Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

FútFem

Huelga por el Convenio Colectivo

Es la fotografía más repetida en los últimos días. También la que menos queríamos ver. El fútbol femenino español ha dicho basta. Después de año y medio de reuniones (18 en total) para sacar adelante el I Convenio Colectivo de su historia -sin éxito-, más de 200 jugadoras de Primera División aprobaron el pasado miércoles la huelga para reclamar por una situación injusta. En una temporada donde todos teníamos que remar en la misma dirección para aprovechar el éxito del Mundial, la realidad es que solo hemos hablado de los problemas para seguir los partidos por televisión cada semana y de las constantes reuniones fallidas que nos han llevado al punto actual. Es hora de actuar para que volvamos a hablar de fútbol.

https://twitter.com/TwitterEspana/status/1147876421089538048

El principal escollo en la negociación es el sueldo. Por un lado, las jugadoras piden cobrar un salario mínimo de 16.000 euros anuales, con 12.000 asegurados (el equivalente al 75% del mínimo a jornada completa). Por el otro lado, la patronal quiere que sea el 50% (8.000 euros). Y por último está la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), que no acepta las peticiones con el argumento que los equipos no pueden asumir este dinero (unos 350.000 euros anuales). Más allá del salario, las futbolistas también piden tener derecho a vacaciones, derecho a paro, un protocolo de embarazo y otro de regulación en caso de lesión. Todas son condiciones mínimas exigibles en la práctica del deporte.

Ante la nula predisposición para llegar a un acuerdo, la huelga está prevista para primeros de noviembre, aunque todo depende de que cumplan los trámites previos de la misma. Por lo tanto, todavía tendremos, como mínimo, dos jornadas de Primera Iberdrola más. Quizá el fútbol no sea primordial en un momento histórico. Estamos asistiendo a una reivindicación que pretende cambiar el panorama para las actuales protagonistas, pero también quiere poner las primeras piedras en el camino para que las que vienen desde abajo lo tengan más fácil. Ha llegado la hora del cambio. Muy tarde, sí, pero al menos ha llegado.

Un cambio que podría haber llegado después de un Mundial que superó todos los registros. Según datos de la FIFA, más de 1.12 billones de personas siguieron el torneo. Con estas cifras, esta era la temporada para firmar el Convenio Colectivo, televisar todos los partidos y dar apoyo económico desde las las instituciones. Todas estas promesas llegaron en un primer momento, pero no han fructificado. A la hora de la verdad, no hay emisión de partidos, tenemos abierta una guerra por los derechos televisivos y las futbolistas siguen sin disfrutar de unas condiciones justas para jugar al máximo nivel. Historia estamos haciendo, pero no al nivel que queríamos.

Ahora empieza la lucha de las futbolistas, que se plantan -por fin- para reclamar por algo que les pertenece. Esta huelga ha de servir no solamente para desatascar la situación actual sino también para que las tomen en serio a partir de ahora. Porque no basta con subirse al carro solo cuando hay pastel para repartir. Los que no quieran estar, que no estén. Pero que no vengan cuando vean que pueden sacar beneficio. Porque no es justo para ellas. Han pasado por mucho -nadie lo sabe mejor que las propias jugadoras- para llegar a dar este gran paso. Aparten el egoísmo, miren por el bien de las profesionales.