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Carrileros y cholismo

El nuevo Atlético de Simeone no es el mismo que antes. La tremenda remodelación ha configurado una nueva plantilla y ha permitido al técnico argentino replantearse. Una de las características de esta novedosa propuesta es la posición de los laterales. Como responsables de la profundidad del sistema, Simeone los quiere en campo contrario dando amplitud y ganando recorrido –Kieran Trippier fue el hombre con la posición media más adelantada-. Renan Lodi y Trippier se han convertido en bases de este nuevo Atleti, con funciones algo parecidas a las de un carrilero. Este movimiento permite a los colchoneros tener más piezas por dentro y ganar solidez a través del pase mientras que la banda es un claro recurso ofensivo para generar superioridades por fuera en tres cuartos de campo.

Aun así, más allá de renovar el plano táctico, Simeone representa esa manera de hacer especial que crece en la adversidad. La Champions League fue el mejor escenario para reencontrarnos con un equipo liderado por el argentino.

El Atlético y la Juventus comenzaron con planteamientos similares, quedándose ambos sin muchos metros por correr.

El Atlético, con planteamiento renovado, y la Juventus, con nuevo entrenador, demostraron que a ambos proyectos aún les queda tela por cortar, sobre todo cuando tenían la posesión. El conjunto de Simeone sabía cómo alimentar las llegadas de Trippier, cargando el lado contrario del inglés para que tuviera rienda suelta para subir. Aun así, acumulaba mucha gente por dentro sin poder generar un circuito asociativo coherente, guiados por el criterio de Koke y sin João Félix pudiendo incidir. El ataque se acababa por ambos lados, sobre todo el derecho con Trippier, pero el centro no terminaba de ser un recurso ofensivo sólido porque el conjunto colchonero carecía de elementos para el remate. 

La Juventus presionaba arriba y, cuando el Atleti lo superaba, se situaba en bloque bajo sin balón, debilitando la circulación interior del Atlético, sobre todo de las piezas más adelantadas como Félix. Por su lado, el equipo de Sarri salía por los costados para avanzar. El bloqueo local sobre Pjanic, impidiendo al bosnio recibir, reorientaba el balón hacia el exterior. Ahí, Matuidi y Khedira representaban un apoyo con el que sujetarse o un elemento con el que atacar el espacio desde la posición de interior.

El riesgo de los colchoneros en el segundo tiempo les apartó del partido pero, en la adversidad, volvieron a escenificar lo que es un equipo de Simeone.

Ambos equipos perdían las posesiones en zonas de calidad, sin dejar mucho margen para la aparición del contraataque, algo que no se mantendría en la segunda mitad. Los hombres dirigidos por Simeone subieron la posición de la presión y atacaron, no el primer pase, sino hombre por hombre el inicio de la transición. Ahí el equipo de Sarri hubiera sufrido más si los locales no hubieran dejado tantas lagunas en dicha presión. La Juventus conseguía superar la intención colchonera, ganar la posesión con el Atlético desubicado y sumar desde el contragolpe.

Desnudado en el juego y en el marcador, el cambio de chip llegaría desde el banquillo. No solo por las tres sustituciones sino por lo que representa Simeone. Correa, Vitolo y Héctor Herrera agitarían al rival en campo contrario. Los dos primeros desde el descaro con balón y sumando metros en el ataque mientras el tercero lo haría a partir de su criterio en la medular. El Atlético se sentía más fresco con el balón y cuando lo perdía, aún con el riesgo de dejar margen a su espalda, seguía teniendo las piezas necesarias para mantener vivo al equipo del Cholo. Allí donde no llegó la nueva pizarra de Simeone, sí estuvo su corazón para sumar un punto en la primera jornada europea.   

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