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El intervencionismo de Calleja

La igualdad se ha convertido en una protagonista especial en casi todos los encuentros disputados de las primeras cinco jornadas de La Liga Santander. Tanto en la zona alta de la tabla como en la media y baja, todos los equipos deben doblar sus esfuerzos par superar a sus rivales. El gran avance de la metodología y formación de los entrenadores y sus cuerpos técnicos, las medidas por conseguir un fútbol algo más igualitario económicamente y la interminable ilusión de los que miran hacia arriba con ojos vidriosos nos está permitiendo soñar con una competición liguera atípica y que no se recuerda. En cada encuentro, los entrenadores deben romperse la cabeza para poder destrozar los entramados tácticos contrarios. Así pasó en el Villarreal – Real Valladolid disputado en el Estadio de La Cerámica donde Calleja logró dar un golpe de timón con varios cambios al comenzar el segundo tiempo que doblegó a un Valladolid muy trabajado.

La victoria alimenta aún más el debate del rol que deben tener Javier Ontiveros y Samu Chukwueze en el Villarreal de Calleja.

Después de haber conseguido levantar el vuelo tras un inicio de temporada que se cosechó con ausencia de victorias en las tres primeras jornadas, el conjunto castellonense recibió en Villarreal a un Real Valladolid que llegaba en una situación muy similar. Los de Sergio González, pese a haber comenzado mejor que el submarino amarillo, se habían visto incapaces de sumar más de un punto en los tres últimos encuentros. Así las cosas, el encuentro en La Cerámica se marcaba como un pequeño punto de inflexión moral para el que consiguiera salir con los tres puntos. Calleja saltó al campo con un centro del campo formado por Iborra como pivote y Cazorla y Anguissa como interiores. El camerunés estuvo ciertamente encorsetado con las ayudas al valenciano, pero se dejó ver por el carril derecho en ataque. Arriba, Gerrard Moreno, el máximo goleador del Villarreal en este comienzo de temporada, partió escorado a la banda derecha para llegar en diagonal cuando el equipo se posicionara en ataque. Sin embargo, se intuía como una decisión extraña el alejar del área a un jugador que actualmente se encuentra en idilio con el gol. Bacca, por su parte, no pudo generar apenas peligro por sí solo en ataque, ya que Moi Gómez no tuvo mucho protagonismo por la izquierda.

La primera parte murió con el resultado inicial y habiendo tenido el Valladolid las ocasiones más claras de gol. Calleja tomó buena nota de cómo su equipo debía hacer daño al contrario y, por consiguiente, lo que necesitaba sobre el campo para poder sacar adelante el partido. Así pues, gradualmente, fue dando entrada a jugadores que bien podían haber sido titulares, pero que partieron desde el banquillo. Una versión bastante apagada de Bacca fue sustituida por Ekambi y, diez minutos después, le tocó a Moi Gómez dejar su sitio para que Samu Chukwueze saliera al verde. Pese a que en las últimas jornadas la perla del Villarreal parece haber perdido algo de protagonismo en los onces titulares de Calleja, saliendo desde el banquillo y con el contrario algo agotado el nigeriano supone un auténtico puñal e incordio para cualquier marcador que ya lleve en sus piernas cerca de 70 minutos de encuentro. A la fijación defensiva que Ekambi ejercía y el dinamismo de Samu por la derecha, se sumó el descaro de Ontiveros por izquierda. El ex jugador del Málaga fue protagonista de las dos jugadas que le darían la victoria al Villarreal. El equipo se dispuso en forma de 1-4-4-2 con Cazorla y Zambo Anguissa en el doble pivote, dejando los carriles para la frescura de Ontiveros y Samu y recuperando la posición natural de Gerrard Moreno junto a Ekambi.

Fue saltar Ontiveros al campo y trazar una gran diagonal interior combinando con Ekambi que terminó con el marbellí derribado en el área después de haber driblado a varios defensores vallisoletanos. Salisu no estuvo muy afortunado en la acción defensiva y derribó claramente a Ontiveros provocando el penalti tres minutos después de haber salido del banquillo. Cazorla se encargó de transformar desde los once metros y hacer bueno todo el trabajo de la segunda parte que le dio la razón a Calleja y a sus movimientos de jugadores y de sistema. El gol parecía sentenciar el encuentro, ya que el Valladolid no parecía tener la gasolina suficiente como para lanzarse en tromba buscando el punto del empate. El Villarreal continuó dominando y los mayores apuros llegaron por algunas pérdidas de balón de Cazorla, que habiendo cuajado un encuentro notable, adoleció el esfuerzo realizado con alguna ejecuciones erróneas. Los que tenían oxígeno suficiente como para rasgar la defensa del Valladolid eran Samu y Ontiveros. Entre los dos trazaron la jugada que sentenció el encuentro con el 2-0. Chukwueze desbordó por su banda y vio bien la llegada del andaluz a la espalda de su defensor en el segundo palo. Acarició la pelota con su pie izquierdo para poner el balón en la cabeza de Ontiveros y este solo tuvo que empujarla.

Samu saliendo desde el banquillo y con el contrario algo agotado supone un auténtico puñal e incordio para cualquier marcador.

Los tres puntos conseguidos colocan al Villarreal en la zona noble de la clasificación. A la vez, la victoria alimenta aún más el debate del rol que deben tener Javier Ontiveros y Samu Chukwueze en el Villarreal de Calleja. Ante el Valladolid volvieron a demostrar que saliendo desde el banquillo y con el rival habiendo consumido parte de su físico pueden ser devastadores. Se trata de dos jugadores verticales y dinámicos con el balón en sus pies, que no rehuyen del uno contra uno y capaces de sacar enormes ventajas ante marcadores algo influenciados por el desgaste físico. Sin embargo, poseen demasiados argumentos positivos como para prescindir de ellos en grandes tramos de los encuentros y solo darles entrada en el último tercio de los mismos para que descosan al contrario. Calleja tiene trabajo ahí con dos jugadores por pulir, pero que ya apuntan ser muy valiosos en esta plantilla. Javi Calleja tiene que dar con la tecla de cuándo usarlos según la situación lo requiera.

Christian Sánchez de la Blanca (@delablanca10)
Josep Lago / Getty Images

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