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Un nuevo proyecto para Machín

Esta misma semana se produjo el primer despido esta temporada en La Liga. David Gallego llegaba desde el filial asumiendo la responsabilidad de afrontar una dura e ilusionante campaña en el primer equipo del Espanyol. Un año de ilusión por Europa pero con cierta incertidumbre por las salidas importantes y las expectativas generadas para con el equipo. Las cosas, igualmente el listón que le queramos poner, no terminaban por arrancar. El técnico barcelonés necesitaba de buenos resultados para poder ir amoldando su idea sin preocupaciones en torno a su figura. El juego no terminó de acompañar a sus intenciones, y en base a ello los resultados no llegaron. Eso sí, estamos hablando de ocho jornadas, apenas un par de meses de competición. El crédito quizás se le agotó demasiado pronto. Mal síntoma de cara a dar estabilidad a un proyecto.

Ese puede que sea uno de los pocos factores cuestionables dentro de la siempre difícil decisión de dar un golpe de timón y cambiar al capitán del barco. Pues la elección sin duda supone un salto cualitativo a lo que había: Pablo Machín vuelve a tierras catalanas para levantar el proyecto perico. El soriano ya sabe lo que es triunfar, a raíz de su modelo, en Girona, una etapa que le permitió dar un salto a su carrera instalándose en Nervión, aunque allí las cosas -que habían empezado de maravilla- no terminaron fructificando. Un bagaje, ya no solo en La Liga sino también en Europa, que su predecesor no tenía. Y que se notó.

La falta de experiencia de Gallego en estas cotas ya era conocida, pero no por ello le hacía un entrenador menos válido para la élite. Le faltó tiempo.

Machín ya lo dejó claro en su presentación: él viene con un libreto bajo el brazo, uno que no va a dar a torcer, pues de morir, morirá con su idea, como ya ocurriera en Sevilla. Este modelo pasa, inicialmente, por una defensa de tres centrales. Será una cuestión de adecuación de sus piezas que termine apostando por algo más próximo al 1-3-4-2-1 o al 1-3-4-1-2. Un sistema que pone en punta de lanza a sus dos carrileros, fundamentales para desarrollar su idea tanto en defensiva como ofensiva, así como a los mediapuntas/delanteros, que siempre han mostrado perfiles tan diferenciados como complementarios y que resultaron clave en el desempeño de sus equipos.

El planteamiento de juego del soriano será más cercano a lo pragmático, lo efectivo, que a lo elaborado o complejo. Los tres centrales le ponen en ventaja habitual a la hora de acometer la salida de balón, algo que favorecerá sus posesiones, pero si debe buscar la salida exterior, jugando de forma más vertical, los equipos de Machín no tienen problema en explotarlo. Precisamente, el mayor problema del Espanyol en este arranque de temporada estaba siendo con balón. Encontrar un circuito de pases por el carril interior parecía toda una odisea. Siendo incapaces de conectar la medular con las piezas de ataque, la productividad perica en campo contrario era escasa por lo cortocircuitado que estaba el sistema unos metros más atrás. Algo que Machín tendrá en consideración y que seguramente suponga una de sus primeras correcciones a partir de su sistema.

El desempeño del equipo con balón, el principal factor a trabajar por Pablo Machín.

Sin embargo, la principal incógnita que nos asalta es clara: ¿Tiene Machín las piezas necesarias para su modelo? A priori, la respuesta que nos viene es igualmente evidente: sí. Hay jugadores para hacer sistema, y algunas piezas pueden tomar un protagonismo total. Nombres como Adrià Pedrosa como carrilero, Marc Roca desde el pivote, Facundo Ferreyra como punta de ataque o un Óscar Melendo que puede oscilar en un rol tan trascendental como el de Portu o Sarabia (dependerá de sus movimientos y cuota de gol) parecen llamados a ser protagonistas. Aunque en otros casos sí podemos tener más dudas, como en los propios centrales, Corchia como carrilero o el papel que se le reserve a un jugador sobre el que hay tantas esperanzas como el ‘Monito’ Vargas.

Aunque ya no tanto por calidad, sino por variedad y cantidad, la plantilla del Espanyol posiblemente tenga ante sí un desafío mayúsculo en su intento por mantener una regularidad y competitividad en tres escenarios simultáneamente. Parece claro que el cuadro perico está más debilitado que la temporada pasada, especialmente con las salidas de Mario Hermoso y Borja Iglesias, pero Machín tiene ante sí una nueva oportunidad para demostrar su gran trabajo desde la pizarra en un equipo diseñado para cotas superiores a las que se estaba moviendo en este inicio de competición.

Dani Souto (@Daniisouto)

Tiziana Fabi / AFP

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