida, Calleja volvió para salvar al equipo. La permanencia fue su continuidad y la oportunidad de reenganchar el proyecto a todo lo que no estaba siendo después de haber llegado a ser. Retocar piezas de las que carecía para implementar su mirada.

La tercera aventura de Calleja se debe basar en esto. Tiene actores para llevar a cabo su obra. Goza de matices para dar recorrido a los laterales y juntar el equipo por dentro en campo contrario con la tercera línea (extremos y mediapuntas). Sumar efectivos que tracen un circuito asociativo y que se nutren de la aportación sin balón del delantero en el carril central y de los laterales en los carriles exteriores. Mimbres perfectos para desarrollar su plan bajo el 1-4-2-3-1.

Samu Chukwueze

El nigeriano es el hombre con más determinación en campo contrario del equipo. Es el jugador que puede generar más desde la individualidad a partir de su conducción endiablada. Le gusta partir desde la cal para coger fuerza de arranque y volverse imparable. Hace pocas cosas sin balón, pero con él es el poder de atracción más importante del submarino amarillo. Aun así, es joven y le quedan cosas por pulir. Primero, su actividad sin balón limitada. Y segundo, su solidaridad. Es un jugador que es muy bueno haciendo lo suyo pero que no termina de conectar con sus compañeros con asiduidad. Carga con más responsabilidad de la que debería cuando tiene el balón, él debe guiar toda la jugada. En este sentido, parece que o hace la mayor parte de una jugada o es un actor secundario al que le cuesta aparecer.

Después de ser la individualidad del año pasado, Chukwueze debe dar un paso adelante e instalarse en la titularidad de los groguets. Ellos lo necesitan, pero ese paso adelantado implica relacionarse más con sus compañeros. Buscar un equilibrio en su aportación y cuidar su posición. Saber estar sin balón para optimizar mejor su impacto con él.

Hay obra y actores

El dibujo preferido de Calleja será el 1-4-2-3-1. En la portería mandará la experiencia y agilidad de Sergio Asenjo, aunque no haya partido como titular en el incio de La Liga. El portero de Palencia es un perfil que funciona con los pies y siempre resulta determinante en todo tipo de paradas.

El cuarteto defensivo estará representado por dos centrales técnicos y dos laterales profundos. Raúl Albiol y Pau Torres son identidades futbolísticas similares: sólidos en el primer pase y responsables con el esférico e intensos en el corte, aunque no tan habilidosos a campo abierto. Xavi Quintillà y Rubén Peña serán los laterales largos de Calleja. El primero posee una delicadeza en el golpeo que sumará desde el centro y el segundo podrá ser una variable ofensiva de primera línea gracias a su llegada a campo contrario, experto en apariciones por sorpresa, idílico en la idea de lateral de Calleja.

En el mediocampo, Santi Cazorla llevará los mandos como hombre con mayor libertad en el doble pivote mientras Zambo Anguissa está llamado a hacer la labor de mediocentro más posicional. El asturiano será el responsable de acariciar el balón, de imprimirle el ritmo que necesita la jugada desde el esférico. El camerunés, por su parte, actuará como el actor de doblaje que le corrige desde el orden posicional.

En la parcela ofensiva, constituida por una línea de tres y el punta, los extremos estarían compuestos por Moi Gómez y Samu Chukwueze. Ambos con la intención de pisar zonas interiores aunque el nigeriano tenga mayor tendencia a pisar la cal, algo que podría generar un conflicto con la vocación ofensiva de su lateral, Rubén Peña. Habrá que ser paciente en la adaptación. Por su lado, Gómez sí que tiene más capacidad para incidir entre líneas. Donde también actuará Gerard Moreno como ‘falso’ mediapunta. El catalán es hombre de balón, sin él pierde potencial e impacto. Unos metros por detrás del punta, él gestionará las transiciones tanto en posicional como al contragolpe. Es un jugador que sabe amasar el cuero y si se le da libertad puede recuperar su mejor versión. Para serlo será importante Toko Ekambi en la punta de lanza. El camerunés volverá a ser esa pieza que agite sin balón, ataque el espacio y fije centrales para amenizar la labor de Moreno.

Dar fondo a la forma

La continuidad de Calleja aseguraba una manera de ser y sobre esta base actuaría el Villarreal en su ventana de fichajes. A partir de ahí, las llegadas han tenido coherencia con las necesidades urgentes del equipo en el objetivo de ganar sentido grupal. Siguiendo el 1-4-2-3-1, todas las líneas han incluido altas excepto la más retrasada y la más adelantada.

En defensa, en pos de mejorar la calidad individual que impidió mayor regularidad en este sector, los cuatro miembros titulares son nuevos. Al retorno del joven Pau Torres se le ha añadido la experiencia de Raúl Albiol. En los laterales se han sumado Rubén Peña, un portento ofensivo ideal para Calleja, y Alberto Moreno, que se mantiene a la expectativa después de su fallido paso por Liverpool. El salto de calidad es significativo por la solidez que va a ganar el conjunto amarillo.

En el mediocampo se ha fichado a Zambo Anguissa para sumar destreza física, segundo pase y rigor posicional mientras volvía un Leo Suárez aún por pulir. En el sector ofensivo han aterrizado Moi Gómez, que volvía al club después de un tiempo, y Ontiveros en la última semana. Al primero le gusta jugar por dentro y actuar más cerca del mediapunta mientras también carga el área. Al segundo le sienta más cómodo actuar por fuera, a pierna natural, y no estar tan presente por dentro, algo que puede venir bien como recurso más que como discurso.

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