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Perspectiva De Jong

El tercer acto de Ernesto Valverde en el Camp Nou, el cual estuvo muy cerca de no producirse, ha dado un vuelco respecto a sus dos primeros ensayos blaugrana. En el primero, partió minimizando riesgos y adaptándose de una plantilla con mucha calidad pero falta de otras tantas cosas. En el segundo, matizó y se acercó al 1-4-3-3 -pese a que forma y fondo distaron, una vez más- y ahora, en el tercer acto, el Txingurri ha lanzado un primer mensaje. Siempre criticado por ser incapaz de desarrollar el juego de posición -¿Se le ficha por ello? ¿Era ese su objetivo?- ha comenzado La Liga con los extremos abiertos y los interiores por delante del mediocentro. Ha permitido ver el idílico centro del campo de Sergio Busquets, Arthur Melo y Frenkie De Jong, pero no ha dado pistas sobre cuál será su desarrollo cuando regresen piezas tan condicionantes como Leo Messi o Luis Suárez, que desplazará a Antoine Griezmann.

De Jong ha jugado en las tres posiciones del centro del campo.

De Jong ya ha jugado en las tres posiciones del centro del campo: interior izquierdo, mediocentro e interior derecho. Como es lógico, Busquets nunca ha tenido un recambio con unas prestaciones similares. Por el eje han pasado Javier Mascherano, Ivan Rakitic o el mismo De Jong. Dentro del paradigma del juego posicional que Valverde está proponiendo durante este primer tramo de temporada, se observan algunas diferencias entre las alturas de ambos interiores. Lejos del binomio que llegaron a formar Busquets y Rakitic, el interior izquierdo se posiciona cercano al mediocentro, mientras que el derecho tiene una mayor llegada desde segunda línea. 

Valverde debe decidir qué punto de libertad ofrece a los interiores.

Aún con la alargada sombra de Xavi Hernández y Andrés Iniesta presente en el Camp Nou, pese a las generaciones que se van apagando, las apariciones de Arthur y De Jong son gotas de esperanzas. Aunque, debido a ello, las expectativas suelen manchar las primeras veces. A De Jong siempre le ha acompañado la melodía, domando el centro del campo de un semifinalista de Europa, sintiendo suyo el fútbol de su equipo. Sin embargo, la adaptación a un nuevo club no es un mito y menos cuando tu posición, la de Frenkie, no existe en el nuevo escenario. Partiendo de esta base, Valverde deberá decidir hasta qué punto cede y les permite a neerlandés y brasileño sentirse versos libres en una estructura jerarquizada. En El Sadar, Arthur destrozó los esquemas para ser director en lugar de acompañante y el Barça empezó a fluir a partir del balón. 

Sin Messi, Suárez ni Ousmane Dembélé y con Griezmann en punta, Valverde ha apostado por jugar con los extremos abiertos a banda desde el inicio. De este modo, cambia la regla general de otras temporadas, donde partían desde posiciones interiores. Tanto Carles Pérez como Ansu Fati entienden, posicionalmente, dónde deben ubicarse y cuándo deben dejar libre el carril para Nélson Semedo y Jordi Alba. Desde fuera hacia dentro, verticalizando sus movimientos con el balón y con el elemento diferencial de tener perfiles muy buscados, pero que cada vez van desapareciendo: el regate. En clave de futuro, teniendo en cuenta las concesiones tácticas a Messi y las particularidades de Griezmann, parece complicado que Valverde siga apostando por este tipo de extremos. La decisión marcará el papel de los interiores y, sobre todo, el de De Jong.

El regreso de Messi condicionará la dirección del neerlandés.

De la misma forma que Rafinha condicionó el recorrido del neerlandés, también lo hará -de forma más acentuada- Messi. Pese a la libertad de movimiento que el Txingurri les regala a los interiores –De Jong está pisando el área mediante conducciones, pero también sin el esférico– la presencia del ‘10’ cambia el escenario. Durante los últimos años, ha sido habitual ver a Messi bajar hasta la base de la jugada, más por necesidad -propia y coyuntural- que por obligación -del sistema-. No obstante, De Jong desde el sector diestro es un activo capaz de mantener a Messi a cierta altura, intercambiar posiciones y hacer de la banda derecha el lado fuerte del ataque, con las apariciones puntuales de Griezmann -también De Jong visita el sector de Arthur- y respetando el carril de Jordi Alba

El De Jong ajacied dificilmente aparecerá en el Camp Nou en su esencia más completa. Pero el neerlandés no es, pese a lo demostrado, un proyecto de centrocampista encasillado. El encaje en el FC Barcelona no implica convertirle en un jugador de sistema si ello le obliga a tener menos incidencia desde el ámbito personal. De Jong como ensayista y portavoz de un Barça que quiere voler a coronar Europa, con sus matices y con los ojos de quien ve a Frenkie como el director de la próxima década, cuando algunas luces se vayan apagando. Al fin y al cabo, todo es cuestión de perspectiva.

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