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Una remontada para coger aire

La Sociedad Deportiva Eibar consiguió su primera victoria en esta Liga, y no podía ser en otro sitio que Ipurua. La temporada había comenzado con muchas dificultades, que parecían volverse más complejas todavía cuando al descanso el Sevilla FC de Julen Lopetegui dominaba el encuentro tanto en el juego como en el marcador y minimizaba alarmantemente su actuación sobre el campo. Sin embargo, en una segunda mitad enorme, se reencontró consigo mismo y recuperó la confianza perdida para volver a suponer un quebradero de cabeza para cada equipo de esta Primera División.

El mercado ha puesto en dificultades la apuesta continuista de Mendilibar en la SD Eibar.

La dirección deportiva del Eibar tiene muy claro el camino a seguir. La estabilidad institucional y competitiva que supone la presencia de José Luis Mendilibar se ha postulado como una de las bases del club, y a partir de su dirección del equipo se organiza el resto. Por ahí, pocas dudas. El técnico vasco, por su parte, ha construido un equipo reconocible, basado en un 1-4-4-2 con mecanismos y caminos bien definidos que facilitan a directivos la configuración de la plantilla y a los jugadores a identificarse con sus ideas, dando una continuidad a todo que ha permitido la consolidación del Eibar en la élite del fútbol español. Para llevar a cabo su plan, Mendilibar precisa de ciertas piezas específicas que sean capaces de ejecutar sus órdenes con disciplina, solidaridad y convencimiento. En este mercado estival, sin embargo, ha perdido a algunos jugadores que no han visto por el momento bien sustituidas sus funciones, algo que ha entorpecido el inicio del equipo en estas primeras jornadas. Las bajas de Joan Jordán y Rubén Peña están siendo difíciles de superar a título individual, lo que, con el añadido de la baja forma de sus arietes, ha llevado a Mendilibar incluso a variar su esquema y apostar por un 1-4-2-3-1 que no está dando resultado.

En el partido contra el Sevilla lo volvió a proponer. El principal fundamento de este dibujo es juntar en la línea de mediapuntas a sus tres futbolistas más talentosos: Pedro León, Fabián Orellana y Takashi Inui. El equipo andaluz ocupó mucho mejor el campo, teniendo durante los primeros 45 minutos siempre el control del espacio, dejándole en varios tramos el balón a una SD Eibar que no consiguió darle el sentido necesario. Los volantes estaban lejos del juego, y Orellana no fue el enganche que habrían necesitado Edu Expósito y Pape Diop, sin líneas de pase por delante a través de las cuales situar la jugada más cerca de la meta rival. A partir de ahí, el conjunto armero se desordenaba con facilidad, perdiendo el balón donde y cuando no debía, algo que Lopetegui supo detectar y así aprovechar la fragilidad de la línea defensiva local. Con Jordán lanzando y un gran Lucas Ocampos desde la banda derecha, el Sevilla llegaba con facilidad al área de Dmitrovic. 0-2 al descanso y muy malas sensaciones para un equipo que podría dormir como colista de La Liga.

Todo cambió en un segundo tiempo que deberá hacer reflexionar a Lopetegui.

Varias causas explican la remontada del Eibar. Mendilibar, por su parte, cambió piezas y sistema, con la intención de aumentar su presencia en el centro del campo y empezar a partir de ahí a invertir la tendencia. La influencia de Inui desde la izquierda tanto en el juego como en la aceleración era tan baja que la pérdida de calidad que supuso su salida se vio bien compensada con el empaque que aportó Escalante y el trivote que formó con Diop y Expósito. Ipurua también colaboró. El equipo salió con otra cara y con la intención de presionar mucho más arriba, aun con riesgo de desguarnecer su campo frente a los rápidos delanteros rivales. El Sevilla no encontró referencias ni para bajar el ritmo con balón ni para generar un volumen de contraataques que, por frecuencia o calidad, hiciera tambalearse la intención local de buscar los puntos. El Eibar comenzó a recuperar la pelota con continuidad y muy arriba, algo que reactivó su plan y colocó a sus laterales cerca de la línea de fondo. Aunque faltó remate dentro del área, los goles llegaron, fuesen de penalti, falta directa o tras un error colosal de Diego Carlos. Da igual, el Eibar consiguió un 3-2 que debe dar mucho aire a cada uno de sus integrantes y tiempo para reorganizarse de cara a que la pérdida de jerarquía individual que está sufriendo en estos primeros meses pueda compensarse con más solidez y variantes en otra temporada llena de retos para la pequeña ciudad vasca.

Andrés Sánchez (@sancleracot)

Foto: César Manso / Getty Images.

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