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Coutinho para Kovac

Nico Kovac cumple su segundo año en el Allianz Arena con aspiraciones más optimistas que el primero. Los refuerzos han corregido carencias del equipo de la temporada anterior y, hasta el momento, han suplido la complicada marcha del Robbéry. Aun así, el Bayern no solo ha cambiado el qué sino también el cómo. El primer gran cambio del técnico ha sido cambiar el dibujo táctico: del 1-4-3-3 al 1-4-2-3-1. Con este giro esquemático, se ve al conjunto bávaro más fresco en su tradicional propuesta vertical de avanzar rápido y potenciar los costados en la transición. De correr más que de juntarse a partir del balón. Y en esta mejoría en la expresión tiene que ver un nombre clave: Philippe Coutinho.

Coutinho no es el jugador que más explica este Bayern sino el que lo ejemplifica mejor.

Aunque le falte recorrido en sus intenciones, el ex del Barça ha transformado la actividad del equipo en campo contrario porque no es solo lo que hace sino lo que genera a su alrededor. Su capacidad para agilizar la jugada con el cuerpo o con un pase agita la jugada en posicional, donde el Bayern se siente menos cómodo. El carioca activa el apoyo y el valor asociativo de Lewandoski, se junta con Thiago y, cuando le llega el balón en campo rival, alimenta los desmarques de Gnabry y Coman y la llegada de Tolisso. No solo es lo que es sino lo que puede llegar a ser dado el momento del curso en el que estamos. Pero, como el mismo Bayern, al brasileño le falta regularidad en sus intenciones y ejecuciones. Todavía no se mueve según sus compañeros y, como generador de la propuesta del equipo con y sin balón, se le exige más participación y ser más solidario en defensa por la zona donde pierde el balón.

La incorporación del brasileño es la que debe fundamentar el nuevo Bayern de Kovac pero, junto a ella, han habido muchas que han reforzado y reorientado la propuesta. Los fichajes de Lucas Hernández y Benjamin Pavard han reforzado la solidez defensiva, uno de los puntos obligatorios dada la mala vejez de la pareja Boateng-Hummels. En el caso del lateral francés, su inclusión ha permitido a Kimmich volver a su mediocentro original donde da estabilidad desde la posición y el pase. Aun con las mejoras en la retaguardia, al equipo de Kovac le cuesta retroceder porque cuando sitúa la jugada arriba, ni hay suficiente predisposición defensiva del colectivo ni la línea de cuatro está del todo capacitada para jugar con metros a su espalda.

Kovac sabe a lo que quiere jugar, pero le falta conocer al equipo en su mejorada idea.

El Bayern 19/20 tiene los elementos necesarios para ser determinante en todas las competiciones, pero le falta serlo. La figura de Coutinho escenifica esta situación de falta de recorrido. Este Bayern se ha enseñado pero no lo suficiente. Sabe correr, pero aún no ha trazado un circuito de pases en posicional que le de alternativas ante equipos cerrados. La intención y la ejecución están distanciadas y los recursos de que dispone Kovac no ha mostrado el rendimiento que deben darle al equipo. El nuevo Bayern tiene estructura pero, hasta el momento, parece desenvolverse sobre todo desde sus individualidades.      

Pau de Castro (@decastrojep)

Dan Istitene / Getty Images  

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