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Solidez lusa en un duelo de urgencias

Las expectativas nunca son buenas compañeras de viaje. Sobre todo si lo que se espera de ellas es positivo. El deber de agradar, sorprender o tener que hacer algo sin saber a ciencia cierta si lo vas a poder ejecutar genera una presión añadida a la que entrañe la posible acción esperada. En el caso del deporte, unas buenas expectativas vienen precedidas, en casi todos los casos, de un hecho a destacar. En el caso del Wolverhampton Wanderers, las buenas expectativas que se tenían -y se tienen- en el conjunto de Nuno Espírito Santo se explican observando el gran rendimiento del equipo en la primera aventura del técnico luso en el banquillo de los Wolves. Contrataciones ilusionantes y el mantenimiento de gran parte del bloque generaron unas expectativas que no se están cumpliendo en este comienzo de temporada. El Sporting de Braga, sin embargo, lleva adherida consigo unas expectativas positivas por su buen funcionamiento en los últimos lustros, siendo un perseguidor incansable del binomio Benfica – Porto en Portugal, llegando a igualar y superar fuerzas, en algunas ocasiones, al histórico Sporting de Portugal. Sin embargo, como su homólogo británico, la temporada no ha comenzado como debiera y se encuentra, actualmente, rozando las posiciones de descenso en la Liga Portuguesa. El destino, caprichoso como siempre, citó a estos dos equipos con urgencias en la primera jornada de la UEFA Europa League.

El Molineux Stadium abría sus puertas a Europa después de muchos años sin que las competiciones internacionales pudieran oler el verde del municipio de Wolverhampton. El conjunto de Nuno Espírito Santo, que tiene su máximo éxito continental en la final de la UEFA de 1971/1972 perdida ante el Tottenham, quería coger algo de aire de cara a la competición doméstica ante un Sporting de Braga que también llegaba en horas bajas. Nuno dio descanso a varios jugadores que habían disputado el encuentro del fin de semana pasado ante el Chelsea. Entre ellos destacaron titulares como Jota, Traoré, Moutinho o Saiss. El 1-5-3-2 que puso en liza presentaba a Rúben Neves como el jugador que debía ejercer de metrónomo y conseguir crear alguna jugada ofensiva que acabara en las botas de un Raúl Jiménez que no tuvo su noche. El mexicano estuvo acompañado arriba por Cutrone, flamante contratación estival que disputaba su segundo encuentro con los Wolves. Sin embargo, enfrente tuvieron un rocoso Braga que, sabiéndose en un contexto desfavorable, planteó un partido replegado en bajo un sólido bloque organizado en 1-4-4-2 con grandes argumentos para salir al contragolpe como Galeno y Horta.

Una mitad de tanteo que dio paso a otra muy diferente en ritmo y juego.

El encuentro estuvo poco controlado por el conjunto local en su inicio, tanto que los lusos disfrutaron de varias ocasiones tempraneras que helaron a la afición inglesa. Paulatinamente, el encuentro fue bajando el ritmo y el control pasó al lado aurinegro. Sin muchas ideas a la hora de generar peligro sobre la portería de Matheus, el partido fue deslizando minutos entre las hebras verdes del césped del Molineux sin mayores sobresaltos, más por mérito de un conjunto luso que cerró el flujo de ideas de los locales que por la ausencia de soluciones de estos. Los primeros cuarenta y cinco minutos no pudieron ser de mayor tanteo entre ambos. El comienzo de la segunda mitad iba escribiendo a trazos lentos el mismo guion de partido, invitando a la imaginación a volar hacia otra parte que no fuera la pantalla que emitía el encuentro. Sin embargo, todo estalló por los aires tras un terrible error de Bennet en salida de pelota. Cuando el Braga llevaba más tiempo sin disfrutar de alguna juerga ofensiva, a Galeno se le presentó el mejor de los planes: recuperar el balón y tener banda ancha para galopar en conducción. Así lo hizo el brasileño hasta que llegó a la frontal y pisó área. Resabiado de una acción en la primera parte, ahora sí alzó la cabeza para ejecutar un pase preciso y efectivo hacia Ricardo Horta. El ex del Málaga llegó sin oposición gracias al gran desmarque hacia el primer palo que Paulinho ejecutó. Asistencia compartida entre el punta y Galeno. El trabajo fue genialmente culminado por Horta, que definió delante de un meta que ocupa mucha portería como Rui Patricio ajustando con violencia al primer palo para, después de acariciarlo, alojarse en el fondo de la portería.

Esa acción, tan rápida como detalladamente contada, dinamitó el encuentro. El Wolverhampton se vio en obligación de, además de tomar la iniciativa como hasta entonces, buscar con ahínco la portería contraria. El conjunto de Sá Pinto continuó exhibiendo un nivel defensivo a destacar, liderado por un Pahlinha en el medio del campo que celebraba como goles cada acción defensiva propia. Si goles hubieran sido, se habría marchado con más de un hat-trick, debido al buen nivel que mostró. Entre el mediocentro luso y la seguridad que aportó Matheus cuando el equipo inglés empujaba a los suyos sobre su propia portería, el último tramo de encuentro fue más sencillo para los visitantes. Con un pie y una mano salvadora Matheus evitó las ocasiones más claras de los Wolves, que tuvieron en los disparos desde fuera del área de Neves sus ocasiones más claras. Sá Pinto dio entrada a pulmones nuevos para aguantar más enteramente las acometidas, más con corazón que con acierto, de los ingleses. Entre los jugadores que salieron desde el banquillo hay que destacar a Francisco Trincão. El jugador luso, campeón de Europa Sub-19 con Portugal, es uno de los nombres propios de una generación portuguesa que pinta realmente bien. En el Molineux se le pudo ver poco, pero lo suficiente como para apreciar descaro y técnica en cada balón que entraba en su ratio de acción.

Los lusos, gracias a su buen hacer defensivo, lograron desactivar las muchas virtudes ofensivas de los Wolves.

Nuno fue dando entrada a los titulares que habían descansado para estar al 100% en el siguiente encuentro del Premier League. El Wolverhampton visitará Londres para enfrentarse al Crystal Palace tratando de buscar su primer triunfo en la competición doméstica. Con Traoré -un especialista agitador- y Jota por las bandas el equipo tuvo mucho más llegada con centro desde los costados, pero estos balones no encontraron rematador. Pese al buen cabeceador que es Raúl Jiménez, el mexicano no pudo aprovechar ningún balón desde las bandas por el buen hacer de los defensores rivales, los cuales contaron con un Bruno Viana tremendamente inspirado. Así las cosas, y tras acabar el encuentro en el área del Wolverhampton, el Sporting de Braga se llevó tres puntos vitales que encarrilan la clasificación dentro de un Grupo K de la UEFA Europa League que se espera muy igualado con Besiktas y Slovan Bratislava como los otros dos escollos a superar.

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