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Busquets: dudas de ida y vuelta

Son ya muchos los entrenadores que han tenido que hablar de Sergio Busquets en sala de prensa para certificar que la visión general y la especializada, en ocasiones, perciben cosas distintas en el juego del mediocentro catalán. Primero fue Guardiola, luego Vicente del Bosque y recientemente, destacando sus puntos fuertes, Robert Moreno, seleccionador del equipo español que recientemente ha conseguido el billete para la Eurocopa 2020. Sus palabras no descubren una realidad lejana, pero dejan en evidencia que el nivel de Sergio Busquets no está demasiado lejos de su techo, pero que el contexto que le acompañe es lo que va a hacer conseguir el plus que potencie la capacidad de salida de balón, robo y construcción de la Selección Española. Su rol como mediocentro único en este equipo queda en entredicho, primero por un dibujo que demasiadas veces lo convierte en la mitad de un doble pivote, y después por la falta de un entorno de juego (acompañantes, espacios y modelo) que pueda hacerlo evolucionar hasta su máximo nivel.

Las sensaciones con Busquets han sido ciertamente variables en todo su paso por la Selección Española. Desde sus primeros partidos con España, el mediocentro catalán ha sido cuestionado en multitud de ocasiones, bien por rendimiento, bien por posición o bien por compañía. Las dudas siempre han rondado al jugador del FC Barcelona que, a pesar de todo, salió airoso de esas primeras críticas con el Mundial de 2010, en el que logró mostrar una de sus mejores versiones como jugador. Si las dudas que se plantearon en 2010 fueron rechazadas con un excelente plan de juego escalonado con Xabi Alonso, Xavi e Iniesta en un mediocampo de cuatro efectivos que liberaban la zona central de Busquets para permitirle ser el único pivote, en el Barcelona la relación grupal entre delanteros y medios con respecto a la recuperación de balón le facilitaba la labor como único hombre en el puesto de ‘4’, siendo el elegido para apoyar la salida de balón y quedarse como tercer hombre entre centrales. Un contexto diferente pero eficaz para sacar lo mejor de uno de los mejores mediocentros de la historia de España.

En un equipo que está coqueteando con las transiciones rápidas, la escasa altura de juego de los centrales y la excesiva profundidad de los extremos dificultan una presión tras pérdida que es vital para el desempeño de Sergio Busquets.

La nueva oleada de dudas con respecto a su incidencia y nivel llega con los partidos clasificatorios a la Eurocopa 2020, donde no solo su rol, sino también su nivel futbolístico, saltan a la palestra para iniciar un debate en torno a la conveniencia de su titularidad con la España de Robert Moreno. Y el debate llega en un momento en el que, en el FC Barcelona, entorno que siempre le ha sido más propicio, también empiezan a haber dudas sobre su rendimiento y encaje en el dibujo de Ernesto Valverde, acompañadas con algunos partidos en el que la entrada de jugadores como Vidal o Rakitic empiezan a hacer levitar al fantasma del relevo sobre su cabeza. La duda es, ¿de verdad Busquets ha bajado tanto el nivel?

Todos conocemos el rol que ha desempeñado el jugador de Sabadell en el Barça (sobre todo) y en España, pero pocas veces observamos a su alrededor. Las condiciones que precisa el mediocentro catalán para un correcto desempeño de todas sus funciones y habilidades son muy precisas y requieren de un modelo de juego particular que no es sencillo de conseguir sin las piezas adecuadas. Si en el Barcelona la entrada de Arthur (ya el año pasado) y de Frenkie De Jong han ayudado a que Busquets encuentre algunas de las sensaciones que parecía haber perdido, indicando el camino a seguir en materia de compañías (aunque haya estado poco explorado), en España parece un objetivo algo más complejo, ya que lo que parece estar fallando es la vía para aportar contexto a un Sergio Busquets más oscurecido que de costumbre. Con Ceballos, Fabián, Saúl, Parejo o Canales en la nómina de acompañantes, parece que la duda que acompaña al de Sabadell es precisamente el ritmo y el modelo de juego. En un equipo que está coqueteando con las transiciones rápidas, la escasa altura de juego de los centrales y la excesiva profundidad de los extremos dificultan una presión tras pérdida que es vital para el desempeño de Sergio Busquets. Un error de concepto que no permite que las sensaciones con respecto a los movimientos y el desempeño del jugador del Barcelona sean los esperados por nivel técnico y -especialmente- táctico.

¿Es correcto decir entonces que Busquets ha bajado claramente rendimiento? Deberíamos considerar antes de responder si las condiciones de juego son las propicias en una España de transición, en la que nuevos nombres, nuevas ideas y nuevos planes de construcción del juego tienen a Busquets en el centro de la diana a la hora de buscar posibles piezas a mejorar. Lo que está claro es que España tiene opciones para probar nuevas fórmulas en ese puesto: Marc Roca, Rodrigo… pero que no cambiarán la sensación de que el juego del sabadellense podría potenciar claramente el funcionamiento de España y FC Barcelona si la altura de juego, las ayudas y la idea casaran con el modelo en el que ha crecido y destacado siempre el centrocampista español, lo que pone dos duros retos por delante a Robert Moreno: conseguir ese contexto favorable para contar con uno de los grandes mediocentros posicionales de la historia o conseguir un relevo fiable que haga olvidar lo que aporta Busquets. Ninguno de ellos es sencillo, desde luego.

Miguel Ruiz Ruiz (@migruizruiz)

Jonathan Nackstrand / Getty Images Sport

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