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Liberación blanca en Ipurua

El Real Madrid de Zinedine Zidane disfruta de su momento más saludable desde que el técnico francés recogiera el testigo y volviera al banquillo blanco allá por el mes de marzo. Tras un final de temporada raro y una pretemporada de dudas, el inicio de la competición nos mostró a un equipo con pocas certezas. Ahora, tras 13 jornadas de La Liga (12 partidos jugados por los blancos por el duelo ante el FC Barcelona pospuesto) y 4 de Champions League, el Madrid tiene un sistema con el que ordenarse, unos movimientos que se van reconociendo e incluso algunas individualidades que suben el listón y permiten al resto crecer al unísono. Ya incluso introduciendo rotaciones sobre esa base, tal y como pudimos apreciar en el partido de Liga frente a la SD Eibar.

Zinedine parece haber encontrado en el 1-4-3-3 el dibujo que mejor encaja con su plantilla y en el que sus jugadores más cómodos se encuentran. Ya desde el verano se vislumbraban más incógnitas que certezas tanto en el interior derecho como en el extremo del mismo lado, puestos que han llegado a ocupar jugadores tan lejos del proyecto como James Rodríguez o Gareth Bale. El frustrado fichaje de Paul Pogba venía a cubrir gran parte de este déficit y, con él, el entrenador francés pretendía darle impacto físico al centro del campo y llegada al área por el lado débil del esquema, pues todo el juego se iba a elaborar desde el costado izquierdo. De esta forma, y tras cambios y probaturas, han sido Federico Valverde y Rodrygo Goes los que han presentado las candidaturas más consistentes para encargarse de toda esa zona. El uruguayo se mueve en vertical con celeridad y ligereza, aportando intensidad en la presión, compromiso en el repliegue y un plus de presencia blanca en la frontal del área rival. El brasileño ha sido el que más respuestas ha contestado adecuadamente con respecto al extremo derecho, dando profundidad en el ataque, simetría al sistema e incluso sensibilidad para combinar con Karim Benzema y colar la pelota en la portería.

Zidane introdujo cambios inesperados en Ipurua.

Sin embargo, en Ipurua Zidane no dio continuidad total al once, dando entrada a piezas en la rotación como Luka Modric y Lucas Vázquez. Pero, y esto es lo más positivo para su proyecto, el equipo siguió creciendo y confirmó las buenas sensaciones que había mostrado en el último mes. El Real enseñó músculo y demostró fuerte salud en Eibar. Jugó con seguridad y efectividad bajo la intensa lluvia. Movió el balón con velocidad y precisión, presionó tras pérdida con intensidad y organización y perforó sin piedad la meta de Marko Dmitrovic. Como figura más representativa pudimos disfrutar de un liberado Eden Hazard. El belga va cogiendo el punto físico y su entendimiento con Benzema, algo que a decir verdad esperábamos sin muchas dudas, va llegando, colocando al equipo directamente dos o tres escalones por encima. Dribló siendo imparable para la zaga local y fue un martillo pilón para darle continuidad y filo a cada ataque. Con el belga así todo lo demás podrá ir ganando vuelo puesto que la calidad del 7 es francamente diferencial.

El Real Madrid llevaba mucho tiempo sin sentir verdadera seguridad defensiva.

Thibaut Courtois ha encadenado 5 partidos sin encajar gol, y esto no hace más que redondear estas sensaciones. Es el tercer equipo menos goleado del campeonato tras esta buena racha (solamente superado por Atlético de Madrid y Athletic Club) y se pueden encontrar respuestas a través del juego. El buen tono de Benzema y Kroos a lo largo de estos primeros meses se está viendo completado con acompañantes como Hazard para el francés y Valverde para el alemán, que facilitan y complementan sus actuaciones y permiten un mejor funcionamiento coral. El asentamiento de las ideas de Zidane en campo contrario están dando tiempo a piezas en delicada forma como Sergio Ramos a ponerse cómodas y a otras nuevas como Ferland Mendy para encontrar su sitio. Y, si a esto se suma el portero de la selección belga, se puede intuir una mejor cara de un proyecto empapado de dudas y que todavía tiene que disolver la más inquietante: su profunda falta de continuidad competitiva especialmente agudizada en La Liga.

Andrés Sánchez (@sancleracot)

JM Serrano Arce / Getty Images

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