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Buenas sensaciones

Este pasado fin de semana hemos tenido la primera toma de contacto con el nuevo Espanyol de Pablo Machín. Un proyecto que, visto el partido de La Liga del domingo ante el Villarreal, no pinta para nada mal. Porque pese a la derrota, en el conjunto catalán se notó cierta mejora en cuanto a juego. De la seguridad defensiva al Monito Vargas pasando por la importancia de los carrileros. Se necesita tiempo, pero el sistema de Machín encaja muy bien con los perfiles de jugadores que tiene el Espanyol en su plantilla.

El Espanyol venía de unas jornadas en La Liga en las que concedía mucho en fase defensiva. Bernardo Espinosa en el eje de la defensa, David López como central izquierdo y Naldo en el derecho hicieron que el equipo no pasara tantos problemas en fase defensiva. Aportaron una fiabilidad necesaria, permitieron menos espacios y el equipo lo notó, sobre todo en la transición ataque-defensa. Necesitaba el cuadro perico encadenar un buen partido en este aspecto, porque, a raíz de esto, llegó todo lo otro.

Los carrileros en el sistema de Pablo Machín cobran una importancia capital.

En el 1-3-5-2 de Pablo Machín -o 1-3-4-2-1 dependiendo del contexto de partido- ambos carriles ocupan los roles más importantes. Tienen la función de aportar una profundidad clave para poder estirar al equipo por fuera, sin olvidarse, eso sí, de sus tareas defensivas. Y el técnico soriano cuenta con dos jugadores muy capacitados para esto: Adrià Pedrosa en el carril zurdo y Victor Gómez -debut esperanzador- en el diestro.

Ambos están más que capacitados para ocuparse de los carriles dentro de este sistema. Gran vocación ofensiva, mucha presencia arriba y siempre tomando la mejor de las decisiones. Además son dos jugadores incansables en tareas defensivas. Tienen las características idóneas para afianzarse y consolidarse en dichas posiciones en el esquema que quiere implantar Machín en el equipo.

Con Óscar Melendo en el campo todo irá a mejor.

La figura de Melendo es la más importante en el Espanyol. Su encaje es prioritario y, con su vuelta, va a potenciar a más jugadores clave. Necesario. Además de que permitirá al Espanyol gozar de una mayor fluidez en la circulación de balón, ganará juego entre líneas con el propio Melendo y el Monito Vargas, y, consecuencia de esto, acercará a Sergi Darder a la base de la jugada con Marc Roca, algo que el cuadro perico viene demandando en su fase de construcción. Por lo tanto, el Espanyol, a partir de la presencia de Melendo en el once, tendrá una mejor salida de balón desde atrás.

El único ‘pero’ -muy importante- que se le puede poner al estreno del nuevo Espanyol de Pablo Machín es las decisiones en el centro lateral. Lo confirmaba el propio técnico tras el partido; el Villarreal cerró mucho los espacios por el carril central y los centros desde los costados no fueron los mejores. Poco acierto, además de que tampoco había un rematador claro. Calleri estaba muy solo en el área, dejándonos con ganas de ver a Ferreyra en este nuevo sistema.

Fue un primer partido que, pese a la derrota con un gol en una jugada aislada, se pudo ver una clara mejoría en cuanto a juego. Buenas sensaciones que eran muy necesarias. Una mejor y constante presencia ofensiva, con un Victor Gómez que tuvo un debut muy esperanzador y unos mecanismos en salida de balón muy definidos. Resumiendo: el Espanyol tenía las ideas claras en campo contrario. Sabía lo que tenía que hacer, algo que hasta esta fecha no transmitía. La prioridad de Pablo Machín está en conseguir imponerse en área rival. Aspecto clave. Pero por el resto, el Espanyol pinta muy bien. Se necesita tiempo, pero hay unas bases asentadas. Buen punto de partida de este nuevo proyecto en La Liga.

Albert Quera (@AlbertQuera)

Eric Alonso / Getty Images

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