Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Jugadores

Sandro empieza de cero

En pocas ocasiones un gol ha motivado tantas situaciones en una sola. Probablemente, en la cabeza de Sandro Ramírez pasaron, como en una película en microfilm, todas y cada una de las situaciones erradas en el pasado. Esas que le han acompañado en este tiempo y que han conformado no solo la ansiedad del delantero, sino la necesidad de los equipos para los que jugaba. La importancia del tercer gol del Real Valladolid en el José Zorrilla el pasado fin de semana no era capital ni necesaria, pero fue quizá el gol que mejores sensaciones dejó en cada uno de los aficionados. Un gol importante, vital, que se espera que libere a un futbolista formidable y al que la sequía goleadora tenía atrapado en un récord nefasto al que se puso fin ante el Mallorca.

Por ello, es interesante pensar en su liberación más como un punto de partida que como una meta, creyendo que su gol suponga poner a Sandro Ramírez a empezar de cero.

En la celebración de ese tercer gol no solo estaba el jugador y sus compañeros. Sobre el césped estaban gran parte de los aficionados que desde el minuto uno habían esperado la definición de Sandro como goleador, principalmente porque el aporte ofensivo del jugador canario ya venía exigiendo que fuera recompensado con el tanto a favor. Un jugador que se ha llevado a cada momento el apoyo de una grada que confió en sus dotes como delantero, viendo su desgaste, su intención y su capacidad para dejarse el físico con la elástica blanquivioleta desde los primeros partidos de la pretemporada. Más que números, explosiones de calidad que mostraron lo que tenía dentro y podía salir jugando con el conjunto pucelano.

Había otro personaje dispuesto a salir y celebrar con toda la efusividad ese gol, ya que había confiado en todo momento en la capacidad de un delantero global como es Sandro Ramírez. Sergio González sabía al ciento por ciento qué podía pedirle al exjugador de Málaga, Everton y Real Sociedad. Sandro le aportaba cosas que jamás podría pedirle a Enes Ünal o Sergi Guardiola y sabía que confiar en sus características como delantero superaban ampliamente sus terribles números como goleador. La idea de contar con un jugador ofensivo tan autosuficiente, con tanta capacidad para crear juego por sí mismo, con su habilidad para el balón parado y a la vez tantas garantías bien desde la frontal del área o desde la banda, asociándose con sus compañeros de la delantera o encarando a la defensa, facilitan que su rol encaje perfectamente en cualquier dibujo. Un delantero fiable que Sergio supo ver tras unas estadísticas nada favorables de cara a la portería rival.

Su idilio con el gol puede mejorar o puede continuar por una senda negativa, pero el delantero del Valladolid tiene la confianza del entrenador y el apoyo de la plantilla para ser importante en un Pucela que quiere crecer. Un jugador que poseía un rol que no había en la plantilla y al que Sergio González creía poder recuperar para un objetivo concreto y, de paso, reconciliarlo con su juego. Por ello, es interesante pensar en su liberación más como un punto de partida que como una meta, creyendo que su gol, el que cerraba con un tres a cero un partido ante el Mallorca, suponga poner a Sandro Ramírez a empezar de cero.

¿Algo que añadir?