Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Equipos

Reencontrarse consigo mismo

Todo proyecto necesita reencontrarse llegado un punto. Pues como suele decirse, lo más difícil no es llegar a lo más alto, sino mantenerte una vez lo alcanzas. Posiblemente el Getafe tocase su techo competitivo la temporada pasada, ocupando los puestos de Champions League vía Liga durante largas jornadas hasta que el desgaste les terminó empujando a la Europa League. Una competición que no era nueva en el escenario del joven club madrileño, pero que supuso volver a romper la barrera de sus propias expectativas. El conjunto de José Bordalás practicó un fútbol con un estilo muy marcado que le permitió exprimir al máximo cada una de sus virtudes. Sin embargo, esta nueva temporada no empezó dejando las mismas sensaciones.

El cuadro azulón tuvo la tarea de organizar su 19/20 con la vista puesta en ser competitivo en tres competiciones simultáneamente. Ambicionar de nuevo clasificarse para Europa quizás podría ser osado, pero está claro que José Bordalás sale con la idea de luchar y ganar cada partido que disputa. Y sobre esa premisa, cualquier objetivo está a su alcance. Los recursos de este Getafe son limitados, habiendo tenido incluso todo un verano para reforzarse. Los fichajes fueron encaminados a suplir algunas de las bajas que sufrieron a raíz del número de cedidos que había en plantilla, pero siempre con la línea a seguir en el prototipo de futbolista muy marcada, aquella más próxima a su modelo de juego. La fórmula que les acercase de nuevo al éxito.

El hecho de disputar tres competiciones puede llegar a afectar al rendimiento del equipo a largo plazo.

Que los efectivos en plantilla sean capaces de mantener el pulso a las tres competiciones a lo largo de la temporada solo el tiempo lo dirá, pero no sirve como explicación al irregular inicio de campaña en La Liga. Decimos en Liga porque la Europa League por el momento está sirviendo de bálsamo para los azulones. Dos partidos, dos victorias que además se encadenan con otras tantas de forma consecutiva en el campeonato doméstico cuando regresa de la competición naranja. Es más bien su acople al modelo y el funcionamiento colectivo con estas nuevas piezas lo que está retrasando que los de José Bordalás vayan carburando como quiere el técnico alicantino.

Al Getafe se le ha visto igualmente solidario en el esfuerzo, organizado en su característico 1-4-4-2 con el equipo compacto en pocos metros, pero han sido ciertos automatismos colectivos los que más lo han penalizado. Por un lado, siendo un factor definitorio del bloque, está la presión alta. El cuadro azulón no ha sido capaz de incomodar en la mayoría de sus encuentros desde la intensidad de su presión, punto clave que le permitía bien recuperar la posesión arriba y atacar en pocos metros con verticalidad o, por otro lado, ganar esos balones largos o divididos fruto de los errores producidos por el rival tras dicha presión.

Un primer paso en materia defensiva, la que se ejerce desde la delantera, que no está funcionando como debiera -el ejemplo paradigmático fue ante un Barcelona que quiso salir jugando en el Coliseum y lo logró sin mayor oposición- y que deriva en el siguiente paso en el que el Getafe está entorpeciendo su marcha: la transición defensiva. El conjunto de Bordalás lograba desde su incomodidad en el planteamiento ser capaz de reagruparse con velocidad cuando era superado y anular las ventajas de su rival al espacio. Algo que no estamos viendo funcionar de manera tan eficiente este año en La Liga. El equipo está más estirado y por tanto las coberturas exigen un mayor esfuerzo, haciendo que se llegue tarde y el equipo no esté tan coordinado y ordenado como debiera.

Especialmente son aspectos defensivos los que están penalizando al Getafe en este inicio de temporada.

Quizás un análisis más extenso daría cuenta de factores más allá de estos dos, que son meramente defensivos, pero es precisamente en esta parcela donde José Bordalás es consciente que está la clave por la que el Getafe no está encontrando su regularidad tan característica. Es extraño ver al cuadro getafense encajando 12 tantos transcurridas 8 jornadas, habiendo tan solo tres equipos en La Liga que sumen más goles en contra en su casillero. Extraño en el cuadro azulón y más aún en un equipo de Bordalás, como el propio alicantino reconoció en rueda de prensa; algo que nunca le había sucedido.

Europa de momento está siendo su bálsamo, contando sus partidos por victorias y, esta misma semana, tras su vuelta triunfal en tierras rusas, sumando de nuevo los tres puntos ante la Real Sociedad a domicilio. Un partido, remontada incluida, que se condicionó por la expulsión de Diego Llorente, pero que el cuadro azulón leyó muy bien desde su superioridad numérica e hizo gala de una eficiencia de cara a puerta que, esta temporada también, sí le está funcionando. Y es que al recurso nuevo de Gallego y la energía de clásicos en la delantera azulona como Mata y Molina, se le suma un Ángel Rodríguez que, si bien acostumbra a rayar a un gran nivel, está en modo líder, tanto de revulsivo como de titular. Si Bordalás consigue adjuntar a esta intacta capacidad ofensiva su gran trabajo sobre la parcela defensiva a los nuevos engranajes del sistema azulón, el Getafe logrará seguro realzar el vuelo. Dos victorias consecutivas esta semana que permiten a los madrileños afrontar un parón por selecciones que le viene de lujo para perfeccionar estos aspectos y, quién sabe, ser el punto de inflexión de la temporada para los del cinturón sur de Madrid y que les permita reencontrarse consigo mismos.

Dani Souto (@daniisouto)

Juan Manuel Serrano Arce / Getty Images Sport

¿Algo que añadir?