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La reformulación de un nuevo Ajax

El equipo de culto que todos seguimos con sumo interés la pasada temporada, el Ajax de Ámsterdam de Erik ten Hag, padeció este verano los efectos de tal rendimiento. Entre otras, sufrió tres bajas en posiciones capitales y de jugadores con una personalidad que condicionaba el sistema. Las salidas de Lasse Schöne al Genoa y, sobre todo, Frenkie de Jong al FC Barcelona y Matthijs de Ligt a la Juventus de Turín no se repusieron con piezas de nivel similar, algo esperable para un club de esta entidad, pero quizás sí se buscó un perfil que pudiera dar continuidad al proyecto. Esta temporada 2019/2020 el club neerlandés está respondiendo ante las dudas y marcha líder de la Eredivisie sin perder ningún partido y colíder de su grupo de Champions League, tras su derrota en la última jornada ante el Chelsea de Frank Lampard, que consiguió exponer hasta qué punto ha perdido potencia el proyecto de ten Hag en su Ajax.

El Ajax está empleando un sistema similar pero un comportamiento diferente.

De entrada, el dibujo que está proponiendo el técnico neerlandés, tal y como plasmó contra el Chelsea, es muy similar al que utilizó la pasada temporada. Un 1-4-2-3-1 cuyas piezas ofensivas han permanecido inalteradas, sumando además un jugador diferencial como lo está siendo Quincy Promes, pero que, de medio campo hacia atrás, sí ha tenido que recomponerse para adaptar a Edson Álvarez o Lisandro Martínez en el esquema. Sin embargo, el contenido de dicho dibujo difiere a lo mostrado en la 18/19. El ritmo del equipo es más pausado y los conceptos se acercan más al juego posicional tan asociado a esos colores. Salida planificada de balón, extremos pinchados a las bandas, presión alta y balón al piso para avanzar todos juntos con él hacia la portería rival. La anarquía organizada con la que abrasaron al Real Madrid o a la Juventus la pasada edición de la Champions League estaba fuertemente asociada a la personalidad de jugadores como De Jong o De Ligt, con un talento superior y una responsabilidad asumida para tomar decisiones que le daban sentido a tanto movimiento. Sin ellos, esos caminos no se pueden repetir, y la decisión de ten Hag ha sido tratar de que ocurran menos cosas, controlar más las transiciones. Ganar desde la pizarra lo que perdió en el mercado.

Pero contra el Chelsea no fue suficiente. Si bien es cierto que en la primera mitad consiguió dominar la situación, robando mucho y muy arriba a su rival y acercando a su línea de tres mediapuntas al área de Kepa Arrizabalaga, en la segunda parte se desinfló, unos 45 minutos que terminaron con 4 disparos del Ajax y 10 del Chelsea para una victoria final de los blues merced al gol de Michy Batshuayi. Precisamente la entrada del ariete belga, junto a la del norteamericano Christian Pulisic, contribuyeron a ello, permitiendo al conjunto de Londres mantener el balón más arriba, castigando la zona entre Lisandro y los centrales y desconectando a Dusan Tadic y Donny Van de Beek. No tuvo respuestas el Ajax, ni desde el juego ni desde lo individual, para escapar de esta presión, denotándose la pérdida de jerarquía que ha tenido en los últimos meses y que, aunque está siendo bien tratada por su entrenador, le deja con cierto déficit de calidad y determinación que le puede hacer perder estatus sobre todo en el panorama europeo.

Van de Beek y Tadic echaron de menos un mayor acierto de los extremos.

Como se apuntaba en el segundo párrafo, el bloque ofensivo ajaccied es el mismo que conquistó al aficionado europeo la pasada primavera. El pasado miércoles, Tadic y Van de Beek nos recordaron aquellos movimientos que desbordaban defensas con una fluidez asombrosa, ocupando numerosas posiciones y ninguna de ellas a la vez, y que tan buen rédito dio en la máxima competición. El neerlandés desde la mediapunta se encargó de gestionar la frontal del área rival, saliendo y entrando, asociándose y llegando al remate, pero siempre alejado de la gestión del juego, algo para lo que Edson y Lisandro quizás sí se están quedando cortos en cierta forma. El serbio, con un despliegue físico inmenso, caía a las bandas para dar alternativas y salida al equipo y espacios en zona de remate, unos metros que, por otra parte, dominó sin fisuras Fikayo Tomori. El peso de ambos en el juego fue decayendo por la mejoría del Chelsea sin haber dejado constancia en el marcador, un paso para el que se antojaba fundamental la aparición de Promes y, sobre todo, un Hakim Ziyech que participó con más cantidad que calidad pero que sigue siendo igual de importante (o más) para este Ajax que está tratando de reformularse tras la brutal exportación de talento de este verano.

Andrés Sánchez (@sancleracot)

John Thys / AFP

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