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Más opciones que certezas… y Ansu Fati

El FC Barcelona sufrió en el estadio Nuevo Los Cármenes una nueva derrota en esta Liga 2019/2020 y un nuevo revés en este inicio de temporada donde no está consiguiendo rendir cuando toca jugar lejos del Camp Nou. El Granada CF de Diego Martínez tuvo prácticamente siempre el control del partido, aunque durante la mayor parte del mismo la posesión sí fuera para los de Ernesto Valverde. Sin embargo, alternando la presión sobre la salida de balón comandada por un buen Frenkie de Jong con un repliegue bajo donde rozó la perfección, el cuadro nazarí logró frenar las acometidas blaugranas, marcadas en todo momento por la ausencia de determinación y respuestas por parte de sus delanteros. De la amplia gama de la que dispone el técnico del Barça, ya sea por lesiones u otras circunstancias, todavía no ha conseguido juntar nombres con puestos, sumar buenas sensaciones para que el juego desarrollado en el centro del campo luzca a la hora de la aceleración cerca del portero rival.

Contra el Granada, el centro del campo culé movió bien la pelota, pero no encontró réplica en una inoperante línea ofensiva.

Porque, a pesar de la buena presión en campo contrario orquestada por Martínez y ejecutada por piezas tan activadas como Ramon Azeez o Antonio Puertas, el centro del campo del Barcelona consiguió escapar en numerosas ocasiones e incluso establecer la posesión en la frontal del área nazarí. De Jong estuvo muy participativo desde el mediocentro, y tanto Sergi Roberto como Ivan Rakitic le dieron opciones para el pase vertical y escalonar así adecuadamente cada posesión. Donde más ritmo faltó, en este caso, fue en el tridente ofensivo. A la espera de que Leo Messi alcance un punto de forma deseable, Valverde acostó en banda derecha a Carles Pérez y alineó al resto del teórico tridente titular en las posiciones donde, a priori, compartirán línea con el astro argentino. Luis Suárez, por su parte, anduvo obtuso en punta. Cada año le cuesta más encontrarse físicamente, y el Granada le exigió esfuerzos que en este momento no puede realizar. Germán Sánchez y Domingos Duarte lo vigilaron muy bien, y el uruguayo ni estuvo fino entre líneas ni incisivo en el desmarque. El nueve es, además, la pieza más específica con la que cuenta el técnico extremeño, ya que por mucho que revise su plantilla no encontrará otro jugador que pueda replicar sus movimientos como ariete puro.

Y si Suárez no se encontró cómodo, menos aún lo estuvo Antoine Griezmann. Su mejor perfil tanto en el 1-4-3-3 más usado por Valverde como en el 1-4-2-3-1 con el que suele variar, es el derecho, zona que copará cuando encuentre continuidad física, obviamente, el ’10’. Sobre esa premisa, el delantero francés tiene que encontrar su espacio, y no parece que sea sencillo, como ya se podía intuir a su llegada a Barcelona. Recordando su etapa en la Real Sociedad, es cierto que el rendimiento con el que cambió la dimensión de su carrera llegó desde la banda izquierda en un sistema que pensaba siempre en facilitarle el gesto a su extremo derecho y estrella, en ese caso Carlos Vela. En aquel contexto Antoine aportaba agresividad y profundidad, con menos interés en el juego interior. Sin embargo, en los últimos años, tanto en el Atlético de Madrid como con la selección francesa, su forma de entender y disfrutar el fútbol ha cambiado, consagrándose como estrella mundial a partir de dominar la frontal del área tanto para la asociación como para el remate. Actitudes que en este FC Barcelona parece lejos de poder gestionar, manejando menor libertad cuantos más minutos comparta con Suárez y Messi, y necesitando un feeling especial tanto con ellos como con el Txingurri para encontrar un sitio donde pueda sacar a relucir su fascinante repertorio.

La irrupción de Anssumane Fati en La Liga podría dar soluciones a Valverde en la organización del lado débil.

Y, mientras Ousmane Dembélé continúa lejos de suponer una certeza competitiva, al menos con continuidad, hemos sido sorprendidos por la fugaz aparición de Anssumane Fati. El extremo de origen africano está aprovechando sobradamente las oportunidades que Valverde le está dando, e incluso viene dando respuestas a un Barça en ocasiones plano y carente de ritmo. Y lo está haciendo con un repertorio muy completo que engloba lo técnico, lo físico y también lo táctico. Tanto, que hace que nos olvidemos con facilidad de los 16 años que figuran en su carnet de identidad. Una edad que debería estar peleada con el sentido maduro del juego que viene demostrando y que tampoco suele estar asociado a la posición que ocupa sobre el campo. Sus contactos con el balón son precisos y cargados de sensibilidad, regatea con potencia y técnica, teniendo siempre la pelota controlada. Se asocia bien con sus compañeros y sabe tanto elegir cuándo acelerar como esperar su momento dentro de los conceptos del juego de posición. Su fútbol, además, huye de lo intrascendente, dados su buena toma de decisiones y su determinación en el último gesto, que le han llevado a aportar ya tanto goles como asistencias en La Liga. Y, para su regocijo, Valverde tiene un hueco en su esquema donde puede jugar con naturalidad. El extremo izquierdo parece su posición ideal, y están contando con él, mientras que Dembélé y Griezmann, los principales candidatos a ocuparlo, parecen entender con mayor dificultad lo que deben aportar desde allí tanto a Valverde como a Messi.

Andrés Sánchez (@sancleracot)

Aitor Alcalde / Getty Images

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