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El Napoli no muerde a domicilio

La Champions League comenzó de manera muy diferente para el Genk belga y el Napoli de Carlo Ancelotti. El campeón de la liga belga cayó con estrépito en Austria ante el Red Bull Salzburgo por 6-2, mientras que los del sur de Italia dieron una lección al Liverpool, vigente campeón de la máxima competición continental, ganándoles por 2-0. Sin embargo, la primera jornada de ambos equipos no les afectó demasiado. El Genk mejoró y cuajó un partido serio, mientras que el Napoli, irreconocible como suele pasarle lejos de San Paolo, se atascó y no consiguió materializar sus ocasiones. El 0-0 final resulta bastante sorprendente viendo los errores de los dos equipos en área propia, pero no tanto si analizas la efectividad de los delanteros en la contraria, sobre todo la de Arkadiusz Milik, que de seguro no recordará la tarde del 2 de octubre con agrado.

Ancelotti optó por seguir con su plan de rotaciones y dejó fuera del equipo a Lorenzo Insigne, Dries Mertens, Fernando Llorente, Zielinski, Hysaj o Ghoulam. Formó con un 1-4-4-2 bastante ‘Cholista’ en la forma, pero no en el fondo. Fabián Ruiz escorado a la izquierda no logró brillar, dejando patente la necesidad del Napoli de ubicarlo en una posición más centrada. La ocupación de espacios del futbolista andaluz pudo ser una de las claves del mal rendimiento de un Allan que estuvo muy errático en su toma de decisiones para tapar las internadas de un Ianis Hagi que volvió a dejar destellos de su calidad ahora en la Champions League.

Atasco y errores a partes iguales.

El 1-4-4-2 italiano se topó muy rápido con el 1-4-3-3 belga y viceversa, desplazando a las internadas por banda un altísimo porcentaje de todas las jugadas de ataque. Ahí estaba haciendo daño Mário Rui por izquierda poniendo balones al área con la ayuda de Fabián, pero tras la lesión del portugués, el Napoli perdió esa virtud y empezó a sufrir hasta que tras el descanso cambió de bandas a Di Lorenzo y Malcuit. Bongonda e Ito aprovecharon al máximo los huecos que dejaban los laterales napolitanos para hacer daño en transiciones, pero se toparon con un inspirado Meret y un Samata, delantero tanzano del Genk, que como su homólogo napolitano, no tenía su día.

Hagi destacó en la primera mitad con movimientos interesantes y aperturas a banda ingeniosas, jugando algo más adelantado que sus escuderos Berge y Hrosovsky. Es cierto que tuvo la ayuda de un doble pivote Elmas – Allan que hizo aguas por todos lados. Pese a que por resultado todo parezca indicar que fue un partido sin ocasiones ni jugadas interesantes, no fue así. Hasta cuatro palos pegó Milik, además de varios remates cerca de portería que se fueron altos. La clave del Napoli estaba precisamente ahí, en buscar centros laterales al delantero centro, debido a que la zaga colombiana del Genk compuesta por Cuesta y Lucumí no estaba siguiendo bien las marcas. Pero el polaco no atinó.

De la primera hora de partido Ancelotti puede extraer una doble conclusión: Fabián Ruiz por fuera es mucho menos Fabián, y consecuentemente, es mucho menos Napoli. Al equipo italiano le faltó juego interior y saber elegir cuándo abrir el campo. Influyó también la posición centrada de un Chucky Lozano que no estuvo nada bien de segundo delantero y la poca participación en el ataque de José Callejón. El técnico transalpino lo vio e intentó cambiar el rumbo del encuentro, y pese a que no tuvo éxito en el marcador, el equipo mejoró.

Fabián por dentro, Mertens de enganche y Llorente arriba.

Ancelotti agitó el árbol y el partido cambió, aunque no lo suficiente. Se marcharon Elmas y Milik y entraron Mertens y Llorente. Fabián centró su posición colocándose en el doble pivote con Allan, Lozano se escoró a la izquierda y Mertens ejerció de enganche con Llorente de referencia. Y los ataques comenzaron a tener más sentido de la mano de Fabián en la base y del belga comandando, acercándose mucho más a la izquierda que a la derecha. En el momento oportuno, cuando los ataques tenían sentido, la defensa belga se fortaleció y marcó de maravilla al punta español, dejándole sin opciones de rematar en varias jugadas de peligro.

Lozano y Mertens se asociaron bien en la izquierda y finalizaron varias jugadas desde lejos, pero no consiguieron romper la defensa, y sobre todo, no lograron encontrar a Llorente en el área. Fabián tuvo que estar más pendiente de corregir los múltiples errores de Allan que de aportar en ataque, pero aun así se vio otra imagen del equipo napolitano, que no fue suficiente para ganar, y que casi pierde, si no fuera por Meret y por el propio Fabián que cortó de raíz una contra ocasionada por una pérdida en lugar delicado de Allan, ganándose la amarilla. El Napoli lidera el grupo y el Genk lo cierra, pero ambos equipos tendrán la sensación de que dejaron escapar dos puntos en un partido alejado del marcador final.

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