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En busca del dibujo

El Levante de Paco López ha comenzado su segunda temporada en La Liga desde el inicio con certezas y dudas. El liderazgo ofensivo de Morales, la coherencia de Campaña con balón y sin él o los intangibles de un proyecto con un recorrido de más de dos años reafirman la condición de los granota. En un inicio de competición especialmente irregular para la mayoría de equipos, tener este recorrido ha sumado, pero no tanto como otro factor que escapa de la pizarra: la efectividad. Contando las seis jornadas de nueve en las que el Levante ha anotado, el conjunto de Paco López ha marcado cada dos tiros a puerta que ha realizado. En cambio, en el plano táctico, el técnico de Silla ha estado intentando diferentes dibujos con los que lidiar unos de los principales que se está encontrando el equipo: la separación entre las líneas.

El equipo granota vive su tercera temporada en La Liga con Paco López sin una forma concreta en la que expresarse.

Un sistema de tres centrales, 1-4-4-2 en rombo, 1-4-2-3-1 o 1-4-4-2 normal. Las variaciones en el esquema táctico de su equipo en estas primeras semanas han revelado que las intenciones aún no son concretas o estas no son del todo regulares.

En el 1-4-4-2 con balón, el equipo levantinista sigue los patrones verticales que le han caracterizado en las últimas campañas. La transición se desarrolla por abajo en los costados y por arriba en el pasillo central, minimizando el riesgo en caso de pérdida. En este avance lateral destacan el papel de los volantes, con un perfil más técnico y ocupando pasillos interiores para la subida del lateral, quien normalmente acude a las zonas más profundas. Una vez llega el cuero a los volantes, sobre todo Morales, el lateral -especialmente Toño- es el que suma por el exterior mientras en el interior uno de los puntas tira el desmarque al espacio, generando espacios entre líneas que ocupan el volante que no tiene el balón y Campaña. Si bien el mediocampista es un pulmón imprescindible en el planteamiento de López, detectando el dónde y el cuándo con sensibilidad especial, a veces peca de intervencionismo y debilita la estructura en el apartado sin balón.

Campaña y Morales son dos bastiones en campo contrario, pero el equipo ha enseñado vulnerabilidades en el momento de correr hacia atrás.

El repliegue está siendo uno de los deberes que tiene que acometer el conjunto granota. Si bien contra el Sevilla se vio que la presión alta puede ser una alternativa táctica contra equipos que buscan salir con el balón jugado, el cuarteto defensivo no es muy ligero jugando con espacios a la espalda. La tendencia ofensiva de los volantes y los puntas provoca que el equipo conviva muy estirado y no esté tan junto en la pérdida. Esto dificulta la labor de centrales y laterales, que tampoco están demostrando ser un seguro ni lejos del área ni especialmente dentro de ella, no siendo lo suficientemente explosivos en la carrera y permisivos en el remate cerca del marco. El centro lateral se ha convertido en virus y antídoto, porque la mayoría de goles los ha recibido a partir de esta jugada pero también los ha marcado normalmente así.     

Curiosamente, la temporada pasada, el conjunto levantinista también tuvo un nivel de efectividad muy elevado durante el primer trimestre que se acabó apagando al término del año. La segunda vuelta, sin tanta coherencia colectiva y efectividad pero con ese punto de imprevisibilidad en ataque, acabó siendo un despropósito: cinco victorias en diecinueve partidos, tres de ellas en los últimos cinco. Las piezas están, pero el dibujo aún no parece clarificarse y la situación requiere de una certeza táctica que poco ha aparecido con Paco López en el banco hasta el momento en La Liga.

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