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El equilibrio entre riesgo y valentía

En Valencia parece haberse instalado un frente constante, como si de una localización de entrada de inestabilidad atmosférica se tratase. El choque entre distintos focos de presión (afición, directiva, estamentos deportivos…) ha creado un frente que ha instaurado la inestabilidad en territorio che de forma permanente. La sensibilidad está a flor de piel por la elevada costumbre a una crispación que si antes tenía la excusa en el rendimiento deportivo, ahora no la ha encontrado en esa parcela. Surgido de la nada, como un nubarrón de verano, el nuevo frente de crispación se llevó por delante un proyecto ganador, lo que hacía tiempo que no se veía en Valencia. Marcelino desapareció en el ojo de la tormenta, cuando una relativa calma había tomado Mestalla. Ahí es cuando Albert Celades tomó posesión de un timón aún caliente por las manos del asturiano. Unas manos ciertamente encalladas por el trabajo del técnico con un equipo que era casi de autor y con varios jugadores «rescatados» por él mismo. Por todo esto, la llegada de Celades a Mestalla ya es una gran muestra de valentía por el riesgo que asume debido a la delicadeza de la situación.

El entrenador catalán ha capeado su primer mes en Mestalla mezclando buenos resultados con derrotas llamativas.

La experiencia no avalaba a Albert Celades para un puesto tan complicado y más teniendo en cuenta que su debut se produjo en el Camp Nou. Ante un FC Barcelona que en su último encuentro ante el Valencia perdió la Copa del Rey, el conjunto del nuevo técnico valencianista salió goleado. El fútbol es tan sencillo y básico como que los resultados son capaces de acallar gran parte de la crispación existente, provenga de donde provenga esta. Celades, además de ganar y obtener resultados casi inmediatos, debía gestionar una plantilla disgustada y sin rumbo por el volantazo inesperado que había tomado la directiva en el club. Ahí es donde los resultados en el fútbol volvieron a actuar en forma de victoria crucial en Stanford Bridge en Champions League. Aunque no fue solo el resultado lo que reforzó la posición de Celades. La forma en que se produjo, alineando a Coquelin en banda derecha para dar más empaque al centro del campo, le otorgó cierta solidez de la que carecía al llegar al equipo che. Dos empates consecutivos en casa ante rivales donde el Valencia podría haber salido más reforzado enfriaron su posición de nuevo. Sin embargo, el gran triunfo en San Mamés, exhibiendo el mejor rendimiento de lo que se lleva de temporada, le recargó de confianza. Tras esto, una fuerte derrota en Champions y una victoria en La Liga acoplaron la irregularidad imperante en Mestalla desde hace algún tiempo.

Por encima de todo, Celades ha llegado a Valencia marcando cierta autoridad. Así se pueden vislumbrar estas huellas de capacidad de mando con las oportunidades que está brindando a las dos joyas de la cantera valencianista más reales: Ferran Torres y Kang-in Lee. El chico del Foios está disfrutando de bastantes minutos, y de calidad, en las últimas fechas, aunque no más de los que ya tenía previamente con Marcelino. El que sí puede estar contento con el número de minutos disputados tras la llegada de Celades es Kang-in. La perla surcoreana está apareciendo más con el nuevo entrenador, pese no haber cuajado excelsos minutos cuando los ha tenido. Estos dos jugadores han experimentado un pequeño crecimiento, al menos en protagonismo, en parte por la actitud que el entrador catalán ha mostrado con Gonçalo Guedes. El jugador más caro de toda la historia del conjunto che ha pasado a tener un papel algo más secundario fruto, únicamente, de su pobre rendimiento sobre el campo. A comienzos de temporada, aún con Marcelino, ya se podía intuir que el jugador luso no estaba en su mejor momento y eso se demostraba además en su pobre trabajo defensivo en banda. Celades ha tenido la autoridad suficiente como para sentar a un jugador tremendamente valorado desde la directiva y dar oportunidades a otras piezas que están mostrando un mejor rendimiento pese a no atesorar la calidad que el portugués ha demostrado a cuentagotas.

La llegada de Celades a Mestalla es una gran muestra de valentía por el riesgo que asume debido a la delicadeza de la situación.

Se debe anotar en el haber de Celades el mantenimiento de casi todo lo andado por el anterior técnico en cuanto a idea de juego y dibujo se refiere. El barcelonés ha sabido adaptarse a lo que se ha encontrado y los jugadores, paulatinamente, han tenido que aceptar la situación que se ha dado, a pesar de estar disconformes con la propiedad. Además de haber tenido que gestionar un total de cinco partidos en menos de quince días, Celades ha tenido que lidiar con varias ausencias importantes por varias lesiones. José Luis Gayá, fijo en la banda izquierda y uno de loo jugadores que mejor rendimiento ha mostrado con Marcelino en el banquillo, ha sido una baja más que sensible. Jaume Costa llegó para sustituir al canterano valencianista en este tipo de situaciones y, cuando este ha faltado, ha sabido suplir su ausencia con un buen nivel. El mismo caso vive Carlos Soler, que tiene su espacio asegurado en la banda derecha y el equipo nota sobremanera su ausencia. Toda esta mezcla de acontecimientos, situaciones y crispación institucional sigue dejando a Celades y a todo el conjunto de jugadores y cuerpo técnico en una situación inestable. Si la irregularidad era ya una tara prácticamente superada en Mestalla, los últimos acontecimientos dificultan aún más poder conseguir una línea sin desvíos en cuanto a resultados se refiere. El entrenador catalán ha capeado su primer mes en Mestalla mezclando buenos resultados con derrotas llamativas.

Christian Sánchez de la Blanca (@delablanca10)

Daniel Leal-Olivas / AFP

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