Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Equipos

Diego Martínez en busca de variantes

Once partidos son muestra suficiente para deducir las fortalezas y debilidades de un equipo. Incluso cuando este ofrece un rendimiento muy diferente al esperado. No son pocos los casos que nos están sorprendiendo -para bien y para mal- en este inicio de Liga, pero sin duda la revelación de lo que va de temporada tiene nombre y apellidos: el Granada de Diego Martínez.

El cuadro nazarí aterrizaba representando las características de los recién ascendidos en la presente campaña: equipo ordenado bajo un sistema táctico claro, equilibrado, con un plan definido y un proyecto, tanto de técnico como de plantilla, estable. Algo que, a pesar de tener que adaptarse a una nueva categoría -algo nunca sencillo- le ha permitido caer de pie en este retorno a La Liga. Teniendo una idea definida y trabajada, todo siempre resulta más fácil.

Sin embargo, en esta decimoprimera jornada se le han podido ver ciertas costuras a este Granada. Diego Martínez decidió agitar su pizarra para visitar en el partido intersemanal a un equipo muy particular: el Getafe de José Bordalás. Posiblemente el hecho de jugar tres encuentros en apenas siete días ante un rival ya acostumbrado a ello esta temporada haya podido influir en la planificación y desarrollo del duelo, pero el cambio de sistema del técnico gallego no terminó de cuajar en las intenciones del conjunto granadino.

Diego Martínez decidió cambiar su sistema habitual para hacer frente a un equipo muy característico. Sin embargo su apuesta le duró 45 minutos.

Diego Martínez apostó por alejarse de su ya habitual 1-4-2-3-1 para alinear un sistema con tres centrales con la idea muy probablemente de limitar la influencia de la doble punta de ataque azulona. Sabiendo de las dificultades de defender los ataques al espacio de Ángel Rodríguez y Jaime Mata, así como para resguardarse de los múltiples centros laterales al área de los madrileños, la idea inicial del técnico gallego ganaba en coherencia. Pero el cambio de dibujo terminó por lastrar definitivamente al Granada en su parcela ofensiva.

En una primera parte digna de un 31 de octubre, donde el balón a penas estuvo en juego en unos 45 minutos iniciales marcados por las faltas e interrupciones, el Granada consiguió frenar los acercamientos del Getafe, que nunca estuvo cómodo a la hora de afrontar el ataque al área nazarí, pero que sí se mostró mucho más natural en el encuentro, dominando el contexto y desenvolviéndose mejor en él. Porque el Getafe no necesita generar en demasía para ponerse en ventaja en el marcador. Es el equipo más eficaz, en relación disparos a puerta / gol de La Liga. Y lo del Granada fue solo un ejemplo más: tres remates a portería, tres goles.

Defensivamente, el Granada no tuvo demasiados problemas, aunque la efectividad del Getafe se hizo palpable en el marcador. Sin embargo, en la faceta ofensiva, el cuadro nazarí estuvo irreconocible.

En esa primera parte tan incómoda para el Granada, que echó mucho en falta el pie y mando de Montoro desde la medular y el desborde y juego entre líneas de Puertas en tres cuartos, los nazaríes llegaron con la sensación de haber sido superados no solo en el marcador (2-0 al descanso) sino también en el juego. Ofensivamente, el Granada estuvo irreconocible. Una efectividad en el pase del 63% y ningún remate efectuado entre los tres palos de David Soria así lo atestiguan.

Cuarenta y cinco minutos le duró a Diego Martínez el cambio de sistema. Al descanso prescindió de uno de sus centrales y dio entrada a Antonio Puertas, sin duda el futbolista más diferencial del Granada en este arranque de La Liga. Ya desde el pitido inicial el cuadro nazarí fue otro. Mandó mucho más con el balón (pasó del 51% al 63% de la posesión), se asentó en campo contrario y tuvo una continuidad en el juego que había brillado por su ausencia en la primera mitad.

El partido era otro porque el Granada volvió a ser más reconocible. Esto, siendo una de sus principales fortalezas, también lo podemos convertir en debilidad; el Granada necesitará a lo largo de una extensa temporada en La Liga saber adaptarse a diferentes contextos, mudar su piel y seguir siendo un equipo ‘sorpresa’, porque todos van conociendo ya al equipo nazarí, y si su idea no contiene variantes, puede resultarle contraproducente a largo plazo. El cambio de sistema tenía muy buena intención, y quizás ante otro equipo menos pragmático que este Getafe el resultado hubiera sido otro, nunca lo sabremos, pero lo seguro es que, más que matizar el plan rival, terminó por desdibujar el suyo propio. Algo que seguramente no haya gustado nada a Diego Martínez. En el Coliseum quedó patente que el Granada necesita encontrar variantes que le enriquezcan, no que le limiten.

Dani Souto

Alex Caparrós / Getty Images

¿Algo que añadir?