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Renan Lodi haciendo sistema

Dentro de las dudas que plasma el Atlético de Madrid en cada puesta en escena, encontramos a cuentagotas ciertas certezas. Una, inamovible, impasible, lleva el sello de Jan Oblak, al que nunca hay que alejar del foco. La otra, por el momento, más inesperada que sorprendente; el protagonismo ofensivo, no ya de sus carriles, sino especialmente de Renan Lodi. Un modelo de Simeone renovado, a caballo entre el 1-4-4-2 clásico y en rombo, que más que darle variedad y repertorio a su libreto táctico, lo está terminando por indeterminar.

Podríamos remontarnos a cualquier duelo vivido recientemente en La Liga, pero en este último de Champions League ante el Bayer Leverkusen volvimos a ser testigos de esta indeterminación rojiblanca. El enésimo cambio de sistema durante el propio partido y un nuevo carrusel de nombres en la parcela ancha que nos dejan luces y sombras prácticamente a partes iguales. Héctor Herrera formó la base del rombo inicial, con Saúl y Thomas en los interiores y Koke de nuevo como punta del mismo, un rol más próximo al 2015 que al Jorge Resurrección que tenemos en mente a día de hoy. Un rombo que, de nuevo, no dejó señas de ser positivo de cara a la fluidez del balón y especialmente de su acertada conexión con las piezas de arriba.

Ni el 1-4-4-2 en rombo ni en horizontal nos dejó ver una buena versión del Atlético con balón.

Simeone volvió a reestructurar su plan inicial, cambió de forma su 1-4-4-2 al modelo más clásico y los problemas aun así no se disiparon. Su medular y su punta de ataque no conjugaron, el equipo siguió mostrándose inconexo. A la expectativa, como tanto gusta al argentino, pero desde las dudas y no la convicción, algo que lo saca completamente del guion. La que parecía única vía para solventar la papeleta una vez más fue el exterior, los costados. Como ya ocurriera con el Atlético de Madrid que mejor fútbol ha practicado con el Cholo en el banquillo, el sistema comenzó a construirse por fuera.

Aunque todo tiene un gran ‘pero’: Renan Lodi no es Filipe Luís, ni pretende serlo. El veterano lateral era, no solo un tipo muy inteligente con el balón controlado, sino el que organizaba todo el juego del Atlético de Madrid a diferentes alturas. En campo propio y contrario. Era el que moldeaba al resto del sistema, al modelo de juego en sí. Renan Lodi no es ese futbolista, pero Simeone tampoco le está demandando serlo, aunque sí le está necesitando como tal. Que no pueda llegar a serlo, al menos no en influencia, no es incompatible con que a día de hoy, como ya dijimos y más allá de Oblak, es la única certeza real que tiene el Cholo sobre el césped.

Lodi no es el hombre llamado a hacer sistema en un Atlético donde los laterales toman tanta importancia, pero sí es el que más se está acercando a generarlo.

El Atlético continúa con su apuesta de sumar piernas al carril central, de ganar una batalla interior que por nombres y calidad debería ser suya, pero que además limpia la zona exterior a dos jugadores con capacidad para sumar determinación en campo contrario. Kieran Trippier está desempeñando bien su rol, pero el brillo se lo lleva Lodi desde el sector izquierdo. Más allá de números, habiendo fabricado un centro perfecto para que Morata sellase la segunda victoria del Atlético de Madrid en la presente edición de la Champions League, el brasileño está siendo el jugador más determinante con balón de los colchoneros. Desde la construcción de juego lateralizada hasta la generación de peligro en campo contrario. Un jugador no llamado a hacerlo, pero que con su influencia y nivel, prácticamente se está encargando de crear el sistema que actualmente le falta al Atlético de Madrid. La pieza que busca darle sentido a todo.

Dani Souto (@Daniisouto)

Gonzalo Arroyo Moreno / Getty Images

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